Taiwán ofrece becas a estudiantes ecuatorianos para la universidad

- 28 de mayo de 2019 - 00:00
Pilar Gabela, su esposo Paul Alulema, y su hija Martina Alulema, que nació en Taipéi, durante la beca de ambos. En la foto los tres están en el Distrito Xinyi en la capital de Taiwán.
Foto: cortesía

Para aplicar a ellas no es complicado ni muy burocrático. Los connacionales se acoplaron al ritmo de vida de la isla hermosa, como llaman a ese país. También señalan que hay más oportunidades laborales en Ecuador.

Respirar el aire de Taiwán les hizo muy bien. Su clima tropical no les disgustó y les encantó su gente educada, ordenada y gentil. Eso dicen los exbecarios ecuatorianos de ese país.

Este Diario conversó con tres jóvenes profesionales que estudiaron sus pregrados,  maestrías e idioma chino mandarín con todos los gastos pagados por el Gobierno de ese país asiático.

La isla ex Formosa, que quiere decir hermosa en español, ha recibido a 90 connacionales hasta 2019.

Una familia ecuatoriana

Pilar Gabela y su esposo (ver foto) estuvieron tres años en Taipéi, la capital de esa nación. Allí hicieron sus maestrías en Odontología y Negocios.

Ambos solicitaron las becas en 2011 y el trámite fue relativamente fácil. Les pidieron certificados de estudio, recomendaciones y la aceptación de una universidad de ese país.

 El primer año estudiaron chino mandarín. ¿Por qué decidieron ir a ese país? Taiwán posee el mejor sistema de salud del mundo.

“El 99% de la población tiene acceso a la salud. Por ejemplo, un enfermo de VIH se cura en el sistema público de salud”, explicó Gabela.

Ella dijo que crecieron a nivel profesional porque las universidades de ese país son “top”. Los esposos tuvieron notas sobresalientes porqueno podían darse el lujo de perder esas materias. 

Para Gabela fue una experiencia positiva, aprendieron mucho sobre la cultura de esa isla (que consiguió su independencia de la China en 2005), la honestidad y disciplina de su gente.

La pareja antes de regresar a Ecuador decidió tener un bebé que naciera en Taipéi por su excelente sistema de salud gratuito. 

Con ese título fue fácil conseguir un trabajo en Ecuador; actualmente ella es coordinadora del Centro de Atención Odontológica de la Universidad de las Américas (UDLA).

Aprender mandarín

Francisco Revelo, de 31 años, también fue becado por el Gobierno taiwanés.

Él ya se preparaba para dar ese paso desde la universidad en Ecuador. Incluso hizo su tesis de pregrado sobre las relaciones entre Quito y Taipéi.

También estudió en la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE) el idioma chino mandarín.

Revelo aplicó en la embajada de Taiwán en la capital y fue a estudiar la lengua de esa nación.

Su experiencia resultó muy enriquecedora y aprendió la cultura de esa isla, que tiene 23 millones de habitantes.

“Yo tenía ya las bases y mi objetivo era viajar a Taiwán. Le vi mucho futuro”, explicó.

“Es difícil aprender chino mandarín, necesitas esforzarte mucho. Para hablar se requiere conocer 5.000 signos. Los taiwaneses tienen cuatro tonos para los sonogramas. Si pronuncias mal no te entienden”, señaló.

Una familia taiwanesa lo adoptó y le gustó mucho su forma de ser. Son expresivos con los extranjeros, no tanto con sus propias familias. Pero eso no significa que no se quieren, subrayó.

Revelo es un joven emprendedor que hizo un invento con lo aprendido en Taiwán. Sin embargo, no quiere dar más detalles sobre el tema hasta que termine el proceso.

Él aplicó al Banco de Ideas de la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) y ganó con su proyecto. “Mi visión nunca se perdió, quise venir, dar un aporte a nuestro país”, mencionó.

Preparada para el futuro

La tercera acreedora a la beca del gobierno de Taiwán fue Fátima Toala. Ella fue admitida en una universidad de esa nación para estudiar Administración de Empresas. Toala vivió en Taipéi cuatro años y le pagaron los pasajes aéreos, la pensión, la vivienda y los textos

Recibió 800 dólares mensuales que le alcanzaron para vivir allí. Para ella fue una experiencia que no solo le abrió las puertas profesionales, sino la mente. “Conoces una nueva cultura y traes algo nuevo al país”, comentó. 

Toala señaló que aprender chino mandarín es un plus ahora que hay mucha relación con Taiwán

Al regresar a Ecuador, ella consiguió trabajo en tres meses en una constructora china. (I) 

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