Jaider, el indígena colombiano que recuperó la esperanza gracias a prótesis impresas en 3D

- 23 de septiembre de 2020 - 14:00
Jaider perdió sus extremidades con un artefacto explosivo en la comunidad de Peñas Blancas, en el departamento del Chocó, en Colombia-
Anadolu / Suyay

Este joven emberá, de 19 años, perdió sus dos manos debido a una mina antipersonal en el departamento de Chocó, pero la Corporación Suyay le devolvió la ilusión.

El 2 de septiembre de 2019, Jaider, un joven indígena de la etnia Emberá Chamí del resguardo de Peñas Blancas, en Riosucio, Chocó, fue víctima de una mina antipersonal que destrozó sus manos.

“Yo estaba estudiando y pedí permiso a mi profesor para ir a trabajar en la comunidad de Peñas Blancas. Tenía 15 días trabajando. Subí a la comunidad y después a las cuatro de la tarde llegaron los paramilitares, empezaron a quemar tiros, a coger pollos y sacar comida de las casas. De ese susto, con mi novia y mis amigos nos tiramos al monte. Teníamos tres días perdidos sin nada que comer… en el camino conseguí una caleta de comida y les dije a mis compañeros que esperaran adelante que yo sacaba lo que íbamos a comer. Ellos se fueron y cuando yo fui a coger eso, sentí como una telaraña, pues cuando halé, explotó. Desde ahí perdí el conocimiento y cuando desperté ya me tenía la Cruz Roja limpiándome”, relató Jaider.

El joven indígena fue trasladado al Hospital de Bahía Solano y de ahí a Bogotá, en avión, al Hospital Simón Bolívar. Cuando despertó y se dio cuenta de lo que había ocurrido, su mundo se vino abajo.

“Fue muy feo para mí, pensé en quitarme la vida”, confesó Jaider, quien en ese momento tenía 18 años.

Pero un año después, la esperanza volvió a su vida gracias a unas prótesis impresas en 3D que le donó la Corporación Suyay, una fundación dedicada a desarrollar soluciones técnicas en 3D para la salud.

Jaider recibió sus prótesis de manos de Yusef Muñoz, fundador y director de la Corporación Suyay, y aunque es un joven callado y poco expresivo, esta vez no ocultó su emoción.

“Ha sido un año en el que he estado esperando, me siento orgulloso, feliz, emocionado, porque voy a tener prótesis… gracias a los que han apoyado y a los que me brindan una nueva esperanza para mí: mis prótesis, con ellas puedo hacer muchas cosas. Súper chévere, me siento feliz”, dijo Jaider.

Él se visualiza como un artista, un músico de reggae, pero sus letras serán en español y en su lengua nativa, Emberá. “Quiero ser músico para ser representante y líder de las víctimas, dando un ejemplo de que a pesar de todo nunca nos dejemos llevar por lo que nos pasa”, subrayó.

Y añadió: “Estoy estudiando fuerte para de aquí a mañana con la ayuda de Dios la otra semana empezar a grabar mi primer álbum; a ver cómo me va, todo me saldrá bien”, recalcó.

Este nuevo inicio de Jaider fue gracias a donaciones de personas en Medellín y al trabajo de la Corporación Suyay. Cuando conoció el caso del joven indígena, Yusef Muñoz fue hasta el albergue donde se encontraba, llevó prótesis para enseñarle y le explicó cómo sería todo el proceso, algo que llamó mucho su atención.

“Desde ese momento nos pusimos en la tarea de buscar los recursos. Una vez estuvo listo eso, el paso a seguir era esperar que los muñones se curaran y cicatrizaran bien. Cuando todo esto ocurrió, casi un año después, se entregaron las prótesis”, dijo Muñoz.

Hoy, con apenas unos días de usar sus prótesis, Jaider asegura que “está súper feliz”, haciendo sus terapias y adaptándose a su nueva vida.

