ENTREVISTA

Iván Chérrez: “El 60% de pacientes con covid-19, intubados, se recupera”

- 16 de septiembre de 2020 - 16:17
Cortesía

El profesor de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo indica que la presencia de diarrea en algunos pacientes se debió a la automedicación.

Mitos, leyendas urbanas, medicinas caseras y un sinnúmero de opiniones del ciudadano común tuvieron eco en la sociedad en torno al tratamiento para el covid-19 al inicio de la pandemia en Ecuador. Desde marzo de 2020 hasta la fecha, los médicos de primera línea y especialistas tienen su propio análisis y saben cuál es el correcto manejo de este tipo de pacientes afectados con coronavirus.

Para despejar algunas dudas, este Diario entrevistó al Magister en Investigación y neumólogo Iván Chérrez-Ojeda, quien detalla la clase de medicamentos empleados.

¿Cuál es la experiencia que han tenido con el tratamiento para el covid-19 en seis meses de pandemia?

Hay 2 fases que uno incluye en el tratamiento del coronavirus: la primera es la viral, donde se comenzó usando la Hidroxicloroquina y algunos la usaban mezclada con Azitromicina. Eso estuvo de moda durante mucho tiempo. Algunos de nosotros no estábamos muy de acuerdo con esas mezclas porque los estudios eran muy pobres, con poquísimos pacientes y máximo pensábamos que lo que podía resultar era usar solo la Hidroxicloroquina, lo cual todavía está en este momento en discusión.

Hay algunos estudios que no lo avalan, pero son estudios observacionales o de tipo retrospectivo y uno está esperando los ensayos clínicos mucho más grandes para ver cómo van esos resultados.

De todas maneras, en algunos pacientes comenzó a notarse efectos adversos cardiovasculares, entonces decidimos buscar otras alternativas. Una de esas fue utilizar la Nitazoxanida (se prescribe Colufase), que es un medicamento que se ha usado para los parásitos y que tenía alguna actividad viral, se lo comenzó usar porque había estudios que se habían hecho en el SARS y los otros coronavirus y es un medicamento seguro, que ya lo habíamos usado durante mucho tiempo.

Se usó en Machala, Quito, Guayaquil, era una alternativa al tratamiento en esa fase viral.

Mientras que en la fase inflamatoria, al principio se cuestionó el uso de corticoides; los médicos de Guayaquil, que fuimos los que primero enfrentamos la pandemia, usábamos la combinación de corticoides y Tocilizumab. Asimismo habían ciertas controversias, pero nosotros estamos convencidos de que ese uso adecuado hizo que disminuya la mortalidad y la internación en terapias intensivas.

Ahora, recién aparecen los estudios Recovery que dicen que utilizar corticoides en el paciente que tiene la necesidad de oxígeno y está con velación mecánica disminuye la mortalidad. Entonces creo que lo que nos toca a los ecuatorianos es hacer un estudio con toda la experiencia que tenemos y escribir en alguna revista científica esos resultados. Estamos trabajando en eso (…) porque también algunos síntomas eran diferentes en Ecuador que en otras partes del mundo.

¿En qué fase del estado del paciente surtieron efecto estas medicinas; cuando llegaban con los pulmones deteriorados todavía se podía hacer algo?

Siempre había algo que hacer, sino que a veces la información llega un poco distorsionada y eso hace que se hayan creado falsas expectativas de tratamiento o adelantar tratamientos que no corresponden. En la primera fase, que son los primeros 5 a 7 días, los síntomas frecuentes siempre fueron, por lo menos en Guayaquil, fiebre, tos, decaimiento, dolor de cabeza, luego venía la pérdida del olfato, del gusto, y después  la falta de aire.

Tuvimos harta presencia de diarrea, pero en nuestro estudio, eso se debía al uso de medicamentos, de automedicación, con Azitromicina, Acetilcisteína (Fluimucil) y todo eso hacía que la gente tenga diarrea.

En esa primera fase de tratamiento es que uno usa la Hidroxicloroquina, Nitazoxanida, pero había mucha gente que al principio no consultaba, tenía miedo ir al hospital. Después de la primera semana ya había presencia de neumonía, donde el paciente lo que tiene es falta de aire (disnea).

Cuando ya se está en esa fase de neumonía hay ciertos parámetros, donde el médico dice cuál es el paciente que está más complicado, es decir entre una neumonía moderada y severa, y a ellos hay que darles otros tratamientos para la inflamación; hay que evitar en lo posible la progresión de la enfermedad, entonces se usan los corticoides, el Tocilizumab, medicamentos como la  Colchicina, para inhibir esa replicación viral, más los tratamientos para la inflación.

¿Tanto la Hidroxicloroquina como los Corticoides dejan algún efecto secundario, algún daño colateral?

Todos los medicamentos tienen algún efecto secundario, lo que hacen los doctores es minimizar los efectos. La Hidroxicloroquina es un medicamento que se ha usado por muchos años; los reumatólogos lo usan para sus pacientes, los dermatólogos, los alergólogos, es un medicamento noble que uno sabe a qué paciente se receta y cómo hacer el seguimiento. No significa que es un medicamento nocivo.

La Nitazoxanida también es un medicamento noble y en algunos pacientes les puede dar un poquito de gastritis, uno le da el tratamiento adecuado y ya está.

Los corticoides son medicamentos que uno usa, de lo que se ha visto, en coronavirus, pero no por mucho tiempo; sabemos las dosis que pueden hacer daño, las que pueden tener un beneficio; son medicamentos que se usan en el momento adecuado. Los corticoides hay que saber hasta cuándo usarlos y solamente los doctores saben.

