Jorge Reynolds Pombo, ingeniero electrónico

Reynolds: “El primer marcapasos que diseñé lo utilizó un guayaquileño”

- 08 de noviembre de 2019 - 00:00
Jimmy Tapia / et

El colombiano-inglés adelanta que el próximo año lanzará el nanomarcapasos. Este bajará el tiempo de recuperación y se enlaza con el celular.

Jorge Reynolds Pombo camina despacio y tiene una  sonrisa amable. Es de respuestas cortas y con su cabellera blanca, silencioso, se mezcla entre científicos.

El tono de su voz es a ratos inaudible y su español casi neutro.  No hay rastros que evidencien sus orígenes colombo-ingleses.

Este ingeniero electrónico, de 84 años, es una de las leyendas en la evolución del aparato. Su obsesión lo llevó a obtener el registro de los electrocardiogramas de ballenas y la primera señal del corazón de un pez después de la fecundación.

Es así que en 1957, a sus 21 años, diseñó el primer marcapasos artificial con electrodos internos y unidad electrónica externa.

Él no se considera el inventor del dispositivo. Sin embargo, la historia lo señala como uno de los que lo revolucionó y que ha alargado la vida de aproximadamente 50 millones de personas. 

 De paso por Guayaquil, el innovador recuerda que el primer marcapasos que diseñó fue “estrenado”, hace 61 años, por un guayaquileño. También adelanta a EL TELÉGRAFO cómo será su nueva creación: el nanomarcapasos. 

¿Es verdad que el primer marcapasos lo “estrenó” un ecuatoriano?

Sí. Fue a inicios de 1958.  Él era un sacerdote ecuatoriano que se llamaba Gerardo Flores. Viajó varias veces desde Guayaquil hasta Bogotá.  Él tenía un bloqueo auriculoventricular completo. La única solución para salvarlo era la implantación de un marcapasos.

El doctor Roberto Bejarano, quien era jefe del departamento de cirugía en la Clínica Shaio (Bogotá), dijo que lo único que se podía ofrecerle era emplear el que yo había diseñado y construido.

¿Cómo era el aparato?

El aparato pesaba 50 kilos y de él salía un cable de cinco metros de largo. Iba conectado a los electrodos que salían del tórax del paciente y otro más a la batería que había desmontado de un carro.

Yo no quería que se lo utilice en ese momento. Me pareció la idea complicada porque significaba pasar de un proceso totalmente experimental a un paciente.

El primer marcapasos pesaba 50 kilos y era alimentado por una batería de carro. Debía transportarse en un carrito.

¿Y qué le ocurrió al padre?

Él sobrevivió 18 años más tras la intervención. Estuvo alrededor de 365 días con ese dispositivo. Con el pasar de los años, el porte del marcapasos fue más pequeño y portátil.

El padre vivió hasta los 104 años de edad. Antes de la intervención me dijo que si le salvaba me eximía del infierno.

¿Qué lo convenció para que usara un aparato no probado en humanos (solo se había experimentado en perros)?

El doctor insistió en que era la única alternativa que existía para salvarle la vida y dio el visto bueno. La cirugía duró casi 8 horas.

Ahora usted está diseñando el marcapasos más moderno del mundo. ¿En qué consiste?

Se llama el nanomarcapasos. Llevo dos décadas de investigación. Este, a diferencia del de 50 kilos, pesa la cuarta parte de un grano de arroz.

Para implantarlo, por sus dimensiones, solo serán necesarios 10 minutos de cirugía. Será una intervención ambulatoria. El nanomarcapasos no requerirá de una batería, sino que funciona con algo llamado pizoelectricidad. La misma contracción del corazón produce la corriente y permite su funcionamiento.

El aparato durará 50 años.

Esperamos tenerlo el año entrante. 

¿Las nuevas tecnologías serán compatibles con este nanomarcapasos?

El médico podrá observar su funcionamiento, si existe una alarma, desde su teléfono inteligente. A la distancia podrá manejar los parámetros del dispositivo.

¿América Latina, en el campo de la tecnología médica, presenta avances?

América Latina tiene un atraso, pero de todas maneras trata de ponerse al ritmo de los países desarrollados. De allí la importancia de que la ciencia y la tecnología se desarrollen más.

Eso dará buenos resultados, no solo en la parte médica, sino en las diversas áreas de la actividad humana.

¿Y qué se necesita para impulsar más iniciativas innovadoras como la suya?

Desgraciadamente, nuestros países están rezagados. La tecnología va a gran velocidad.

Las naciones de la región, con pocas excepciones, no están realizando las inversiones económicas que se requieren.

Una nación que no tiene su propia ciencia y tecnología es un país que no puede salir de la pobreza.

¿Se pueden evitar los problemas del corazón (la mayor causa de muerte en los  países pobres y desarrollados)?

Claro. Por ejemplo, con el marcapasos se han salvado alrededor de 58 millones de vidas en las últimas décadas.

Las nuevas tecnologías serán un paliativo para el corazón.

Usted ha manifestado que el corazón es el órgano más perfecto. Entonces, ¿por qué se mueren tantas personas por deficiencias cardíacas?

Hay muchas razones, pero una de las que está tomando más fuerza es el estrés del ser humano. La velocidad con la que se vive hoy en día.

Por ejemplo, hace muchas décadas las mujeres tenían índices bajos de afecciones del corazón, pero ahora se están disparando las cifras y los porcentajes equiparando. Es que ellas poco a poco han entrado más en un mundo laboral angustiante.

A sus 84 años no se le conocen problemas del corazón. ¿Cómo se puede mantenerlo saludable?

Es suerte, no tengo cuidado en especial. Llevo una vida tranquila y sin angustias. Estoy casado con una artista y solo somos los dos.

¿Quiere que el mundo lo recuerde como uno de los inventores del marcapasos?

No, yo no soy el inventor. Solo soy uno más, alguien que desarrolló una tecnología. Me tiene sin cuidado que me recuerden o no en el mundo de la ciencia. 

¿Cree que se irá al “paraíso” por haber salvado con su primer marcapasos al sacerdote de Guayaquil? 

No lo sé, puede ser que tenga algún final feliz. (I) 

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