El panorama que enfrenta en la próxima década la otra pandemia: la del VIH

En 2019, el virus causó la muerte de 690 mil personas y dejó 1,7 millones de infectados en el mundo.
29 de diciembre de 2020 16:26

Uno de los principales objetivos en materia de salud planteados desde la Organización de las Naciones Unidas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que marcan sus prioridades humanitarias hasta 2030, es poner fin a la propagación del virus del VIH/Sida, que ha dejado cientos de miles de muertes en las últimas décadas en el mundo.

La próxima década, por lo tanto, es fundamental en la lucha contra el VIH/Sida y, particularmente, en el objetivo de poner fin a la pandemia que posiblemente más muertes ha dejado año tras año desde hace cuatro décadas, por lo menos hasta el surgimiento del coronavirus (covid-19).

El VIH/Sida, sin embargo, y pese a la meta planteada en los ODS, está lejos de ser erradicado del planeta y su propagación, incluso, se ha acelerado en algunas regiones en los últimos dos lustros, por lo que su fin para 2030 se ha convertido en una ilusión cada día menos probable.

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida) calcula que 38 millones de personas viven con el VIH en todo el mundo, entre los cuales 26 millones tenían acceso a la terapia antirretroviral que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte para los infectados.

Infectados en 2019

Los últimos datos de Onusida retrataban que, solo en 2019, unas 1,7 millones de personas contrajeron la infección de VIH mientras que 690.000 fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida.

La organización menciona, además, que 75,7 millones de personas se infectaron con el virus desde que inició su propagación en todo el planeta. Se estima, a su vez, que 32,7 millones de personas fallecieron debido a enfermedades relacionadas con el sida desde su descubrimiento.

Otro de los datos de Onusida es que para 2019, alrededor de 7,1 millones de personas no sabían que estaban viviendo con el VIH.

Decesos

La organización, sin embargo, menciona algunas cifras esperanzadoras. Retrata que desde el pico de 1998, de 2,8 millones de casos, las infecciones por el virus se han reducido en el 40%.

Las muertes relacionadas con el sida, entre tanto, tuvieron su pico en 2004, cuando se registraron 1,7 millones de decesos. Desde entonces, los fallecimientos anuales han caído en más de un 60%.

Winnie Byanyima, directora Ejecutiva de Onusida, afirmó en un reciente pronunciamiento que a nivel mundial no se cumplirán las metas sobre VIH proyectadas para 2020, que fueron anunciadas en 2016, mediante la Declaración política de la Asamblea General de las Naciones Unidas para poner fin al sida.

Los objetivos ante el virus incluían la estrategia 90-90-90, que buscaba para este año que el 90% de las personas con VIH estuvieran diagnosticadas, entre las cuales el 90% recibiera tratamiento antirretroviral y que, a su vez, de los que recibieran esta terapia, el 90% lograra tener una carga viral muy baja de la infección.

“Es inaceptable que no se cumplirá ninguno de los objetivos globales. Habrá 3,5 millones más infecciones por el VIH y 820.000 más muertes relacionadas con el sida que si el mundo hubiera alcanzado los objetivos de 2020”, sostuvo Byanyima.

La directora indicó que ha habido avances en África oriental y meridional, donde las nuevas infecciones por el VIH se han reducido en el 38% desde 2010, aunque esa situación contrasta con la de Europa del Este y Asia central “que ha experimentado un asombroso aumento del 72% en nuevas infecciones por el VIH desde 2010”.

“Las nuevas infecciones por el VIH también han aumentado en Oriente Medio y África del Norte en el 22%, y el 21% en América Latina”, resaltó Byanyima.

Lamentó que no se haya logrado proteger a los niños del VIH. “Hubo 150.000 niños infectados por el VIH el año pasado, casi ocho veces más el objetivo de menos de 20.000 nuevas infecciones por el VIH en lactantes para 2020”, precisó la representante de Onusida.

Grupos claves

Byanyima mencionó, a su vez, que poblaciones clave y sus parejas, incluidos hombres homosexuales, trabajadores sexuales, las personas trans, aquellos que se inyectan drogas o se encuentra en prisión, representan el 62% de todas las nuevas infecciones por el VIH en el mundo.

Jhon Ramírez, director de la Unidad Médica Comunitaria de Red Somos en Colombia, se refirió a la importancia que tiene la realización de pruebas de VIH para diagnosticar y empezar un tratamiento a tiempo con el fin de que los infectados no pasen a la fase del sida, en la que varias enfermedades oportunistas como la tuberculosis pueden causar, incluso, la muerte.

“Lo ideal es hacerse la prueba dos veces al año. En Colombia se pueden hacer en el sistema de salud o en organizaciones comunitarias como Red Somos”, sostuvo Ramírez.

