En Guayaquil se educan jóvenes y niños refugiados

29 de agosto de 2013 - 00:00

En una investigación realizada por el  Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos (CDH) en 50 establecimientos públicos de Guayaquil, se ha registrado que estudian 264 niños y adolescentes extranjeros (151 de sexo femenino y 113 de sexo masculino).       

Para Máximo Valverde, investigador del proyecto por parte del CDH, el acceso a la educación relacionado con los niños y adolescentes refugiados en Ecuador es una problemática que recién se está visibilizando y de la que el  Ministerio de Educación no cuenta con  información.

“El estudio fue una necesidad porque hemos detectado que existen muchas trabas, como la falta de algún documento, por lo que ya no se matriculan, o algún profesor que los discrimina por ser refugiados, o los estigmatiza; los baja de año, no les da la oportunidad de participar en el Consejo estudiantil por ser de otra nacionalidad”, indicó Valverde.

Según Manuel Dos Santos, jefe de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados (Acnur) en Guayaquil -una de las entidades que respalda el estudio- la percepción que tiene la ciudadanía sobre las personas en condición de asiladas depende del sector donde viva.

55.000 asilados existen en el país, según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados“La población local reconoce que los refugiados traen consigo muchas capacidades e ideas para desarrollar negocios, por lo que algunos los ven como personas productivas. Así mismo, hay personas que sienten que son una amenaza, creen que les quitarán los trabajos y que serían mano de obra más barata. Este comportamiento también lo replicarán los infantes”, explicó Dos Santos.

Valverde indicó que a partir de la segunda semana de septiembre comenzarán las capacitaciones en temas como derechos humanos de las personas, la inclusión, el bullying o acoso escolar, sobre los estigmas o estereotipos que se les da a estas personas, entre otros temas.

“Primero identificamos en qué sectores de la zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón) están los planteles donde existen estudiantes extranjeros y que potencialmente están en situación de refugio. Luego damos capacitación a los directores distritales de educación y directores de colegios donde hemos investigado, así como  estrategias a los maestros para que puedan tratar estos temas”, detalló Valverde.

Para fines de noviembre tendrían listo un estudio preliminar de la investigación, aunque hasta ahora, señaló, la mayoría de los estudiantes son colombianos, seguidos por peruanos y venezolanos.  

Para Julia Cruz, trabajadora social del colegio Ismael Pérez Pazmiño, este tipo de formación ayudará dentro de la institución a ser más precisa cuando analice el desenvolvimiento de los jóvenes extranjeros, si se han adaptado con sus compañeros de clase o si tienen algún problema con el nuevo sistema de evaluaciones quimestral.    

“La información sobre cuántos alumnos foráneos tenemos fue recabada de curso en curso; luego confirmamos con los datos que tiene la Secretaría y con las fichas que maneja el área de Consejería Estudiantil, donde están los datos personales de cada alumno. Hasta ahora tenemos registrados alumnos de Estados Unidos, Chile, Italia y España, uno de cada país; de Perú hay tres que pertenecen al Bachillerato, y 11 son de Colombia, dos de 9º y el resto de bachillerato”, dijo la trabajadora social.

Cruz explicó que para la siguiente semana se ha planificado una reunión con los alumnos extranjeros, sus padres y los docentes para que sepan del trabajo que estarán realizando con ellos. La investigación fue desarrollada en el Ati II Pillahuaso, Leonidas García, José Joaquín de Olmedo, Juan Montalvo, Ismael Pérez Pazmiño, Assad Bucaram, Aguirre Abad, entre otros planteles.

Dos Santos señaló que el proyecto “Sensibilización y capacitación en Derechos Humanos, educación inclusiva y cultura de paz” que realiza el CDH es importante para tener un diagnóstico y así poder actuar frente a las situaciones de los refugiados. “Si un adolescente que está en otro país, sin amigos, sin estar en contacto con lo que conoce, llega a otro país, se convierte en alguien vulnerable y por lo tanto puede ser víctima de agresiones”. Según datos del Acnur, actualmente existen aproximadamente en Ecuador 55.000 refugiados.

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