Orgullo afro se plasma en muro del barrio Nigeria

- 12 de octubre de 2018 - 00:00
Habitantes del barrio Nigeria decidieron pintar en uno de los muros el rostro de una mujer afro, con la leyenda “Negra soy”, como se identifica esta población con herencia esmeraldeña. Docentes de la UArtes organizaron la actividad.
Foto: Karly Torres / El Telégrafo

Residentes y docentes de la Universidad de las Artes participaron en el proyecto que busca interrelacionar las culturas ancestrales con las urbanas.

Nigeria es un barrio del sur de Guayaquil (en la Isla Trinitaria) donde habitan más de 8.000 familias con herencia esmeraldeña.

En su gente, sus viviendas y calles está arraigada la tradición afro con el seductor sonido de la marimba, su baile y más saberes que los gestores culturales luchan por preservar. Pero también están el estigma de la inseguridad y subjetividades que discriminan a esta población que es minoría frente un gran porcentaje mestizo.

“La interculturalidad es la herramienta para transformar esa subjetividad patriarcal, machista, racista, clasista en la que vivimos, que subalterniza al otro en la forma de relacionarnos. Tenemos diferencias, pero construyamos algo en común para que las otras personas no sean vistas como extrañas, distantes”, expresa Ana Carrillo, docente de la Unidad Transversal de Teorías Críticas y Prácticas Experimentales de la Universidad de las Artes (UArtes).

Bajo ese concepto, la UArtes desarrolla desde el pasado miércoles el encuentro de Pensamiento Periférico: Manyamanta Rimanakuy. Como parte de ese evento se realizó el viernes último la intervención de arte urbano en el barrio Nigeria, a cargo de la artista urbana colombiana Angie Cárdenas Rojas y María Fernanda López, docente de Arte Urbano de la academia.

“No llevamos nada predeterminado, solo herramientas de trabajo comunitario, que  se utiliza como apoyo en la parte de la ilustración y ubicación de los elementos en el mural. Pero la metodología surge en el sitio con los vecinos. Nosotros vamos a aprender de ellos. Sabemos más de perspectiva, de conceptos, pero  ellos tienen conocimiento. Hay que eliminar esa cuestión colonizadora de decirles lo que hay que hacer”.

La asistencia y gestión del mural comunitario estuvo a  cargo de la docente María Fernanda López. También participó la artista urbana Angie Cárdenas.La asistencia y gestión del mural comunitario estuvo a cargo de la docente María Fernanda López. También participó la artista urbana Angie Cárdenas. Foto: Karly Torres / El Telégrafo

En la actividad participaron niños y adultos que habitan en el área cercana al sitio  donde se pintó el muro. Una de las más participativas fue Jennifer Angulo, quien trabajó con rodillo en mano.

En la pared se plasmó el rostro de una mujer afro con el tradicional turbante y la frase “Negra soy”, como se identifican los orgullosos moradores afrodescendientes vinculados con los diferentes proyectos que ejecuta la UArtes en la zona, de la mano con organizaciones como la Pastoral Afro, Somos Decenio y muchos intelectuales de esa etnia.

Entre los programas anteriores están el de cine participativo, huertos urbanos y radio parlante que involucraron a cerca de 170 alumnos. Actualmente son 70 más, afirmó Carrillo.

“La idea es mantener las diferentes culturas interrelacionándose y no desarrollándose de manera aislada. Pensarnos como un todo con sus diferencias y construir algo en conjunto. Esta práctica intercultural cambia la subjetividad. Los alumnos conocen el barrio y ven que sus habitantes son iguales a ellos, solo que con otra ropa”.

Respecto del encuentro sobre Pensamiento Periférico, López explicó que las culturas ancestrales, como las de los indígenas y afro, se abren para incluir a ese mestizaje que desemboca en culturas urbanas como otra interculturalidad.

“Si hablamos de identidad geográfica y política, estamos entre culturas urbanas, como las de los grafiteros, skaters (patinadores), ciclistas, rockeros y hasta las feministas. Son de hace mucho tiempo, aunque no tienen ese nivel de ancestralidad de las originarias, por las cuales hay un profundo respeto”.

La interrogante es cómo convivir en esa diversidad y pluralidad. “Si empezamos a vernos como gueto: yo soy afro, yo soy mestizo, yo cholo, yo criollo. Si no nos interrelacionamos corremos el riesgo de enclaustrarnos”.

La académica conmina a ver las herramientas para generar otros diálogos de la diversidad. “No porque un grupo sea rockero o afro no pueden interrelacionarse. lo político es eso, unirnos, porque somos periferia. Eso es una hiperculturalidad ampliada”. (I)

La labor en Nigeria fue parte del encuentro de Pensamiento Periférico: Manyamanta Rimanakuy, que desarrolla dicho centro de estudios superiores.La labor en Nigeria fue parte del encuentro de Pensamiento Periférico: Manyamanta Rimanakuy, que desarrolla dicho centro de estudios superiores. Foto: Karly Torres / El Telégrafo

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