Raúl convierte la madera en arte

- 20 de marzo de 2020 - 00:00
A sus 76 años, Segundo Vicente Raúl Naspud sigue elaborando figuras en madera, actividad que aprendió cuando tenía 13 años y que se ha convertido en su forma de vida
Foto: El Tiempo

El artesano lleva más de 50 años elaborando efigies de todos los tamaños. Utiliza material de calidad, como cedro, nogal o laurel. Su trabajo es solicitado en países europeos y en EE.UU., por migrantes ecuatorianos.

El relicario de Azogues. Así se conoce al taller de Segundo Vicente Raúl Naspud, de 76 años, quien se dedica al tallado en madera de imágenes religiosas desde los 13 años de edad.

Recuerda que en la antigüedad, al terminar la primaria, los padres enseñaban su oficio a los hijos.

Aunque su padre Manuel Jesús Naspud Naula era carpintero ebanista, Raúl se inclinó por el arte del tallado, actividad que aprendió bajo la guía del reconocido artesano local Daniel Mogrovejo (+).

“Mi papá dijo ‘rogaremos a don Daniel para que te enseñe el oficio’. El señor no demoró en decir sí y comencé a trabajar con él desde los 13 años hasta que cumplí los 25”, recuerda don Raúl, como es más conocido el artista.

En su taller ubicado en el centro de Azogues, rodeado por numerosos santos, día a día talla y restaura las figuras que le llegan de distintas partes del país y del mundo.

Y es que su trabajo ha sido enviado a países de Europa y a Estados Unidos, donde los migrantes oriundos de Cañar le piden, sobre todo, la imagen de la Virgen de la Nube, a la que guardan especial devoción.

Asimismo, le llegan figuras por restaurar “porque allá no hay este arte”.

Para don Raúl, la principal herramienta es la paciencia. De un sencillo pedazo de madera obtiene sublimes imágenes con bosquejos que lleva plasmados en la memoria, debido a su experiencia y más de medio siglo de dedicación.

Efigies del Niño Jesús que miden unos pocos centímetros, hasta un Señor del Gran Poder de 1,80 metros, han sido creados por las hábiles manos del artesano, que en su dureza evidencian el trabajo de años.

Tengo la señal de Jesús en el costado porque una vez trabajando se me fue el formón que estaba muy afilado”, recuerda.

La materia prima para sus obras es de excelencia; utiliza nogal, cedro o laurel, que son secados entre dos y tres años para una mayor duración de las imágenes que pasan de generación en generación.

Además, con la técnica de ojos de cristal da más realismo a sus creaciones. Este proceso es demorado, de habilidad y trabajoso, consiste en dividir la cara de la imagen para colocar las órbitas oculares que luego se pintan con óleo, dando una textura que imita el aspecto de los ojos reales.

Hay épocas que son de mayor trabajo para el artista. En mayo, la gente manda a confeccionar vírgenes; en Semana Santa, a Jesús en la Cruz y en diciembre eligen al Niño Jesús.

El tiempo para la terminación de cada pieza varía según su tamaño.

Puede tomar de dos días hasta seis meses, que fue lo que demoró en crear el Señor del Gran Poder de 1,80 metros.

Los precios van de acuerdo a la dimensión, al material y a la complejidad de los diseños. Aunque don Raúl ve con buenos ojos que aún haya gente que valore su trabajo, asume con tristeza que figuras de fibra de vidrio y de resina fabricadas en serie se hayan tomado el mercado.

Según la plataforma del Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano (SIPCE), la talla en madera es una actividad esencial pues mantiene los procesos y técnicas heredadas del pasado.

Sin embargo, señala que la falta de interés de los jóvenes por esta tradición pone en riesgo la continuidad del tallado en madera.

Don Raúl recuerda que en los tiempos en que circulaba el sucre había más trabajo, pero el oficio empezó a decaer con la adopción de la dolarización, a finales de los años 90.

Anécdotas

De tantas anécdotas que acumula, don Raúl recuerda una en especial: En una Navidad le solicitaron hacer un Niño Jesús, lo hizo y lo entregó, pero tres semanas después volvió la mujer con un reclamo.

“Me dice la señora: maestro cómo le va a hacer así a mi niño, tiene seis dedos en una mano. Ese rato tuve que darle arreglando”, recuerda entre risas.

Actualmente, don Raúl se desempeña como presidente de la Federación Nacional de Artesanos Profesionales de la Madera y Conexos, con sede en Quito.

Así, este oficio ha sido el sustento del artesano, que tuvo nueve hijos y  de ellos su hija Betsabé sabe del arte pero no se dedica a diario. De cualquier forma, él tiene claro que trabajará “hasta cuando Dios me dé salud y vida”. (I)

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