Agujero negro de rápido crecimiento es detectado

- 18 de mayo de 2018 - 00:00
Los científicos de la ANU sostienen que el agujero negro existía en el universo cuando este solo tenía 1.200 millones de años.
Foto: EFE

El hallazgo lo hicieron astrónomos de la Universidad Nacional Australiana (ANU) gracias al telescopio SkyMapper, de dicho centro de estudios superior.

Un grupo de astrónomos descubrió el agujero negro de crecimiento más rápido del universo conocido hasta ahora, el cual absorbe una masa equivalente a la del Sol cada dos días, informaron fuentes académicas en Australia.

El agujero negro, que recibió el nombre de QSO SMSS J215728.21-360215.1, fue detectado a 12.000 millones de años luz de distancia de la Tierra por científicos de la Universidad Nacional Australiana (ANU).

Su tamaño equivale a 20.000 millones de soles y tiene una tasa de crecimiento de alrededor del 1% por cada millón de años, indicó la ANU en un comunicado oficial.

“Este agujero negro crece tan rápido que brilla miles de veces más que una galaxia entera, esto debido a los gases que devora diariamente, causando mucha fricción y calor”, dijo Christian Wolf, de la Escuela de Astronomía y Astrofísica de la ANU.

Este agujero negro existía cuando el universo, que tiene unos 13.800 millones de años, contaba con tan solo 1.200 millones de años.

“No sabemos cómo creció tanto y tan rápido en la primera etapa del universo”, señaló el científico.

Wolf indicó que la energía emitida por el agujero negro, que además de su nombre científico también es conocido como quásar, estaba compuesta por luz ultravioleta y rayos-X.

“Si este monstruo del universo estuviera en el centro de la vía láctea probablemente haría que la vida en la Tierra fuera prácticamente imposible debido a la gran cantidad de rayos-X que emana”, aseguró el astrónomo.

“Estos gigantescos agujeros negros de crecimiento rápido también tienen la función de ayudar a despejar la niebla que los rodea con gases ionizantes, lo que hace que el universo sea más transparente”.

El agujero negro pudo ser detectado gracias al telescopio SkyMapper, del Observatorio de Siding Spring de la ANU, situado a unos 480 kilómetros al noroeste de Sídney, con ayuda del satélite Gaia de la Agencia Espacial Europea.

Sus descubridores consideran que esta clase de agujeros negros brillan y pueden llegar a convertirse en modelos para observar y estudiar la formación de los diversos elementos que hay en las galaxias tempranas del cosmos. (I) 

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