Los niños también se deprimen, claves para identificarlo

El padre de familia debe notar los cambios de comportamiento en el niño o adolescente y llevarlo a un profesional.
20 de septiembre 08:30

Un total de 188 países han impuesto el cierre general de las escuelas por la pandemia, lo que afecta a más de 1.500 millones de niños y jóvenes.

De alguna forma, la educación remota está garantizando la continuidad de la formación académica pero no cumple las aspiraciones que ellos tienen sobre lo que debería ser su vida escolar.

Luego de unas vacaciones que también fueron atípicas, volver a las aulas virtuales tiene un impacto emocional en este grupo poblacional, según Napoléon Vásquez, experto en psicología educativa y familiar.

La depresión no es una condición exclusiva del adulto, puede presentarse a cualquier edad, según Vásquez, y el peor error que los padres pueden cometer es minimizar los sentimientos de sus hijos.

Se considera que un niño o adolescente está atravesando por un episodio depresivo, cuando manifiesta una serie de signos y síntomas por al menos dos semanas. Si el cuadro persiste por períodos más largos, el término que se utiliza es “distimia”, explicó Vásquez.

“Los niños presentan un estado de ánimo muy bajo, muchas veces con irritabilidad, no concilian el sueño. Otros presentan fatiga mental, hacen movimientos lentos, no tienen ganas de jugar ni de conversar. Son alertas importantes que deben valorarse”.

La psicóloga infantil Pamela Tello agrega que bajo estas circunstancias, un niño o un adolescente pierde el interés en los estudios; tienen problemas de atención, de memoria, dificultad para resolver problemas y manejar emociones como la ira y la frustración.

El confinamiento, a su criterio, tiene graves repercusiones en el desarrollo infantil porque se rompieron las rutinas protectoras que los niños conocían, pero en general, no se está tomando en serio esta afectación porque “culturalmente se asume que los ellos no se deprimen”.

Depresión en el mundo

Indicó que las estadísticas mundiales revelan que la depresión grave ocupa el segundo lugar dentro de los trastornos mentales en este grupo etario.

“Si pudiéramos ver el cerebro de niños y adolescentes que están pasando por depresión en esta cuarentena estaría afectada la corteza frontal, el hipocampo, el tálamo, la amígdala y los ganglios basales; áreas indispensables en funciones psicológicas fundamentales”, detalló la especialista.

Vásquez sugiere que tras seis meses de emergencia sanitaria, es momento de buscar actividades fuera del hogar con los cuidados pertinentes. La recreación en el exterior y la práctica controlada de deportes permitirá que desarrollen nuevamente su “sociabilidad, su autocontrol y su autodominio para que sepan cómo contrarrestar los sentimientos negativos”.

La identificación oportuna de un cuadro depresivo puede ser determinante, incluso para evitar el tratamiento con fármacos.

Los padres, enfatizó Tello, deben “aliviar el malestar emocional de sus hijos, reconociendo el miedo que sienten y procurándoles tranquilidad mediante conversaciones calmadas, hay que asegurarles que en algún momento la situación que están viviendo pasará y volverán a las rutinas que les agrada”.

La profesional recomienda que se adecúen espacios dentro de la casa dónde ellos se sientan cómodos y seguros, buscarles actividades para que se mantengan ocupados y verificar que sigan una dieta balanceada.

Es importante demostrarles apoyo, empatía, amor y buscar apoyo si los síntomas persisten. (I)