La FDA revocó la autorización para el uso de emergencia de la Hidroxicloroquina, ¿qué pasó en Ecuador, igual la siguieron usando?

Sí, lo que pasa es que hay que saber cómo es el sistema de salud en los Estados Unidos. Ellos lo que dijeron es que para poder dar una medicación uno tiene que encontrar una justificación y había que esperar los resultados y como estos no eran muy favorables, ellos dijeron que no se use.

En cambio, en Ecuador, se sigue usando. Hay doctores que dicen tener muy buenos resultados y cuando se lee la literatura, todavía no hay ningún estudio concluyente que diga que no se debe usar. Entonces, como es un medicamento que en buenas manos es seguro, se lo puede usar o no; pero si hay algún temor tiene entonces hay alternativas como la Nitazoxanida.

¿A los pacientes les daban también antirretrovirales?

Al principio, como se pensaba que podía ayudar, fue una de las primeras drogas que se usó, pero después se demostró que no tenía mucho efecto ni mucho sentido y desde ahí se ha desaconsejado su uso. Están esperando algunos nuevos retrovirales, pero los que se utilizaban ya han caído en desuso.

¿Qué tan cierto es que la causa de muerte de algunos pacientes fue porque la sangre se les coagulaba?

Son leyendas urbanas de las redes sociales; a alguien se le ocurre escribir algo y entonces pone una firma que después se sabe que ni siquiera ha sido un doctor (…) Lo que sí se sabe es que los pacientes con coronavirus, en la segunda fase, hay un grupo de ellos que se puede complicar con fenómenos trombóticos, tromboembólicos , entonces lo que se ha aprendido en todo este tiempo, es que a los pacientes que tienen ciertas características se le da profilaxis antitrombótica. Ahora ya se sabe que todo paciente que se interna con coronavirus recibe su medicación profiláctica antitrombótica.

En algunos pacientes uno decide darle medicina anticoagulación, pero no a todos, hay unos scores que uno usa para decidir si a un paciente se lo anticoagula o se le da tromboprofilaxis y por cuánto tiempo.

¿Y este fenómeno tromboembólico por qué se origina?

El virus tiene la capacidad de dañar esos vasitos (alvéolos); ahora hay gente que tiene más riesgo. Por ejemplo, aquel paciente que es obeso, que a lo mejor esté internado y no se puede movilizar, son los mismos fenómenos que a veces pasan en la gente que tiene otras enfermedades.

¿La mayoría de personas que falleció fue por este fenómeno tromboembólico?

Las personas que fallecieron fue por insuficiencia respiratoria que era producida por el virus y, al principio, los primeros meses, no se tenía muy claro cómo manejarlo, pero después se aprendió mejor a manejar la enfermedad, cómo se podía usar el respirador y también la medicación que comenzó a usarse, de alguna manera eso favoreció a que disminuya la mortalidad.

Pero hay pacientes que se complican, como en todo en medicina, porque tienen enfermedades, comorbilidades, son hipertensos, diabéticos, fuman o vapean, entonces todo eso hace que sea un paciente con más alto riesgo. Y ahí también, dentro de las complicaciones, pueden estar las trombosis, pero hay gente que se muere y no tiene trombosis.

Actualmente ¿cuál es el tratamiento que se les da a los pacientes?

Los tratamientos no han variado, algunos doctores utilizan Hidroxicloroquina, otros Nitazoxanida, incluso Fibronectina en esta primera fase viral y después, en la otra fase, es que se usan los corticoides; unos utilizan el Tocilizumab, otros la Colchicina, el plasma de suero convaleciente.

Por ejemplo, eso en los EE. UU., no puede usarlo todo el mundo. Recién ellos dan la aprobación parcial, se manejan de otra forma, sin embargo acá ya se ha estado usando y cada vez uno se da cuenta que sirve mucho para los pacientes (…) Hay algunos criterios de los doctores que están usando el suero de convaleciente más temprano.

No es que a uno le da la enfermedad y lo utiliza enseguida, en esa fase inflamatoria hay criterios en que los doctores se deciden por el plasma para tratar de evitar que se complique más, entonces es todo un arte manejar cada paciente.

¿La fase inflamatoria es cuando hay dificultad para respirar?

Exactamente, ya los cambios tomográficos son peores, empeora la tomografía, hay harto compromiso pulmonar. Uno pide exámenes y encuentra marcadores inflamatorios.

Cuando se llega a la intubación, ¿qué probabilidades hay de que el paciente se recupere?

La mortalidad de los pacientes que estaban ventilados era menos del 40%, en otros lados es más alta, entonces esa mortalidad al principio era mayor, superaba el 80% cuando comenzó la pandemia, pero ahora los doctores tratan de evitar que los pacientes entren a ventilador, pero si llegan, me atrevería a decir que el 40% muere, es decir que el 60% tiene probabilidad de vivir, se recupera.

Con respecto a la carga viral, ¿qué tiempo dura en el paciente?

Ese es un dilema porque normalmente uno espera que ya en el día 21 los pacientes no tengan esa carga viral, sin embargo a algunos les sigue saliendo, al mes, la prueba positiva; muchos consideran que a lo mejor ya es un virus muerto, que no tiene ya capacidad de infectar. Entonces a esos pacientes hay que hacerles el examen nuevamente y mirar si tienen carga viral, si no la tienen, sencillamente uno asume que son restos de virus muertos. (I)

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