Galápagos, la profanación del santuario marino

- 12 de agosto de 2020 - 00:00
Un barco de la flota pesquera china navega a 400 kilómetros de las Islas Galápagos
Isabel Hungría

 

Aviación Naval, Guayaquil, 7 de agosto, 08:00 de la mañana. Personal uniformado entra y sale de una de sus oficinas, lo mismo un grupo de personas ajenas a la institución que llevan cámaras, grabadoras y curiosidad, mucha curiosidad. De pronto, el murmullo de sus voces se ve interrumpido en la sala por la orden que emana del personal naval: nadie podrá subirse al avión ni entrar a Galápagos si no se realiza la prueba de covid-19. Entonces, conmina a los presentes, con voz contundente, a acercarse a la brigada que se encarga de tal procedimiento.

Vuelve el silencio y el testeo se convierte en el denominador común. Luego, vienen la charla de inducción y una explicación en líneas generales de lo que sucede en el sitio hacia donde se dirige el vuelo. Una hora después, el personal uniformado manifiesta: Todos negativos, aborden el avión.

El Casa AN 204 de la Aviación Naval, de exploración aeromarítima, decola a las 10:20 y entre tripulación naval y periodistas, 25 almas parten hacia aguas internacionales. El día está nublado, todo es silencio, salvo algún bisbiseo que se escucha a ratos, hasta la hora cuatro de vuelo, cuando empieza el movimiento: "Ahí está uno", dice un oficial, y todos los allí reunidos vuelcan su mirada hacia el sitio señalado para captar el hecho.

"Allí está otro, acá otro y más allá otro...", corean, casi al unísono, cámara en ristre, invitados y parte de la tripulación. Entonces, todo se vuelve un festín de flashes y una suerte de competencia de avistamiento.

Un oficial informa que el avión sobrevuela aguas internacionales y que según la georreferenciación de ese momento, la flota pesquera china está a 223 millas náuticas de distancia de las islas Galápagos, lo que significa que no se encuentra en la Zona Económica Exclusiva de Ecuador. En ese lugar se halla navegando, in situ, una unidad de guardacostas y una unidad de superficie de guerra de Ecuador haciendo ejercicios de control con el fin de disuadir a la flota pesquera, pero también forman parte de este operativo la corbeta misilera Manabí, un helicóptero y la lancha guardacostas San Cristóbal.

Desde finales de junio cuatro unidades rotan para vigilar la flota de bandera china y permanecerán allí, realizando operaciones de vigilancia, hasta cuando sea necesario, sostiene el capitán de Corbeta Deán Almeida, sin embargo, está consciente de que eso no pasará pronto porque estas embarcaciones que depredan las especies pueden quedarse en altamar más de un año, sin acercarse  a un puerto.

Las embarcaciones se ven pequeñas desde la altura, sin embargo la flota de bandera china no está integrada solo por grandes buques pesqueros sino también por buques tanqueros (que abastecen de combustible) y buques factoría. La pátina de óxido que las envuelve revela que permanecen todo el tiempo en el mar.

"Tuvimos un caso especial en el área norte de la región Insular, donde se detectó un barco de bandera china de nombre Xiyu Yun, que dentro de su identidad satelital señalaba que era un buque pesquero, pero al ser interceptado se descubrió que era tanquero, ante lo cual la autoridad marítima correspondiente notificó de la anomalía", narra el capitán de corbeta Diego Terán.



El sistema de monitoreo recaba que esta es la flota pesquera más grande operando en todo el océano Pacífico y que sus labores de pesca son continuas (solo hay relevo de tripulación). No está en la Zona Económica Exclusiva de Ecuador, pero su pesca no es amigable con el medio ambiente y, sobre todo, está cerca de la jurisdicción de Ecuador, un problema que afecta no solo a Galápagos y a la Armada, sino a todo el país y al mundo.

Haciendo una comparación que pueda ser útil para todos, podría decirse que los barcos ocupan una superficie semejante a la de tres provincias de la Costa: que bien podrían ser Los Ríos, Guayas y El Oro, pero en los monitores del avión se aprecia poca distancia entre uno y otro porque la escala es pequeña, aunque hay tramos en el sobrevuelo en los que se puede observar hasta cuatro barcos en el LCD del display de una cámara fotográfica al mismo tiempo.

