A escala mundial el 60% labora de esta forma

- 10 de marzo de 2019 - 00:00

2.000 millones de personas -más del 61% de la Población Económicamente Activa (PEA)- se ganan la vida de manera informal, señala un informe de la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

El documento pone de manifiesto que la transición hacia la economía formal es una condición para hacer realidad la labor digna de los trabajadores. Si se excluye la agricultura, la mitad de la PEA tiene un empleo informal, según la OIT.

Por continentes, en África, el 85,8% de los empleos son informales; en Asia la cifra es de 68,2%, en América es el 40%, mientras que en Europa y Asia Central es el 25,1%.

El informe muestra que a escala mundial, el 93% del empleo informal se encuentra en los países emergentes y en desarrollo. Este tipo de trabajo es la mayor fuente de empleo para los hombres (63%) que para las mujeres (58,1%). De los 2.000 millones de trabajadores que ocupan un empleo informal en el mundo, poco más de 740 millones son mujeres.

Ellas están más expuestas al empleo informal en la mayoría de países de ingresos bajos e ingresos medios bajos y con mayor frecuencia se encuentran en las situaciones más precarias.

El nivel de educación es un factor determinante del nivel de informalidad. A escala mundial, cuando la formación académica aumenta, el nivel de informalidad disminuye, indica el informe.

Las personas que han completado la secundaria y la universidad tienen menos probabilidades de ocupar un empleo informal que los trabajadores que no tienen ninguna instrucción o solo han finalizado la educación primaria.

Las personas que viven en las zonas rurales tienen casi el doble de probabilidades de estar empleadas en esta economía que las que viven en áreas urbanas.

Dos de los autores del informe, Florence Bonnet y Vicky Leung, señalan que si bien no todos los trabajadores informales son pobres, la pobreza es una consecuencia de la informalidad. “El documento muestra que las personas pobres enfrentan tasas de empleo informal más altas y que la pobreza aumenta entre los trabajadores en la economía informal”, explicó Vicky Leung.

Por su parte, Florence Bonnet, señaló: “Existe la necesidad de combatir la informalidad. Esta implica una falta de protección social y de derechos”.

La nueva publicación de la OIT sobre formalización plantea que el primer desafío para los países de la región es contar con enfoques integrados sostenidos en el tiempo, en vez de realizar esfuerzos aislados que resultan pequeños y de corta duración.

También sugiere que las políticas de desarrollo productivo son un mecanismo para apuntar hacia un crecimiento más alto, sostenido, inclusivo y efectivo en la generación de empleos formales. (I)

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