Exceso de nutrientes en el embarazo es riesgoso

- 10 de noviembre de 2019 - 12:18
Durante el embarazo el consumo de frutas y verduras es muy recomendable, pues estos alimentos contienen una alta cantidad de nutrientes.
Cortesía/et

Un grupo de investigadores elaboró una guía práctica durante la gestación. La recomendación es consumir alimentos sanos de forma equilibrada.

El abuso o una pequeña deficiencia de algunos nutrientes en la alimentación de una mujer en estado de gestación que, en principio, no tendría que provocar ninguna complicación de relevancia en la madre, puede ocasionar problemas al feto.

Esta es una de las ideas recogidas en la “Guía práctica de nutrición en el embarazo” elaborada por unos investigadores del colectivo Nutrición y Obesidad del Departamento de Farmacia y Ciencias de los Alimentos de la Universidad del País Vasco.

En el trabajo se recuerda que el embarazo es una etapa de especial relevancia para la mujer y su entorno, en la que se producen multitud de modificaciones funcionales y anatómicas en el cuerpo de la gestante destinadas a que el feto se desarrolle adecuadamente, a preparar el momento del parto y a asegurar una adecuada adaptación del feto a la vida extrauterina.

Por ello, los requerimientos nutricionales durante el embarazo aumentan en comparación con los de la mujer sana no embarazada y es “de vital importancia” seguir una adecuada alimentación antes y durante la gestación debido a su capacidad de influir en el desarrollo fetal y la salud de la madre.

La guía pretende ser, de acuerdo con la evidencia científica, una herramienta útil para entender la importancia de la alimentación en la mujer embarazada, con las recomendaciones para un embarazo saludable.

Además incluye explicaciones y consejos sobre el manejo y prevención de algunas de las posibles complicaciones más frecuentes durante la gestación, aunque los autores aclaran que no debe ser en ningún caso un sustituto de las recomendaciones clínicas que cada gestante pueda recibir por parte del personal sanitario.

Otro de los consejos es la alimentación. El consumo de calorías de productos con alta densidad de nutrientes es clave, pues favorece el alcance de las diferentes cuotas de vitaminas y minerales que el cuerpo necesita para funcionar adecuadamente, indica la nutricionista Daniela Hidalgo.

La especialista da un ejemplo: una ensalada de frutas frescas tendrá quizá igual cantidad de calorías que cinco caramelos, pero su densidad nutritiva será muy elevada dada la gran diversidad de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra que ofrece al organismo.

Entre los alimentos con alta densidad de nutrientes están las legumbres que son fuente de fibra y proteínas vegetales, además de contener antioxidantes que benefician la salud del organismo y minerales, así como vitaminas del complejo B y otras que contribuyen a lograr un cuerpo en forma.

Los cereales integrales ricos en fibra, vitaminas y minerales también son una opción. En este grupo está la avena, el arroz integral, el trigo integral y sus derivados, salvados, maíz, y pseudocereales como la quinoa o el amaranto.

Otro de estos alimentos son los frutos secos y semillas como nueces, avellanas, almendras, pipas de girasol o calabaza, lino, chía u otros que si bien son alimentos de alta densidad calórica porque poseen muchas calorías, son muy sanos en cuanto a nutrientes, destacando por ser ricos en grasas insaturadas, fibra, proteínas vegetales, antioxidantes, vitamina E, potasio, magnesio y vitaminas del complejo B.

Hidalgo agrega que si bien las hierbas y especias se usan poco en la alimentación, son de mucha ayuda para sumar nutrientes a la dieta y poseen elevadas proporciones de los mismos por volumen, sobre todo, en el caso de las opciones deshidratadas.

Carolina Aguas está esperando a su tercer hijo. La mujer ejecutiva de ventas indica que además de escoger bien la comida que se prepara es necesario complementar con un buen método de cocción.

Para las frutas y verduras lo ideal es cocinarlas al vapor, mientras que las carnes y pescados es mejor prepararlos al horno o a la plancha, así como en guisados, pero no hervidos ni asados.

Evitar calorías vacías, utilizar sal yodada y mantener una correcta hidratación con la ingesta de unos dos litros de líquidos, pero evitando las bebidas azucaradas, gaseosas y zumos artificiales también figura en la guía.

El documento recuerda la necesidad de evitar el consumo de alcohol, tabaco y cafeína durante el embarazo, ya que puede causar defectos en el desarrollo fetal, prematuridad, retraso en el crecimiento y daño cerebral y, en casos más severos, el recién nacido puede llegar a padecer síntomas de abstinencia.

Durante mucho tiempo el ejercicio físico fue una actividad desaconsejada en mujeres gestantes, ya que se asociaba de forma errónea con un mayor riesgo de complicaciones para la salud del bebé, pero, de acuerdo con los estudios realizados en los últimos años, en mujeres embarazadas sanas no existen efectos adversos resultantes de la práctica de ejercicio suave y moderado. Por tanto, la actividad física es totalmente recomendada. (I)

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