La mediación: una alternativa para solucionar los conflictos

- 18 de junio de 2018 - 00:00
En Pelileo se resuelve a través de la mediación un tema de litigio de alimentos. El objetivo es llegar a un acuerdo antes de que sea judicializado.
Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Los problemas son parte de la vida de las personas y pueblos. Ante esa premisa la mediación se convierte en una opción que puede ser eficaz si hay voluntad de las partes. En el país existen 76 centros registrados en la Judicatura.

Se dice que la historia humana es la historia del conflicto, desde los tiempos del Génesis, cuando Caín, según las Escrituras, mató a su hermano Abel. ¿Y cuál fue el origen de ese primer conflicto? Probablemente la envidia, el celo y el egoísmo. Y el recurso para “solucionarlo”: la violencia.

Instintos primarios
No hay cultura o civilización que no esté marcada por la violencia, conocida como barbarie, agresión, delito y tantos epítetos que, en su esencia, representan la lucha interminable por la supervivencia, el territorio y la reproducción.

Así lo dijo Charles Darwin, quien estableció en su famosa obra “El origen de las especies” algunas constantes de la evolución de las especies: la selección natural, la lucha por la vida y la supervivencia de los más aptos.

Ralph Linton, en su libro “Estudio del hombre”, sentenció “que no somos ángeles caídos, sino antropoides erguidos”. Lo anterior patentiza el criterio, muchas veces mencionado en la academia, que en el ser humano subsisten instintos primarios, que solo están morigerados o moderados por la cultura.

Los conflictos: calientes y fríos
En ocasiones se ha estigmatizado al conflicto, y se lo ha ubicado en categorías maledicentes, dañosas y negativas.

La escena de Caín y Abel, por ejemplo, es éticamente repugnante y maliciosa. Pero hay otros tipos de violencia que afectan a las personas y sus bienes, así como a su reputación, y que no tienen “evidencias” físicas, como los efectos psicológicos del maltrato intrafamiliar.

Para Roger Fisher, especialista en negociación, los conflictos no son buenos ni malos; simplemente existen y deben ser considerados en esas circunstancias.

En ese sentido, él clasifica los conflictos en calientes y fríos. Calientes, los que generan agresión física, descontrol y daños, muchas veces irreparables; y fríos, aquellos que se mantienen sin ser notados, y que si no son abordados a tiempo pueden ser explosivos.

La mediación
La crisis de la justicia en el Ecuador y otros países, entre otros motivos, se debe a la acumulación de demandas y juicios en los juzgados. Los trámites que generan esos procesos podrían ser evitados  si antes aplicaran las acciones prejudiciales. Es decir, que los casos pasaran por centros de mediación, alternos a los tribunales.

¿Qué es una mediación? Es un proceso imparcial, rápido y confidencial en el que con profesionales entrenados, de carácter multidisciplinario, se logran acuerdos básicos para superar los conflictos, las causas y sus efectos, con la participación directa de las partes.

El mediador, en este caso, es una tercera persona que actúa no como juez ni árbitro, ni impone soluciones ni opina sobre quién tiene la verdad. Su papel es el de facilitar los procesos de comunicación entre las partes, a través de sencillos pasos en los que, si colaboran, pueden llegar a una solución en la que todos ganen o se sientan satisfechos.

Para que la mediación tenga éxito se necesitan tres condiciones básicas: que sea voluntaria, confidencial y se fundamente en el diálogo.

Los casos más recurrentes
En el país ya existen centros de mediación que ofrecen servicios profesionales eficientes y, en muchas ocasiones, gratuitos.

Los ámbitos de acción de los centros de mediación son multifacéticos: cubren conflictos familiares, comerciales, sociales e institucionales.

Según una indagación preliminar, los casos más recurrentes son los cobros de dinero, las pensiones alimenticias, la regulación de visitas a hijos, si se trata de parejas de divorciados. Además de la devolución de pertenencias, el incumplimiento de los contratos, el choque de vehículos, las garantías por servicios prestados, los conflictos con inquilinos o vecinos, la alteración de la paz, las quejas por animales y muchos más de esa índole.

¿Por qué no pensar en acudir a estos sistemas de mediación de conflictos antes de ir a los tribunales, juzgados y comisarías? Los conflictos -según la experiencia de mediadores, que no son necesariamente abogados- pueden ser manejables, si hay la voluntad de negociar.

Salud social
Los métodos que utiliza la mediación son diversos. La conciliación, los aspectos psicológicos y la intervención en crisis son importantes, combinados con estrategias específicas como la imparcialidad, el respeto, la confidencialidad y la participación.

El objetivo es que las personas en conflicto logren acuerdos y se consolide la estabilidad y el entendimiento sobre la base de la justicia y la equidad, no impuestas desde fuera sino negociadas “cara-cara”. De esta manera se consolida la tolerancia, la salud social y la construcción de una ciudadanía responsable.

Existen varios centros de mediación en Ecuador pertenecientes a la Función Judicial. También hay uno en la Universidad Católica de Cuenca; en Riobamba; la Procuraduría General del Estado; Universidad Católica de Guayaquil, entre otras.

Según el Consejo de la Judicatura, hasta el 13 de abril de 2018 constaban en el país 76 centros, aprobados por el Pleno de la entidad, de los cuales 29 están en Quito, en segundo lugar están los de Guayaquil; también los hay en Cuenca, Riobamba, Machala, Portoviejo, entre otras ciudades.

Las entidades basan sus procedimientos en la Constitución, la ley de Arbitraje y Mediación, el Código Orgánico de la Función Judicial, entre otros instrumentos.

Luego de analizar el tema la pregunta que surge es: ¿Por qué no presentar una reforma legal para que la mediación sea obligatoria, como requisito previo a una demanda civil o penal? (I).

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