Niños y niñas ponen un alto a la violencia de género en Huarcay

- 13 de marzo de 2019 - 16:43
Foto: Cortesía

Decenas de niños y niñas que viven en la urbanización San Francisco de Huarcay, al sur de Quito, participaron, el miércoles 13 de marzo, en una capacitación para prevenir y erradicar la violencia de género, como parte de las actividades que se desarrollan en todo el mes de marzo, en el marco de Misión Mujer.

Rocío de Moreno, presidenta del Comité Interinstitucional del Plan Toda una Vida, junto a Isabel Maldonado, secretaria Técnica, participaron en esta actividad denominada “De Salto en Salto, a la Violencia ponemos Alto”, que consistió en un circuito lúdico, con una metodología implementada por la Corporación Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ), donde los pequeños, a través de juegos y actividades grupales, aprendieron sobre prácticas equitativas e igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

“En este mes de la mujer hemos querido trabajar con los niños para erradicar las prácticas de violencia que se generan en los hogares, enseñándoles desde pequeños a mantener una convivencia armónica e igualitaria entre ellos, su familia y la comunidad.

Esto contribuye a la consolidación de comunidades libres de violencia, que es uno de los objetivos principales que queremos lograr en todas las urbanizaciones de la Misión Plan Casa Para Todos”, señaló Rocío de Moreno.

En un grupo de 15 niños, Liz; de 9 años, cree que las niñas son tan fuertes como los niños. “Nosotras somos iguales porque también podemos hacer cosas que ellos hacen como: jugar fútbol, barrer, levantar cosas, cocinar y ayudar en nuestra casa”, dice mientras sonríe frente a los otros niños.

Rocío de Moreno, presidenta del Comité Interinstitucional del Plan Toda una Vida

“Las creencias y mitos sobre la desigualdad entre hombres y mujeres son el principio de la violencia de género, por eso hemos querido trabajar con los infantes de entre 6 a 9 años, porque esa es la edad idónea dónde ellos comienzan a generar diferencias y conceptos que pondrán en práctica toda su vida”, manifestó Christine Brendel, directiva de la GIZ.

El circuito constó de cuatro etapas. En la primera los pequeños aprendieron sobre igualdad de género, en el segundo acerca del daño que produce la violencia, mientras que en el tercero descubrieron el cofre con el tesoro, donde al abrirlo se vieron reflejados en un espejo y así reflexionaron sobre su auto valoración y autoestima.

En la última etapa, todos los niños y niñas, acompañados de Rocío de Moreno pintaron varias pancartas con dibujos que representaban todo lo aprendido y el mundo en el que quieren vivir sin prácticas violentas.

Fabricio y Lenin, dos niños de 9 y 8 años quienes participaron en la actividad, comentaron que uno de sus aprendizajes fue que “los hombres y mujeres pueden hacer las mismas cosas dentro de la casa como lavar, barrer, cocinar. Y aprendimos que nunca debemos tratar mal a las mujeres”.

La Secretaría Técnica Plan Toda una Vida, junto a GIZ, replicarán estos talleres lúdicos en diferentes comunidades del país, los cuales han sido ejecutados anteriormente por este organismo internacional en países como Bolivia, Perú, Alemania y África del Sur, dónde han participado más de 20 mil niños.

Finalizada esta actividad, Rocío de Moreno participó de la inauguración del aula de tecnología ubicada en la sala comunal de Huarcay; y que está dotada de laptops, impresora e infocus, gracias al aporte de la empresa privada.

“También estamos trabajando para que las urbanizaciones tengan acceso a herramientas tecnológicas. Esta aula se convertirá en un infocentro gracias al aporte del Ministerio de Telecomunicaciones y CNT, para que toda la comunidad, los niños, las mujeres aprendan sobre programas tecnológicos y puedan poner en práctica en sus propios emprendimientos”, indicó Rocío de Moreno.

Durante la inauguración 15 mujeres emprendedoras, que viven en esa Urbanización, recibieron la primera capacitación sobre herramientas tecnológicas, manejo de programas de computación y redes sociales.

“Estamos agradecidas porque este conocimiento podremos transmitir a nuestros hijos y desenvolvernos en los negocios que emprendamos”, sostuvo Olga Daquilema, quién participó en el curso. (I)

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