La endometriosis aún es un desafío para la medicina

- 23 de octubre de 2018 - 00:00

Una de cada 10 mujeres tiene la patología y el 50% de ellas no puede concebir. En 2017, en Ecuador, se diagnosticaron 1.027 casos nuevos. No hay cura definitiva.

La pesadilla de Rocío Chicaiza empezó cuando cumplió 12 años. Cada mes, con la llegada del periodo menstrual, su vida entraba en pausa por una semana. No podía ir al colegio, ni jugar fútbol con sus amigas.

Había escuchado sobre los cólicos, pero no se imaginó que serían así de dolorosos. Los calambres en su abdomen  eran tan fuertes que no podía levantarse de la cama.

La latacungueña vivió así por 26 años. Ningún médico le dio un diagnóstico certero en ese tiempo. Cuando iba a los centros de salud los doctores le recetaban analgésicos y antiinflamatorios, pero no le daban una causa concreta para sus cólicos.

Los síntomas se agravaron hace un año. En dos ocasiones se desmayó y perdió el conocimiento.

Tras varios exámenes, en uno de ellos, los marcadores tumorales salieron elevados. “Un médico del Seguro Social me dijo que  tenía cáncer. Fue  muy duro”, confiesa, pero  buscó otra opinión.

Llevó sus exámenes donde la ginecóloga Cristina López, del Hospital de Los Valles, quien por el historial de dolor de Rocío sospechó de otro diagnóstico: endometriosis.

Esa fue una palabra nueva para Rocío. Jamás la había escuchado a pesar de que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada 10 mujeres en el mundo tiene esa patología. 

La endometriosis es una enfermedad que aparece cuando el tejido endometrial, que tapiza la cara interior del útero, crece por fuera, en forma de implantes, en la cavidad pélvica, peritoneo, también como quistes en los ovarios y puede llegar a otros órganos como intestinos y vejiga.

Además es una de las principales causas de la infertilidad y viene acompañada de dolores agudos en  abdomen, molestias en las relaciones sexuales, sangrados abundantes o ausencia de los mismos, entre otros síntomas.

Es una patología que puede ser asintomática o en algunas mujeres, como Rocío, ser demasiado dolorosa.

En el país cada día se diagnostica a un promedio de 2,8 mujeres. En 2016 en el sistema público de Ecuador se atendieron 1.112 casos nuevos y en 2017 la cifra fue de 1.027, de las cuales 654 acudieron a citas regulares de control. (Ver infografía)

“El 7% de mis pacientes tiene endometriosis y el 50% de ellas tienen infertilidad”, explica López.

De hecho Rocío, a sus 39 años, no ha podido quedar embarazada. Además es alérgica a la progesterona sintética y la mayoría de tratamientos de fertilidad implican el uso de esa hormona.

Sin embargo, ella afirma que después de la cirugía laparoscópica, donde le sacaron los implantes de endometriosis, su calidad de vida mejoró y ahora tiene dolores leves.  “Pasé de tomar analgésicos durante todo el periodo a un solo ibuprofeno al mes”.

La causa que la detona es incierta. “La endometriosis aún es un desafío para la comunidad médica del mundo. Es la enfermedad ginecológica de las teorías”, señala Alberto López Mayorga, ginecólogo del Hospital Gineco Obstétrico Isidro Ayora, quien trata a unas 30 pacientes con endometriosis al año.

En efecto existen varias líneas teóricas para las causas de la enfermedad. Una de ellas es la menstruación retrógrada -cuando el endometrio regresa a los ovarios y útero por las trompas de Falopio, en lugar de salir del cuerpo- hasta se cree que podría ser una enfermedad inmunológica pero tampoco está comprobado.

Los dos médicos coinciden en que el tratamiento depende del grado de la enfermedad y de las necesidades de las pacientes. 

Lo más común es detectarla mediante un procedimiento ambulatorio, recetar hormonas y retirar los focos endometriósicos.

Solo en pocos casos graves se extirpa el útero, lo cual ayuda con los dolores, pero eso no garantiza la cura si existen implantes de endometrio en otros órganos.

“Se creía que al llegar a la menopausia los síntomas se atenuaban, pero hoy ya se ha diagnosticado a mujeres en ese rango de edad”, cuenta la Dra. López. No obstante lo más común es identificarla entre los 25 y 35 años.

A Melina Rivera le dijeron que tenía este mal a los 23 años. En su caso sí tenía menstruación retrógrada, pero nunca mostró síntomas como Rocío. Sus cólicos eran normales y sus periodos regulares con flujo medio.

Ella se enteró cuando se casó y fue al ginecólogo a pedir un método anticonceptivo. Allí, mediante una ecografía, le dijeron que tenía que someterse con urgencia a una cirugía pues tenía quistes en los ovarios que superaban los nueve centímetros de diámetro, cuando normalmente un ovario mide dos.

Al salir del quirófano le dijeron que tenía endometriosis grave y que tal vez no podría tener hijos. Ella tampoco sabía de qué se trataba. Como sí quería tener hijos pasó por un tratamiento para atenuar la enfermedad con inyecciones de Leuprolide, las mismas que llevan al cuerpo a una menopausia inducida. Afortunadamente al culminar el ciclo de medicación pudo quedar embarazada.

En la actualidad los focos de la enfermedad están en su intestino y vejiga; su médico la trata con hormonas.

Sergio Pasqualini, médico  de la Fundación para la Investigación en la Reproducción de la Vida, en Argentina, señala en uno de sus estudios que ningún caso es igual. “Hay tantas endometriosis como mujeres que la padecen”.

Según la OMS, uno de los aspectos más preocupantes es que aún se tarda unos seis años en llegar al diagnóstico.  Por ello los especialistas recomiendan ir al ginecólogo desde la primera menstruación y más aún si presentan síntomas, para de esta manera evitar roturas de quistes y lesiones. (I) 

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