Docentes se capacitan en inclusión y enseñanza de niños con autismo

- 26 de julio de 2019 - 00:00
Verónica Jiménez, directora académica de Poliestudios, le enseña a Iván Zhagñay un cuento sobre autismo.
Foto: Mario Egas / EL TELÉGRAFO

Los padres de familia de menores con el trastorno suelen desistir de educarlos entre los ocho y 13 años. Lo hacen porque los profesores de la instrucción formal no están entrenados para formar a estudiantes con esta condición.

Un estudio realizado por la Universidad Católica de Cuenca reveló, en 2018, que  el Trastorno del Espectro Autista (TEA) genera rechazo en la mayoría de los docentes del sistema público y privado de educación general básica.

Esto sucede porque los niños que viven con este trastorno presentan dificultades de concentración, de interacción y de relaciones sociales en el aula.

En Ecuador, el acceso a la formación académica de todos los niños está garantizado en la Constitución. Es decir que, por ley, todos los establecimientos escolares deben abrir sus puertas a un niño con autismo u otro trastorno o enfermedad.

Aunque lo hacen, la inclusión no es la adecuada, pues el docente, al no estar capacitado para tratar y enseñar a un niño con autismo, lo relega del grupo y su desarrollo, de modo que en lugar de avanzar retrocede, sostiene Verónica Jiménez, directora académica de Poliestudios.

La funcionaria agrega que  existe deserción de los padres de familia en cuanto a la educación de sus hijos durante los ocho y 13 años de edad. Esto ocurre porque en las unidades no existen las condiciones para que ellos estudien sin ser víctimas de bullying.

Poliestudios concluyó un proyecto piloto en el que capacitó, en neuroestrategias de aprendizaje, a 15 profesores sobre cómo trabajar con alumnos con autismo.

Para ello se usó el cuento infantil “Cómo ser mi amigo”.

El texto, impreso por la Universidad Tecnológica Indoamérica (UTI), narra la historia de un niño con este trastorno y su difícil convivencia en la escuela.

Está previsto que el próximo 15 de septiembre se inicie el curso de capacitación para los docentes interesados en este tema.

La formación durará cuatro meses y contará con tres módulos donde se estudiará el espectro autista, la atención educativa y la  atención sociofamiliar y terapéutica.

Con esta formación el docente logrará que el estudiante acceda a sistemas alternativos de comunicación, musicoterapia, aprendizaje de habilidades de interacción social, sexualidad, entre otros contenidos.

Iván Zhagñay tiene siete años y hace dos le diagnosticaron autismo. En la actualidad estudia en un establecimiento “normal”, cuenta su mamá, María del Carmen Méndez. En ese espacio, los docentes han logrado la inclusión del pequeño.

Sin embargo, este es un caso aislado, pues a la mayoría de niños con autismo se les niega el acceso a la educación formal o viven discriminación y abusos en los centros, afirma Méndez.

Ella es parte de una red de 133 padres de familia con niños autistas. El 90% de ellos ha vivido algún tipo de discriminación al momento de incluir a sus hijos en el sistema de enseñanza.

En Ecuador, según el Ministerio de Salud, hasta el 2016 se registraron 1.266 personas con TEA. La Organización Mundial de la Salud indica que uno de cada 80 niños tiene algún tipo de TEA. (I) 

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