Las limpias contra dolencias tienen un espacio en mercados de Cuenca

- 12 de enero de 2020 - 00:00
A Cuenca llegan curanderos de partes lejanas a la provincia de Azuay. Ellos realizan curaciones con productos de la región amazónica.
Foto: Rodrigo Matute / El Telégrafo

Los “curanderos” atienden a sus clientes los martes y los viernes. Emplean plantas medicinales que son traídas de las montañas. El costo de los tratamientos está entre los $3 y $7 dependiendo del lugar de la ciudad donde se hagan.

Los mercados de Cuenca se han convertido en espacios para dar cabida a personas que hacen limpias o curas empleando elementos naturales, tales como plantas, huevos de gallinas, gusanos y hasta licor artesanal.

Todos los martes y viernes, estas llamadas comadronas, que en su mayor parte provienen de la parte rural llegan hasta estos centros cargados de “montes” o plantas medicinales para curar el “mal de ojo”, “mal aire” y también el “espanto”, males que dentro de la medicina tradicional no son reconocidos, pero que aún están dentro de la creencia de personas que aún practican métodos ancestrales.

Carmen Laso, llega todos los martes hasta el mercado El Arenal, acá la mujer ya tiene sus clientes que le esperan para que les haga una “limpia”. “Yo uso el huevo runa, hojas de ruda con floripondio y les paso por todo el cuerpo, ya sea a personas mayores o niños”, dijo la mujer mientras limpiaba a uno de sus clientes que entre sonrisas, dijo que siente “alivio en su cuerpo cuando recibe este tratamiento”.

La mujer junta en sus manos montes de saúco, ruda, chilchil, santa maría, altamisa, poleo, eucalipto y guanto. “Cuando el niño está asustado, no quiere dormir y tiene sobresaltos es un signo de espanto”,  afirma.

Las curanderas sugieren que la persona que se hace la cura debe recurrir por lo menos tres veces seguidas “y de esta manera podrán encontrar el alivio”. Algunas personas cumplen al pie de la letra, otras en cambio, lo hacen una sola vez y creen que ya mejoró su niño o ellos mismos de sus males.

Cuando llega al fin el ritual, la curandera se lleva a la boca un brebaje compuesto por agua bendita, alcohol y colonia que es rociado, o soplado en el rostro del pequeño o de la persona adulta. Finalmente le unta ceniza en la frente, unos forman una cruz con un compuesto de arrayán y capulí.

Toda la ceremonia dura unos 10 minutos, algunas curanderas lo hacen en menos tiempo porque muchos clientes están a la espera.

Karina Quinteros llevó a su bebé de tres meses de nacida para que le curen el mal de ojo; dice que su madre la llevó cuando ella era pequeña y ahora ella hace lo mismo con su hija porque cree en las plantas medicinales.

Esto sucede en todos los mercados de Cuenca. Hasta hace 10 años, las limpias eran en el mercado 9 de Octubre y en especial en la pequeña Plaza Rotary, como también en el sector del Otorongo, luego se fueron extendiendo por los demás mercados, ahora a estas personas se las  encuentra en todos lados.

Las plantas medicinales y que sirven para la cura, según Rosa Chacón las compran en las parroquias o tienen personas que les entregan. “Ellas van a los cerros y de ahí nos traen porque en la ciudad ya no existe nada, todo se ha destruido”, dijo Chacón.

El costo de la cura varía, de acuerdo a donde se acuda. En unos lugares el costo es de $3, pero en otros sitios que no están en los mercados, el valor puede llegar hasta los $7 por cada persona.

limpiasEmplean la sangre de drago, uña de gato, macerados que sirven para mejor los huesos de las personas. Los elementos utilizados se extraen de la selva oriental del país. Foto: Rodrigo Matute / El Telégrafo

Una limpia al estilo amazónico

El mercado 9 de Octubre, situado en el centro histórico, es el que más acoge este tipo de manifestaciones. Tito Vargas llegó desde la provincia de Pastaza. Trajo consigo medicina natural, “yo trabajo así, nada de químicos”, dijo el curandero y agregó que las plantas son un antídoto para toda enfermedad. “Acá tengo un macerado de Chuchuguasa y está hecho con plantas medicinales, sangre de drago y otras cosas más que son buenas para la salud”, dijo.

Indicó que la medicina natural sirve para el dolor de cabeza, inflamación del hígado, para dolores de los huesos, entre otros. También señaló que la uña de gato es una buena medicina para la inflamación de las vías urinarias y también para la diabetes, “con estas plantas su salud mejora, igual tenemos el ajo del monte el mismo que se prepara haciendo agüitas, es muy parecido al té y hay que tomar tres veces al día”, indicó y agrega que las hojas se pueden hacer hervir en siete litros de agua “cuando ha quedado solo en tres litros ya puede tomarse”, dijo.

Entre su medicina estaba, el chontacuro que es un gusano que se cría en los árboles de palma, “es un ser vivo muy sano y tiene efectos curativos”, indicó el hombre que señaló que el chontacuro es un elemento efectivo para curar el asma sobre todo en los niños.

“Puede comer de diferentes maneras. Pueden ser asados o ingerirlos así crudos, sus efectos son los mismos”, indicó el hombre mientras hacía la limpia a una persona de Cuenca, el curandero llevaba el torso desnudo y en la cabeza el cuero de un animal que había sido muerto en la selva de su región.

El hombre pasaba por el cuerpo de la mujer una piedra, según él, era magnetizada y servía para quitarle las malas energías. Luego llevó a su boca un brebaje y esparció sobre el cuerpo de la dama.

Sus manos posaban sobre la cabeza de la fémina, mientras ella sentada sobre una banca improvisada recibía la limpia. Al final la mujer dijo sentirse más aliviada, sentirse con más energía, “sí, me siento bien”, indicó Sonia Calle, que dijo “de vez en cuando” hacerse este tipo de tratamientos para su salud.

En cambio Teresa Rodas mostraba cómo los chontacuros podían ser consumidos y dijo que ellos son el “manjar amazónico”, “como medicina es lo mejor para el asma, se los puede comer crudos o asados según el gusto”, dijo. (I)

limpias El chontacuro es un gusano muy buscado, muchos lo consideran un elemento bueno para la salud. Foto: Rodrigo Matute / El Telégrafo

Limpias
Curanderas en plazoleta
La cura del espanto se realiza dos veces a la semana, los martes y los viernes. Las curanderas emplean diversos tipos de plantas para sanar el mal. La sanación está destinada no solo a niños, sino a personas adultas y hasta de la tercera edad.

6 mercados de Cuenca acogen a las personas que se encargan de hacer curaciones  con plantas nativas

Un manjar amazónico
El gusano llamado chontacuro se ha convertido en una medicina muy solicitada. Es bueno para curar el asma. (I)

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