El calentamiento global es el catalizador de los incendios forestales

El cambio climático además de traer aire más seco y caliente crea ecosistemas más inflamables.
11 de agosto de 2018 00:00

Desde Portugal hasta California gigantescos incendios están devorando docenas de miles de hectáreas de bosques, un fenómeno que podría agravarse con el calentamiento global, advierten científicos.

Otros factores, como la mala gestión de los bosques o la construcción de viviendas cerca de estos espacios verdes alimentan el problema.

"El paciente ya estaba enfermo”, afirma David Bowman, profesor de la Universidad de Tasmania, en Australia, y especialista de los incendios forestales.  “Pero el cambio climático es el catalizador”.

Un clima cálido, seco y ventoso favorecen los incendios forestales, por lo que no es una sorpresa que las regiones devastadas por los incendios sean aquellas donde las temperaturas y las sequías están aumentando como resultado del calentamiento global.

“El cambio climático, además de traer aire más seco y caliente, crea ecosistemas más inflamables al aumentar la tasa de evaporación y la frecuencia de las sequías”, explica Christopher Williams, de la Universidad Clark en Massachusetts.

El sur de Francia y Portugal han registrado varios episodios de sequía en los últimos 20 años. Antes se producía uno cada 100 años.

La sequía extrema crea una gran cantidad de biomasa seca con árboles y arbustos muertos, lo cual es un combustible ideal, asegura Michel Vennetier, ingeniero e investigador del Instituto Nacional de Investigación en Ciencia y Tecnología para el medio ambiente y la agricultura (Irstea).

Para empeorar las cosas, se están desarrollando especies mejor adaptadas a condiciones semiáridas.
“Las plantas a las que les gusta la humedad desaparecen y son remplazadas por otras que soportan mejor la sequía, como el romero, el tomillo, la lavanda silvestre, que son más inflamables”.

Además con el aumento del mercurio y menores precipitaciones, las raíces de los arbustos y de los árboles bombean agua más profundamente en el suelo. Como consecuencia de ello, ya no existe la tierra húmeda que podría haber ralentizado un incendio forestal. (I)

Un clima cálido, seco y ventoso propicia los incendios forestales. La sequía extrema crea una gran cantidad de biomasa seca.
Tomada de EP
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