En realidad entre un barco y otro debe haber una distancia de entre uno y dos kilómetros, y en otros casos de entre 5 y 20 kilómetros, manifiesta el capitán Terán. El área sobre la que planea la aeronave está ubicada a 400 km de las Islas Galápagos, es decir a 200 millas, lugar donde hay innumerables recursos alimenticios porque Ecuador está en una posición privilegiada al encontrarse en la mitad del continente, sitio donde convergen las corrientes fría y cálida, unión que produce alimentos para la fauna marina.

La flota de bandera china no está integrada solamente por grandes buques pesqueros sino también por buques tanqueros...

Publicado por Diario El Telégrafo en Martes, 11 de agosto de 2020


Los problemas de la flota pesquera en estas aguas pueden resumirse en cuatro hechos: 

Primero, la pesca indiscriminada o long line, que atrapa no solo peces sino también ballenas, tiburones, tortugas y otras especies (hay regulaciones al respecto a través de una organización de ordenamiento pesquero del que Ecuador es parte y China también, pero esta organización solamente regula la pesca de ciertas especies protegidas, como el tiburón sedoso -Carcharhinus Falciformis-, especie que tiene un tratamiento especial porque está protegida debido a que los barcos de bandera china cortan sus aletas para venderlas en el país asiático a precios onerosos).

Segundo, entre los 300 y 400 buques que forman la flota pesquera china podría haber un delito conexo porque hay buques tanqueros que proveen de combustible a la flota, sin embargo están fletados legalmente, lo que no es delito, pero puede darse que buques tanqueros ecuatorianos estén involucrados y, aunque tampoco eso es ilegal, no es ético (se conoce que desde Panamá entregan combustible también), de ahí que la flota china pueda pescar hasta un año ininterrumpidamente sin entrar a puerto.

Tercero, de acuerdo a la ley internacional, el Convenio Solas (Convenio Internacional para la Seguridad de la Vida en el Mar, tratado internacional que regula la seguridad de los buques) establece ciertos requisitos o normas para la seguridad de aquellas personas que trabajan en el mar, y dentro de esta convención existen reglas, por ejemplo cada uno de sus barcos debe llevar un dispositivo de monitoreo satelital cuando se encuentre en altamar, pero este puede ser fácilmente apagado o clonado, y cuando lo apagan (hay constancia de que los barcos pesqueros lo hacen) estas embarcaciones entran a la Zona Económica Exclusiva de Ecuador para pescar ilegalmente.

Cuarto: la Armada hace un buen trabajo pero se necesita del concurso de la Cancillería, del Ministerio de Comercio Exterior, del Ministerio de Medio Ambiente y del Ministerio de Defensa para articular una política pública por parte del Estado. La Armada, manifiesta el capitán Diego Terán, controla las zonas exclusivas, pero el procesamiento de casos, como colocar oficios o recursos correspondientes a nivel internacional le compete al Estado, ya que la Armada solamente puede operar en casos de flagrancia, como en el 2017, cuando  el buque Fu Yuan Yu Leng invadió la Zona Económica Exclusiva del Ecuador y fue aprehendido.

Hay sistemas de monitoreo tanto en la base en Ecuador continental como en la base del Ecuador Insular, en coordinación con el Parque Nacional Galápagos, y cuando las embarcaciones apagan su sistema de monitoreo queda registrado el hecho, pero en llegar hasta el sitio donde se encuentra el barco que comete el delito la Fuerza Naval puede tardar entre tres o cuatro horas en avión y entre dos y dos días y medio en barco, de modo que se pierde la flagrancia y ya no es competencia de la Armada sancionar, pero sí del Estado, porque según la política de estado de abanderamiento el que tiene que sancionar es China.

La flota pesquera china navega del sureste (julio) al suroeste de la región Insular  (agosto). El problemas se ha agravado desde el año 2015. A pesar de que Galápagos es una reserva marina conocida mundialmente, los recursos no son solo de Galápagos, sino de todo el país y la depredación de los recursos afecta a toda la humanidad, más aún cuando los radares del avión de monitoreo revelan durante el sobrevuelo que si bien no hay embarcaciones en la Zona Económica Exclusiva de Ecuador alrededor de 50 barcos navegan en un diámetro de 33 millas (53 km), es decir un barco por cada kilómetro.   

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