Guayaquil apunta a regular plásticos de un solo uso

- 16 de agosto de 2018 - 00:00
Envases de plumafón, fundas, platos y vasos de plástico flotan en el Estero Salado de Guayaquil.
Foto: William Orellana / EL TELÉGRAFO

El presidente de Aseplas afirmó que con las autoridades trataron sobre optimizaciones en el reciclaje. Ecuador es uno de los países que menos consume este material.

Guayaquil busca ser una ciudad amigable y sostenible con el medioambiente, y mejorar la calidad de vida de tres millones de ciudadanos a través de un proyecto de ordenanza para regular la utilización, comercialización y distribución de productos plásticos de un solo uso. 

La propuesta  fue presentada en la inauguración de la quinta edición de los premios Latinoamérica Verde y fue acogida por el alcalde de la urbe, Jaime Nebot. Sigue el tratamiento en el Concejo Cantonal y su posterior puesta en vigencia.

La asambleísta Dallyana Passailaigue explicó que la propuesta nació hace cinco meses y cuenta con la asesoría de especialistas en soluciones ambientales de la empresa Sambito.

“Este proyecto pretende suprimir los productos de plástico de un solo uso, como sorbetes, vasos, tarrinas,  los envases de plumafón y reducir el uso de fundas plásticas para el acarreo de productos. Estos van a tener un costo y no incluyen las botellas de plástico”.

La empresa encargada de la recolección de los desperdicios en Guayaquil, Puerto Limpio, registra que cada día se generan 4.200 toneladas (t) de basura, de las cuales 100 (t) son de plástico de un solo uso.

Passailaigue aclaró que la batalla no es contra la industria del plástico. Alfredo Hoyos, presidente de la Asociación Ecuatoriana de Plásticos (Aseplas), detalló que el sector representa el 1,2% del PIB y genera más de 19 mil empleos directos y 120 mil empleos indirectos, es decir beneficia a 130 mil familias. Hay 120 empresas en el país.

Passailaigue contó que el Alcalde y Sambito mantuvieron reuniones con distintos fabricantes de plásticos en Guayaquil. “De los encuentros  recibimos observaciones para sustituir la producción con materiales biodegradables, la cultura de reciclaje y la campaña comunicacional”.

Hoyos detalló que no trataron la eliminación del plástico. “Hemos hablado de contribuir con normativas para mejorar los procesos de producción fortaleciendo la política ambiental, pero teniendo como ejes centrales la educación ambiental, la salud pública, la economía circular y el reciclaje.

Milton Yacelga, gerente general de Sigmaplast, está a favor de la regulación pero rechazó la prohibición. “La empresa produce 2 mil toneladas de empaques de plástico (leche, queso, snacks), de las cuales 1.200 son exportadas y el resto se distribuye en Ecuador”. Guayaquil y Quito son las que más consumen.

Incentivos y compensaciones
La ordenanza establece estímulos, mecanismos y compensaciones para las empresas que sustituyan la producción actual por materiales biodegradables o reciclados. También contempla sanciones económicas y hasta clausuras.

Los estímulos serían: tributarios, honoríficos y otros que determinará el Municipio.

Hoyos señaló que se permitirá reducir el impacto ambiental por el mal uso que se da a los desechos. Además “podríamos reutilizar el plástico en la generación de valor en otros productos, como el de la energía renovable”.

Bianca Dáger, directora ejecutiva de Sambito, aseguró que la ordenanza  apunta a una economía circular enfocada en la reducción, la reutilización y el reciclaje. “Buscamos que el consumidor tenga elementos para cuestionarse si necesita de ese insumo o buscar productos sustitutos”.

Un  ecuatoriano genera al día 1,6 kilogramos de desechos. De esa cifra alrededor del 30% corresponde a materiales reciclables no orgánicos. El plástico tiene un porcentaje predominante.

Aseplas afirmó que “Ecuador es uno de los países que menos consume plástico en el mundo. Europa consume entre 140/150 kg per cápita; Latinoamérica, entre 40/50 kg per cápita y Ecuador apenas entre 19/20 kg per cápita”.

Dáger explicó que hay mecanismos para optimizar recursos. Para producir una funda nueva, la resina -el material con el que está elaborada- debe ser reciclada; lo mismo ocurre con los cuchillos y tenedores de plástico.

 Una persona usa alrededor de 130 fundas tipo camiseta al año. Es decir más de 1.500 millones para almacenar las compras, indicó el portal del Ministerio del Ambiente. (I)  

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