Mercedes, la talabartera con más de 50 años de experiencia

- 20 de junio de 2019 - 00:00
Mercedes Cantos trabaja en una montura, aunque hace diversidad de artículos con técnicas que aprendió a los 7 años de edad.
Foto: cortesía El Tiempo

Hace más de medio siglo, Mercedes Cantos moldea el cuero con herramientas rudimentarias. Elabora monturas, zamarros y vetas con técnicas que aprendió de su padre, un reconocido talabartero en Cañar.

 Mercedes Cantos, de 72 años, se dedica al oficio de la talabartería desde la niñez. Sus conocimientos los heredó de su padre Víctor Cantos (+), oriundo de la provincia del Cañar. Ahora, la artesana tiene su taller en el Centro Municipal Artesanal, Cemuart, ubicado en General Torres y Presidente Córdova.

  En forma manual ella confecciona monturas para caballos, zamarros, vetas, cintos, carteras y llaveros, entre otros artículos. Trabaja con el cuero curtido de ganado.

Ella recuerda que en décadas pasadas la materia prima se adquiría en las curtiembres que funcionaban en la Tres de Noviembre.

  “Ahora curten con productos químicos, antes lo hacían con un material que se llamaba cashca, que es la cáscara de un árbol (…). Para darle color le botan en tanques con cal, el cuero se pela y queda blanco y llambito (superficie lisa en kichwa), entonces se puede teñir”, subrayó Cantos, obrera titulada por la Junta de Defensa del Artesano.

La mujer trabaja especialmente con la suela, aunque indica que para prendas finas se utiliza el tafilete, un tipo de cuero de borrego o de cabra que es flexible y se usa para hacer casacas.

Antaño, el manejo artesanal del cuero tenía un perfil de industria, sin embargo, hoy es un oficio al que muy pocos artesanos se dedican.

“Es un trabajo difícil, los cortes y las figuras se hacen a pulso. Debemos saber tratar el material, hay que mojarlo y colocarle aceite de linaza para que se haga suave y tenga flexibilidad para moldearlo”.

Cantos dijo que “ahora en las fábricas se trabaja con máquinas y todo es más comercial”.

Subrayó que los productos a mano tienen mayor calidad y duración, pero la gente busca pagar menos.

La artesana se adapta a los pedidos de su clientela. Hace un par de meses elaboró un zamarro con un modelo exclusivo. (I) 

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