Especial coronavirus

Educadoras llevan la estimulación a 265.000 niños, de forma virtual

Gardenia Romero, Stefanie Anchundia y Rosa Garzón imparten consejerías virtuales a los padres. Para su trabajo utilizan materiales reciclados para los ejercicios que permitirán a los menores fortalecer la motricidad fina y gruesa.
15 de junio de 2020 00:00

“Buenos días mis niños. Espero que hayan amanecido bien. Hoy vamos a hacer una nueva actividad. He cortado los extremos de una botella reciclada y pegado en un pedazo de cartón para que el niño desenrosque y enrosque las tapas pintadas de amarillo, azul y rojo. Recuerden que estamos viendo los colores primarios y queremos que el menor aprenda a identificarlos”, explica Gardenia Romero, de 59 años, frente a la cámara de su celular.

El video, en breve, será enviado por WhatsApp a los contactos de las madres y padres de familia a fin de que practiquen el ejercicio de estimulación con sus niños.

Con la aparición del covid-19 la forma tradicional de enseñar en Ecuador cambió. Las educadoras de los Centros Creciendo con Nuestros Hijos (CNH), del Ministerio de Inclusión Económica y Social, tuvieron que dejar de salir a recorrer calles, subir lomas para visitar los hogares de las usuarias. Mientras que las profesoras de los Centros de Desarrollo Infantil (CDI) dejan de asistir tras su cierre por seguridad.

Hoy ellas tuvieron que reinventarse y buscar nuevas metodologías para continuar con su labor, a través de consejos virtuales a las madres y padres de familia.

De acuerdo con el MIES, alrededor de 265.000 niñas y niños, de 0 a 3 años de edad, continúan con su proceso de formación temprana en primera infancia bajo esta nueva modalidad.

Este diario cuenta el trabajo que realizan las educadoras Gardenia, Stefanie Anchundia y Rosa Garzón, quienes coinciden que la pandemia las obligó a usar su creatividad y hasta desempolvar sus destrezas con las manualidades. Ellas adecuaron un espacio en sus hogares para impartir las consejerías que a diario graban y comparten a los padres de familia por mensajes de WhatsApp.

Para sus actividades utilizan materiales reciclados desde cubetas de huevos de cartón, botellas y tapas de plástico a fin de que no salgan de casa y no gasten.

Gardenia cuenta que el primer día de clases estaba nerviosa al grabarse. “Temía que no me entendieran. Al comienzo los padres me decían que estaban ocupados, pero ahí venía el ingenio de una para motivarlos y que dieran un tiempo al niño”.

Gardenia visita páginas de YouTube para elaborar el material que utilizará. Asegura que fue un reto que los padres entendieran la importancia de la estimulación temprana en sus hijos.

De acuerdo con Stefanie Anchundia, de 29 años, del CNH Rayitos del Sol, de Guayaquil, estas actividades permiten que los menores desarrollen habilidades. Además pueden detectar cuando un niño tiene complicaciones a nivel cognitivo, motriz o a nivel de lenguaje para derivarlos a los especialistas. Ella durante la pandemia detectó dos casos.

Para sus clases Anchundia no solo graba y envía videos por WhatsApp. Asegura que si no tienen internet los llama para explicarles las actividades a realizar. “Lo importante es que el niño reciba la estimulación y que no pierda la secuencia”.

Para ello tuvo que contratar un plan de teléfono. Asimismo, Rosa Garzón, de 50 años, hace llamadas telefónicas al grupo de madres de los niños que tiene a cargo. “Cuando uno no obtiene respuesta de los padres se busca otros medios. Muchas de las mamitas no tienen señal de internet porque viven en recintos y no tienen señal”.

Su trabajo también ha permitido ser un apoyo emocional. Ellas señalan que aunque no son psicólogas están prestas a escuchar a los padres de familia que han pasado por la muerte de un familiar. “Cuando hay una pérdida se le llama y se le pide cuidar muchos más a los niños. Nos ha tocado solidarizarnos y darles esperanza”, dice Rosa, quien para hoy prepara una nueva actividad de estimulación para los niños.

educadorasFoto: Cortesía

MIES elabora Guía de Apoyo para la convivencia familiar

El Ministerio de Inclusión Económica y Social desarrolló una “Guía de Apoyo para la promoción de una Convivencia Familiar y Comunitaria Libre de Violencias, en contexto de emergencia sanitaria covid-19”, para apoyar a equipos técnicos que trabajan en servicios y con familias usuarias, en la prevención de violencias, al usar modelos alternativos de atención, herramientas telefónicas y virtuales.

Esto tras detectar que la medida de aislamiento social decretada a raíz de la emergencia sanitaria, incrementó los niveles estrés y ansiedad en los grupos familiares, que en algunos casos provocaron situaciones de violencia intrafamiliar.

Por otro lado, con la entrega del Bono de Protección Familiar en una primera fase se han beneficiado 400.019 familias y en la segunda 549.986. De este grupo 409.401 son mujeres con hijos e hijas menores de 18 años de edad. (I)