Los que creen: ¿El mercado ofrece envases opcionales para evitar el uso de los plásticos?

Suyana da alternativas amigables

- 31 de diciembre de 2019 - 00:00
Andrea Lema: “Este proyecto nació como una respuesta a la frustración de ver sitios prístinos como las Galápagos que están contaminadas por materiales humanos desechables”.
Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

El proyecto PlastiCo Project es una iniciativa que tiene tres aristas: capacitación y educación en temas ambientales, asesoramiento a las empresas para que disminuyan el consumo de plásticos y la producción amigable y biodegradable con el ambiente.

Tiene 28 años y hace algo más de dos inició su cruzada por un planeta libre de plásticos y de residuos sólidos. Es Andrea Lema, una economista quiteña con raíces imbabureñas. Precisamente, ahí contagió del espíritu conservacionista a sus amigos cuando les planteó una jornada de limpieza en el lago San Pablo.

Ese día, entre plásticos y residuos sólidos, ellos comprendieron que era necesario actuar por la defensa de la Tierra. Eso les permitió reflexionar sobre los hábitos de consumo que tenían, el grado de contaminación que eso generaba y entender que las advertencias sobre una debacle planetaria eran reales.

Reflexionaron sobre la variedad de materiales que cada uno tiene en casa y que no se pueden reciclar. Y a esas sensaciones sumaron la frustración de ver sitios como las Galápagos contaminadas por materiales humanos desechables.

Así surgió PlastiCo Project una iniciativa que busca reemplazar los implementos plásticos por otro tipo de materiales. Uno de los ejes en los que trabaja esta iniciativa es en la educación.

De forma continua desarrollan capacitaciones y actividades prácticas a través de acciones ambientales. Esto permite que las personas entiendan la problemática de la basura y cómo pueden aportar desde cada rincón individual.

El segundo eje es la asesoría a empresas y negocios interesados en la reducción de productos plásticos dentro de sus operaciones habituales.

Dentro de este ámbito asesoraron a varios restaurantes y cafeterías que implementaron en 2018 la campaña “sin sorbete por favor”, que hoy la practican en distintos locales de la capital.

Trabajaron con 33 restaurantes que se unieron a la campaña. Asesoraron a los gerentes y también a los vendedores para comunicar efectivamente esta iniciativa a los clientes.

El tercer componente de este proyecto es la producción y consumo responsable. Dentro del mismo nació la idea de Suyana, que es una tienda zero waste (basura cero) que presenta alternativas locales a productos que normalmente se los encuentra en plásticos.

La tienda originalmente fue online como una alternativa para las personas que desean cambiar su estilo de consumo hacia presentaciones más amigables con el medio ambiente.

El espacio digital demandó una tienda física porque los clientes necesitaban conocer y palpar de cerca los productos. Así se estableció Suyana (esperanza) en el centronorte de Quito.

La variedad de productos que aquí se ofertan va desde artículos de higiene personal hasta cubiertos de bambú y fundas de tela para las compras.

En esta tienda, cuando se adquiere algo como un desodorante que viene en un recipiente de vidrio, al terminarse el mismo se reutiliza el envase y se lo recarga, así solo paga por el producto.

Este sistema de carga o venta al peso también se aplica con el shampoo y el jabón de manos, así como el detergente que viene en envases retornables.

Aquí también se comercializan las copas menstruales y pañales de tela que son más saludables para el cuerpo humano y se evitan miles de desechos contaminantes generados por desechables.

El próximo paso de Suyana es expender alimentos orgánicos y convertirse en una mayor alternativa para que más personas sepan que sí es posible eliminar los plásticos de la vida cotidiana.

Esta iniciativa es un paso a tener un estilo de vida sustentable con el ambiente que permita la preservación de espacios insignes ecuatorianos. (I)

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