Todos Santos, un barrio que guarda historia, tradición y recuerdos

- 26 de enero de 2020 - 00:00
El pan es uno de los más solicitados por los cuencanos y turistas nacionales. Este producto es hecho en horno de leña y bajo las viejas recetas culinarias. En el barrio de Todos Santos existen alrededor de 10 panaderías.
Foto: Fernando Machado / El Telégrafo

En este sitio de Cuenca se levanta la iglesia donde se celebró la primera misa para los habitantes de la urbe morlaca. También se conservan los viejos hornos de leña y se vende el pan, para muchos el mejor de la ciudad.

El barrio de Todos Santos, situado en los límites del Centro Histórico de Cuenca, envuelve en su interior mucha historia y elementos que aún se conservan pese al paso de los años.

Este sector es considerado el más antiguo de la ciudad. Aquí convergen evidencias del asentamiento cañari, inca y español, y guarda en sus memorias los registros de las primeras panaderías de la ciudad.

Todo esto hace del barrio uno de los más emblemáticos de la urbe, y el más visitado por turistas locales y extranjeros, ya que muy cerca está el conocido barranco del río Tomebamba,  donde se reúne  la gente que gusta de la poesía, música, pintura y fotografía. Todos se han unido desde que la ciudad fue creciendo y empezó a mostrar sus sectores turísticos.

“Yo vengo cada semana a este sector. Para mí es uno de lo sitios más atractivos y antiguos que tiene Cuenca”, dijo Mauricio Valencia, mientras caminaba por la orilla del río Tomebamba y admiraba la iglesia. “Contemplar desde este sitio el templo y mirar el puente roto, a uno lo llena de alegría porque es lo nuestro”, indicó el ciudadano.
 

De igual manera los molinos levantados allí explican por qué este es el barrio de las panaderías.

El lugar era uno de los centros de concurrencia, refiere en su momento el escritor Juan Cordero Íñiguez, debido a que los habitantes iban a moler el trigo, y a comprar harina y pan.

Hoy los cuencanos y turistas, en especial los de la Costa, llegan expresamente para comprar el pan, elaborado en hornos de leña.

“Este es el mejor pan que he podido probar”, indicó Marcela Pesántez, quien se vino de paseo a Cuenca. “Me habían contado sobre su elaboración y ahora comprobé que se guardan viejas tradiciones en este sector al hacer el pan”, dijo la mujer.

En el sitio las panaderías no han perdido sus tradición de antaño, explicó Ángel Tenemea, quien elabora más de dos mil panes cada día para vender a sus clientes.

A esto se suman los hornos de leña que dan el matiz al barrio. Alejo Arias, quien vive en la calle Juan Jaramillo y Mariano Cueva, tiene cuatro hornos de leña en su casa.

Los hornos, a más de servir para hacer el pan, son también útiles para hornear los sabrosos perniles. Los mismos funcionan a base de leña que es comprada, especialmente la que sale de las construcciones.

Dentro del Complejo de las Madres Oblatas en Todos Santos, aún se conserva el horno más antiguo que tiene Cuenca.

Es el primero de leña que se construyó en 1820,  relata Mauricio René Bernal, de la Universidad de Cuenca en su tesis denominada “Estudio del pan tradicional del Complejo Patrimonial Todos Santos para la elaboración de sus recetas”.

Este comenzó a funcionar en 1893 y paró su trabajo en 1990 cuando las religiosas migraron a Quito.

En 2010, la organización internacional World Monuments Found declaró al horno de leña como monumento en riesgo.

En el barrio también se puede encontrar el Museo de las Culturas Aborígenes que es dirigido por el historiador Juan Cordero.

En este lugar existen todo tipo de elementos de las diferentes culturas que se asentaron en Ecuador.

En el barrio de Todos Santos se ubicaron las primeras tenerías para curtir los cueros de los animales que traían los españoles, sobre todo de las reses. (I)

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