Las trabas en trámites afectan la legalización de las uniones GLBTI

23 de noviembre de 2013 - 00:00

Han pasado 5 años desde que Bella Moncada y Carla Sánchez -ambas pasan los 30 años- legalizaron su unión de hecho en una notaría de Guayaquil, luego de mantener una convivencia de más de 3 años.

Conseguirlo no fue sencillo, dice Bella. Relata que junto con Carla, quien es mexicana, soportaron gestos de extrañeza por parte de las secretarias en las notarías públicas. Escucharon de los notarios frases como: “Se me hace muy difícil. Nunca he manejado este tema”. En otras notarías, en cambio, los costos por el trámite superaban los 200 dólares o también les pedían visibilizar la historia. “Que convirtamos en un circo nuestras vidas”, recalca.

Las trabas que afrontan las parejas GLBTI para legalizar su unión motivó que en junio de este año la asociación Silueta X inicie un estudio sobre las notarías que siguen el proceso de registro de forma adecuada.

“De las 42 notarías en Guayaquil, solo 12 han respondido; pero de esas 2 han realizado el procedimiento completo. Las otras dicen que no han tenido ningún registro”, dice Diane Rodríguez, presidenta del colectivo.

El estudio de acceso a la justicia y derechos GLBTI será presentado el próximo 29 de noviembre.

Según una encuesta del INEC, de 2.805 miembros GLBTI, solo el 1,2% posee una unión libre registrada.

Vilma Álava Ramírez, de la notaría 21 de Guayaquil (ubicada en 9 de Octubre y Pedro Carbo), asegura que son muy pocas las parejas que llegan a su oficina para preguntar por el procedimiento, cuyos requisitos son presentar la cédula de identidad y el certificado de votación.

El trámite tiene costo de 71,23 dólares. “Es el mismo que para una pareja heterosexual”, dice.

Álava cuenta que hace un mes se legalizó la unión libre a 2 mujeres, “no las podemos discriminar. Me percaté que eran pareja cuando leí el documento”.

En la notaría Décimo Sexta de Guayaquil también realizan el trámite, que dura no más de 15 minutos.

Según el abogado Rodolfo Pérez Pimentel, han realizado un promedio de 5 legalizaciones en 2 años.

“Vienen avergonzados, agachados, pero cuál es la vergüenza, por qué estarlo”, dice Pérez.

Johanna Izurieta, coordinadora general de la Fundación Yerbabuena (parte de la articulación feminista Construyendo la Igualdad), asegura que quienes acceden con más rapidez a una unión de hecho son quienes oscilan entre los 20 y 30 años, incluso menos. “Aquellos que podrían legalizar la unión porque tienen más de 40 años juntos pasan el tema, porque han organizado su vida fuera de esta oportunidad y creen que con esto no van a ganar nada”.

Compartir préstamos, deudas, ingresos, bienes, un seguro de vida o propiedades son beneficios a los que pueden acceder las parejas GLBTI al legalizar la unión. Todos estos derechos se garantizan en el artículo 68 de la Constitución.

En el caso de Bella, legalizó su relación para obtener una visa para viajar a México, “no por tema de turismo ni estudiante, sino para contraer matrimonio con Carla en ese país”.

Zulema Constante, quien desde marzo pasado vive con su novia Cynthia Rodríguez, dice que ha pensado en regularizar la unión por seguridad. “Si me pasa un accidente, ella tendría un documento que la respalde que estamos unidas”, agrega.

Exponer sus historias los detiene de legalizar la unión
Para Bella, las uniones libres entre homosexuales dejan de legalizarse no solo por las trabas en las notarías, también por el temor al qué dirán en la comunidad que rodea a la pareja.

“Hay parejas que tienen mucho tiempo juntas y que por motivos civiles necesitan una unión de hecho, pero lo piensan mil veces antes de hacerlo. Desde el notario te dice que debes estar consciente de que este acto se va a correr como pólvora”, cuenta Bella.

Según la mujer, este tipo de comentario no ocurre en la unión libre entre parejas heterosexuales.

Por otra parte, Wilmer González de la asociación Silueta X, en Cuenca, considera que los mayores obstáculos para las parejas GLBTI surgen cuando el notario solicita que comprueben que viven más de 2 años juntos. “Por lo general no quieren exponerse públicamente”, indica.

Agrega que otro factor es la predisposición de las parejas GLBTI a dejarse influenciar por los conceptos normados en la sociedad, “la relación homosexual está catalogada como una unión que no es estable, que no dura mucho tiempo”.

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