La violencia contra la mujer está arraigado por un sistema patriarcal

- 08 de marzo de 2019 - 11:19
Foto: Internet

La imposición de roles y de estereotipos ha expuesto a la mujer a los distintos tipos de violencia. Expertas recomiendan introducir el enfoque de género en el sistema educativo y promover las igualdades desde la niñez.

Su rostro se llenó de sangre y el vértigo la invadió. La cena que compartía entre amigos se convirtió en una pesadilla tras el puñetazo que recibió en su cara.

El esposo de Roseicela Castro, por 17 años, le propinó ese tipo de golpes, insultos y la violó en la noche de su boda. La mujer, hoy madre de tres jóvenes, cada 15 días era agredida físicamente por su compañero. “Cuando llegaba borracho se desquitaba. Me decía que yo no cocinaba como él quería”. En una ocasión le fracturó la nariz.

Ella no solo sufrió violencia física, sexual y psicológica, sino económica y patrimonial. Roseicela y sus hijos padecieron hambre cuando él dejó de aportar dinero a la casa y tampoco le permitía trabajar. Su historia es un resumen de las expresiones de violencia a las que están expuestas las mujeres.

Estos casos de violencia, según académicas y profesionales que laboran con las maltratadas, tienen sus orígenes en el sistema patriarcal (dominio que ejercen los hombres sobre las mujeres) y sexista, falta de una educación con enfoque en género y patrones machistas.

Históricamente al grupo femenino se han impuesto roles y comportamientos que deben cumplir y que se han naturalizado.

Según Lita Martínez, experta en abordar casos de mujeres maltratadas, las concepciones que marcan una relación de poder asimétrica entre hombres y mujeres las coloca en condición de inferioridad pese a ser víctimas. “A las mujeres se nos sigue culpabilizando y revictimizando. Hay inequidad pese a nuestras luchas”.

La Fundación María Guare es otra institución que atiende anualmente a 1.500 violentadas en Guayaquil.

En sus conversaciones con ellas, Beatriz Bordes, presidenta de la entidad, escucha que el hombre quiere manejarlo todo. Estos comportamientos -concluye- los integrantes del grupo masculino los han aprendido desde que eran niños. En los entornos que los rodean se convierten en patrones y los repiten en sus futuros hogares.

Los que aceptan recibir terapias -revela Bordes- confiesan que durante la infancia vieron que sus padres golpeaban a sus madres.

Según la psicóloga Paola Vallejo, de la Casa de Acogida de Hogar de Cristo, el círculo de violencia aparece cuando no hay un referente de lo que es un amor saludable. Esto se agrava en la mujer sumisa y carente de afecto.

El círculo (tóxico) empieza con el enamoramiento, la convivencia, la fase de tensión (sensaciones de miedo), agresiones físicas y el arrepentimiento. Esta última manifestación dura dos meses, pero luego se retoma el problema. “La violencia ha empeorado por el miedo de quedarse sola y los prejuicios”.

Precisamente sobre la violencia existen mitos, prejuicios y estereotipos. Por ejemplo, si se salió de noche con una faldita tan corta estaba buscando que la violen.

Elsa Guerra, experta en género y catedrática de la Universidad Andina, considera que este tipo de expresiones se deben entender como discriminación y violación a los derechos humanos, pero también como un mecanismo de control de los cuerpos de las féminas.

Para la académica es necesario insertar en el sistema educativo el enfoque de género para comprender las relaciones de poder, desnaturalizar las formas de violencias y reconocer al colectivo como sujetos de derechos. “Hay distintas formas de ser hombre y la única no es ser violento y dominante”.

Por ello -dice- este 8 de marzo más que una celebración es un proceso de resistencia frente a este sistema patriarcal que ha precarizado las vidas de las mujeres.    

Hoy, la Fundación María Guare presentará junto con Amiga ya no estás sola una declaración de emergencia para erradicar la violencia contra las mujeres. (I)

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La Cancillería recibió un informe sobre acoso laboral

Representantes de la mesa multisectorial por los derechos de la mujer entregó la mañana de este jueves 7 de marzo el informe técnico para prevenir y acabar con la violencia y acoso en el mundo del trabajo.

Alexandra Moncada, de Fundación Care, indicó que el documento se basa en el estudio realizado por el organismo sobre la situación del trabajo remunerado del hogar en Ecuador.

El texto se fundamenta en consultas a colectivos femeninos y organismos sindicales.

La Cancillería será la entidad encargada de exponer el documento en la Conferencia Internacional del Trabajo, en Ginebra. El encuentro se realizará en julio de este año.

El documento tiene como objetivo que el Estado ecuatoriano se adhiera y ratifique el convenio 190 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT).

Por otro lado, hoy viernes 8 de marzo, desde las 16:00, colectivos femeninos y entidades de la sociedad civil participarán en una marcha en la capital de la República.

Asimismo, en Guayaquil la concentración comenzará a la misma hora en las calles 9 de Octubre y Tungurahua. (I)

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