Además de recibir sus “nuevas manos”, Jaider recibirá terapia ocupacional y sicológica, pues debe aceptarlas, adaptarse correctamente a ellas y aprender cómo y cuándo usarlas.



Ventajas de la impresión 3D en fabricación de prótesis

La innovadora técnica de impresión 3D está revolucionando la manera de fabricar prótesis (y una infinidad de cosas más). Entre las bondades de este método aún desconocido por muchos (fabricación por adición, donde un objeto tridimensional es creado mediante la superposición de capas sucesivas de material), se cuenta la reducción de tiempos, costos, facilidad en diseños y ensamblajes, entre otros.

Según explicó Yusef Muñoz, una prótesis comercial, de gancho, hecha con un material que se llama polipropileno, “un material durísimo, pesa 1,5 kilogramos, puede costar hasta 5 millones de pesos (unos USD 1.300) y tardar un mes en hacerse”.

En cambio, una prótesis como las que fabrica Suyay, si está la maquinaria libre y todo disponible, incluidos recursos, en un solo día puede estar lista y pesar apenas entre 180 y 500 gramos.

“Las nuestras están hechas en ácido poliláctico (PLA), que es un almidón de maíz, lo que permite que el niño o la persona, si durante el primer año sube de peso, puede utilizar una pistola de calor y ampliar la prótesis, o si adelgazó, pues se recoge un poco”, detalló.

Pero además, este proceso es “totalmente amigable”, porque el material que usan es biocompatible (no causa ninguna reacción en el paciente) y biodegradable, porque viene del almidón de maíz. “Si tú dejas esta prótesis en el patio de tu casa un mes a la luz y al agua, se rompe, se empieza a degradar”, precisó.



Adicionalmente, este tipo de prótesis no tiene costo para los beneficiarios o pacientes, si acaso tienen dificultades económicas, pues son donaciones a través de empresas y personas naturales que apoyan el proyecto.

Así como Jaider, todas las personas que reciban una prótesis de la Corporación Suyay, tendrán terapia sicológica y ocupacional, además de la oportunidad de participar en el diseño de sus propias prótesis.

El costo de todo el proceso, desarrollo de la prótesis y el acompañamiento para una persona, es de aproximadamente COP 2.500.000 (unos USD 653), que dura por lo menos año y medio, dado que las prótesis se deben reajustar con el crecimiento.

Desde niños hasta víctimas de conflictos

Muñoz afirma que “con esta tecnología, uno puede hacer soluciones para la gente mucho más rápidas, mucho más cómodas y mucho más económicas”.

Pero además, es útil para cualquier tipo de persona, sin importar su condición, donde viva o a qué se dedique.

“Trabajamos con víctimas de conflicto armado, excombatientes, exmilitares, niños y niñas, la ayuda es para todos”, señala el director de la Corporación.

Por ello es importante el apoyo psicológico. En el caso de niños, niñas o personas que nacieron con una malformación, la mayoría, al menos en el 95% de los casos, “ya han asumido su condición. El problema, cuando empiezan a flaquear, es cuando entran al colegio, se empiezan a reconocer y les empiezan a hacer bullying”.

Pero para personas como Jaider, que pierden sus brazos y otra extremidad de forma violenta, tiene que haber “un acompañamiento psicológico más severo” por el hecho traumático que vivieron.



La Corporación Suyay tiene varios proyectos a futuro. Uno, consolidar una colaboración con impresores de diferentes partes del mundo, para ayudar a más personas en cualquier lugar del planeta y recibir más donaciones; y el desarrollo de prótesis trashumerales (para personas que han perdido el codo o que han sufrido una amputación más alta).

Pero también espera para febrero el lanzamiento de una app desarrollada por las universidades Los Libertadores y Manuela Beltrán, que permitirá, estando en cualquier parte del mundo, hacer una donación, ingresar medidas o escoger los colores para personalizar las diferentes partes de la prótesis, algo como crear tu propia prótesis desde el celular, tablet o computador. (I)


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