Ramírez indicó que las exposiciones ante el VIH se dan mediante tres vías, que son las relaciones sexuales sin el uso del condón, los contactos biológicos a los que se exponen los trabajadores de la salud que pueden tener accidentes, por ejemplo, con agujas contaminadas, y de madre a hijo durante la gestación, el parto y la lactancia materna.

En caso de exposición al virus, Ramírez explicó que las personas pueden acceder a una terapia antirretroviral de emergencia, luego de una valoración médica, para evitar la infección. “Este tratamiento profiláctico es efectivo en el 96%. Es decir, si me expongo al VIH y hago este tratamiento hay una posibilidad del 96% de que no me infecte”.

El panorama del VIH en Colombia

Al igual que sucede en el mundo, Colombia se ha quedado rezagada en el cumplimiento de las metas de la estrategia 90-90-90. La situación en el país es descrita por Ramírez como un “panorama desalentador”.
“En esos indicadores estamos colgados”, afirmó Ramírez, quien aseguró que en Colombia se estima que 193 mil personas viven con VIH, aunque falta por diagnosticar a 54.700 infectados.

Ramírez detalló que de las personas que conocen su diagnóstico solo 96.000 tienen acceso a tratamientos y que el 48% de los pacientes que deberían tener una carga viral indetectable, no la tienen.

“Las cifras de VIH siguen creciendo y el país no tiene un programa nacional estipulado ni una campaña dirigida. La atención está fragmentada en cada una de las entidades aseguradoras y esto dificulta la atención y el acceso de las personas al tratamiento porque depende exclusivamente del relacionamiento que tenga el paciente con el sistema de salud”, comenta Ramírez.

Para Ramírez el mejoramiento de las metas depende de la inversión de recursos del Gobierno colombiano en la atención y prevención del VIH mediante campañas que eliminen las brechas del aseguramiento para que las personas puedan acceder a las terapias y se garanticen los derechos a la salud y a la vida.

Lea también: La pandemia frenó el cumplimiento de la meta 90-90-90 anti VIH

El especialista retrata que la pandemia del covid-19 ha generado rupturas en la toma de los medicamentos antirretrovirales. “Esto ha dificultado el acceso. Hemos tenido 3.750 casos de personas con VIH que nos han llamado a buscar acceso a la terapia, de las cuales a 470 les hemos ayudado a gestionar su esquema y al resto los hemos mandado al sistema de salud”.

Ramírez afirma que en Colombia, así como en el mundo, el VIH es una pandemia a la que los gobiernos no le han prestado atención, en parte porque afecta en una importante proporción a grupos de riesgo históricamente discriminados, lo que se traduce en que no haya una intención política decidida para su fin o para el desarrollo de una vacuna, lo que contrasta con la preocupación ante el coronavirus, porque este sí afecta a todas las clases por igual.

El directivo en Red Somos lamenta que en Colombia el sida deje más de 3.000 muertes al año y define la situación del VIH como una “pandemia oculta” a los ojos del mundo.

En Ecuador

Según el Ministerio de Salud Pública (MSP) con el apoyo de ONUSIDA, hasta el 2019 la cifra de personas que vivían con VIH fue de 47.206, de estas, el grupo cuyas edades fluctúan entre los 15 y los 49 años es el más afectado, con más casos de hombres que mujeres.

En el 2019, se notificaron 4.320 nuevos casos de VIH en el país.

Ecuador trabaja en función del Plan Estratégico Nacional Multisectorial para la Respuesta al VIH 2018-2022, cuyos objetivos son dar atención integral, respuesta inmediata, sobre todo identificar casos positivos en la población.

Aunque la realidad de las personas que viven con VIH (PVV) ha mejorado desde el inicio de la epidemia, sobre todo en términos de acceso a servicios de salud y disminución de la discriminación, el Ecuador todavía tiene grandes desafíos para abordar integralmente como el estigma y discriminación.

Además, con respecto al 90-90-90, en el país, el porcentaje de personas que viven con VIH (PVV) que conocen su estado, pasó de 56% en el 2016, a 79% en 2019.

Las que conocen su estado y están en tratamiento, pasó de 78% en 2016, al 73% en 2019; aquí hubo una disminución, que se atribuye a la mejora en la calidad del dato (depuración de la información realizada en el 2018-2019).

El porcentaje de PVV en tratamiento que tienen carga viral suprimida, pasó de 48% en 2016, a 82% en el 2019. 

Byron Núñez, médico infectólogo y catedrático de la Escuela de Medicina de la Universidad Central del Ecuador, recordó que hasta 1996, en España, las personas infectadas se morían porque el tratamiento no era suficiente para controlar la enfermedad.

“Ahora ya no vienen en estado de sida sino solamente seropositivos. El sida se refiere a aquel paciente que viene con infecciones oportunistas o con las defensas muy bajas de CD4 menor de 200”, explicó. (I)

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