Especial coronavirus

La solidaridad es parte de los ecuatorianos

- 31 de marzo de 2020 - 00:00
Foto: El Telégrafo

Las iniciativas personales y grupales permiten que lleguen alimentos a los grupos vulnerables e implementos médicos al personal de salud en el país.

Ecuador revela nuevamente que la solidaridad puede más que una catástrofe. Lo hizo cuatro años atrás, luego del terremoto que azotóby Esmeraldas y lo demuestra hoy para asistir a los más afectados por el covid-19.

En estas adversidades, las personas y algunas instituciones desde sus espacios, buscan alternativas para ayudar al compatriota y ahora se impone el ingenio porque esta emergencia no es igual a la anterior.

Las universidades apoyan a sus internos rotativos con los implementos básicos de bioseguridad que deben llevar para sus tareas dentro de los hospitales. Además, generan investigaciones relacionadas con la pandemia que afronta el país, sobre todo en Guayaquil. Al momento brindan asesoramiento en telemedicina para que los usuarios puedan distinguir los síntomas respiratorios que presentan y no acudan directamente a los nosocomios.

Las redes sociales han sido la palestra para conocer gratas iniciativas, como de costureras que elaboran mascarillas para ayudar al personal médico, o de ingenieros y estudiantes que aprovechan sus impresoras 3D para fabricar los visores que requieren los galenos y enfermeras para protegerse al atender a los enfermos.

Pero lo que más estremece son pequeñas acciones, como la de un taxista que decide no cobrarle la carrera a una doctora como reconocimiento a la tarea que desarrolla. También la de una ama de casa que está dispuesta a llevar a las personas de la tercera edad, o con alguna discapacidad, a una cita médica, retirar medicinas o hacer las compras por ellas.

Muchos de ellos quizás se ven retratados en Karla Morales, una activista social guayaquileña, que aprovecha sus contactos para elaborar redes de apoyo para la población más vulnerable. Ella fue una de las impulsoras de las canastas solidarias de alimentos, que llegan a varios lugares de Guayaquil y al país en general.

En su cuenta de Twitter destaca la valentía de los ecuatorianos y recuerda la fortaleza que caracteriza a los habitantes de cada provincia. “Somos un país con la fuerza del cóndor y del mar, esas son razones para permanecer unidos. No escuchen a nadie que intente sembrar el caos, construyamos juntos el país que queremos”.

Por ello, el experto en comunicación digital Christian Espinosa, indicó este lunes 30 de marzo de 2020 que las redes sociales, por la limitación de los medios de comunicación, se han convertido en fuentes de información. Él instó además a que exista un buen manejo de las mismas y que se utilicen sobre todo para crear iniciativas de ideas que puedan ayudar en esta cuarentena. “Cada usuario debe ser responsable de lo que pone y su influencia en el entorno al que llega”, comenta.

Hace cuatro días, en Quito se desarrolló una radiomaratón para recaudar fondos económicos y alimentos no perecibles que irán a los sectores menos atendidos. En esa colecta una adolescente donó $ 20 que había guardado de sus colaciones. “Pensé en una forma de ayudar y creo que esta fue la mejor”, refirió la joven Lizeth.

Desde esta ciudad además se envió un mensaje a los habitantes de Guayaquil a través de la iluminación de la virgen del Panecillo con los colores del Puerto Principal. “Son gestos que dicen mucho de los valores que hay en el pueblo ecuatoriano”, dice la sicóloga Elizabeth Montenegro, al destacar la empatía entre los ecuatorianos sobre todo en momentos complicados, producto de situaciones impredecibles.

Los respiradores artificiales están entre las iniciativas

Investigadores de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) desarrollan un prototipo de respirador artificial para solventar su posible escasez durante la emergencia sanitaria.

El prototipo consiste en un mecanismo sencillo activado por un motor eléctrico, que reemplaza la acción manual de los enfermeros aplastando una bolsa de resucitación. Tiene un diseño con un balancín accionado por una leva en espiral, que se mueve con un motor de pasos.

La idea es crear respiradores de bajo costo. En promedio el valor de cada uno bordearía los $ 400. Alfredo Valarezo, director de ingeniería mecánica, reconoce que en el avance del prototipo participan también cinco universidades ecuatorianas  y que además intercambian sugerencias, conocimientos técnicos y científicos con grupos de otros países para afinar el dispositivo a la realidad ecuatoriana. (I)

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