El 80% de los médicos del país son de la “U” pública

- 19 de mayo de 2019 - 00:00
En la Clínica de Simulación y Robótica de la Universidad Central, ubicada en la Facultad de Medicina, en el centro norte de Quito, los estudiantes desde cuarto semestre realizan sus prácticas (hasta la fecha suman 40.000) con ayuda de robots.
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

En 2018, la Secretaría Nacional de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt) registró 11.392 títulos de médicos. De estos, 8.346 corresponden a profesionales graduados en una de las nueve universidades estatales que ofertan la carrera de Medicina. Los futuros profesionales de la salud realizan su formación en centros de simulación avanzada y programas que les permiten tener contacto con el paciente antes de su año de internado rotativo.

Para que un país sea capaz de prestar servicios esenciales de salud debe contar con 23 médicos por cada 10.000 habitantes, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Ecuador la cifra comparativa es de 20 galenos. En 2015 fueron 9.

Datos del Ministerio de Salud (MSP) señalan que, en la actualidad, 15.189 médicos especialistas y generales son parte de la Red Pública Integral de Salud. De este grupo, el 80% tuvo su formación en una de las nueve universidades estatales que ofertan la carrera de Medicina en el país.

La facultad más grande es la de la Universidad Central del Ecuador, ubicada en el centro norte de Quito. En la actualidad esa escuela médica forma, en los doce semestres que dura la carrera, a 4.500 jóvenes. De ellos, entre 200 y 250 cursan su último año.

En ese período ingresan al Programa Internado Rotativo y, a través de un sorteo, son asignados a uno de los hospitales de las provincias del norte del país. Ahí ponen al servicio de la ciudadanía lo que aprendieron durante cinco años en pediatría, medicina interna, cirugía y gineco-obstetricia.

Cuando el doctor Ramiro Estrella, decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la Central estudiaba, la universidad contaba con una morgue. Las prácticas se realizaban en cadáveres humanos. Ese tipo de enseñanza quedó en el pasado. Desde 2016, la universidad pública cuenta con una Clínica de Simulación Médica y Robótica en la que se invirtió cerca de $ 2 millones.

Desde el cuarto semestre los alumnos reciben clases en ese espacio. El cirujano Ángel Alarcón, director del centro, informa que cada una de las 12 salas de simulación tiene capacidad para 8 alumnos.

Para su formación los futuros profesionales realizan sus prácticas en centros de simulación avanzada.Para su formación los futuros profesionales realizan sus prácticas en centros de simulación avanzada. Foto: Mario Egas / El Telégrafo

La enseñanza basada en el uso de la tecnología que mejora la curva de aprendizaje y efectiviza la adquisición de las destrezas llegó a la universidad privada en 2013. Ese año, la Facultad de Medicina de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ) inauguró ese espacio con una inversión de $450.000. Un año después, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) abrió su centro de simulación.

En 1994, la Facultad de Medicina de la PUCE se convirtió en la primera universidad privada en ofertar esa carrera. A diferencia de la Central, los alumnos de la PUCE hacen prácticas simuladas desde el segundo semestre, informa su decano, el galeno Francisco Pérez.

La formación de los futuros profesionales de salud se divide en tres etapas: en la primera, que contempla desde el preuniversitario hasta el cuarto semestre, estudian ciencias básicas; en los siguientes cuatro semestres aprenden sobre ciencias clínicas. Al finalizar esa preparación académica realizan dos semestres de externado y previamente a su graduación cumplen con el año de internado rotativo.

El programa de externado lo implentó la universidad para que los alumnos tengan contacto real con los pacientes. Para la ejecución de estas prácticas (una vez por semana) la PUCE mantiene un convenio con más de 100 establecimientos de salud anexos al MSP, a la Seguridad Social, al gobierno local, a ONG y hospitales privados.

Pérez enfatiza que la universidad cuenta con una metodología “estrella” que establece el Aprendizaje Basado en Problemas (ABP). A partir del quinto semestre, a los alumnos se les plantean casos clínicos en tres áreas: adultos, niños y madres. De esa forma aprenden a tomar decisiones desde el punto de vista administrativo de salud con relación a un caso médico concreto.

La PUCE ocupa el puesto 70 en el QS World University Ranking 2019. La medición internacional estudió a cerca de 400 universidades de América Latina. La USFQ se posesionó en el lugar 51, mientras que la U. Central llegó al 138. Otro de los centros de educación superior nacional que figuran en el ranking es la Universidad de las Américas (UDLA), en el puesto 201.

Desde 2008, la UDLA oferta la carrera de Medicina. Ese año, 40 alumnos iniciaron la formación, en la actualidad, la facultad cuenta con 1.735 estudiantes que aspiran a ser médicos, indica el doctor Alfredo Borrero, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud.

La formación académica se  complementa con el aprendizaje en los laboratorios tecnológicos de destrezas. Esta universidad cuenta con dos centros de simulación avanzada. Uno en la universidad y el otro en una clínica privada. En el primero hay un área de realidad virtual. A estos equipos se suman dos cadáveres sintéticos de tamaño real para el estudio de anatomía, morfología y fisiología.

Si bien los estudiantes de la UDLA no hacen un externado, ellos aprenden a tener contacto con los pacientes a través del programa Paciente Estandarizado. 50 actores se aprenden un guion clínico y lo exponen al estudiante para que él dé un diagnóstico y un tratamiento.

Todo esto se hace en los consultorios que hay en la universidad. Estos espacios cuentan con cámaras de Gesell para que el docente vea el trabajo que realiza el alumno. Alarcón, Estrella y Pérez se graduaron en la Central. Borrero, en la Universidad de Cuenca. Lo hicieron cuando la formación académica, antes del internado rotativo, requería seis años de estudio.

El director de la clínica de simulación de la Central recuerda que en el sorteo para la asignación del internado rotativo tuvo suerte, pues le tocó el Hospital de las Fuerzas Armadas, en ese año (1985) ese centro de salud se cargaba del pago del estipendio de los internos que acogía. Su pago era en sucres, pero este “no era una miseria”, comparado con el monto que el Estado planteó reducir, pero los internados lo impidieron.

Pérez hizo su internado en el hospital Eugenio Espejo y para él fue el año más enriquecedor de su carrera. En la actualidad, de los 1.300 estudiantes de medicina de la PUCE, 150 hacen el internado rotativo en uno de los establecimientos de salud del país. Uno de ellos es el Hospital del Seguro Social, Carlos Andrade Marín (HCAM).

Mónica Tarapués, coordinadora general de docencia del HCAM, sostiene que el trabajo que realizan los 300 futuros médicos en ese centro es clave dentro del proceso de atención de salud. (I)

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