El distanciamiento social por el covid-19 incide en el dolor del luto y la depresión

- 02 de agosto de 2020 - 00:05
Ilustración / ET

Datos oficiales con corte hasta este sábado 1 de agosto indican que en Ecuador 5.736 personas han fallecido a consecuencia del covid-19; adicionalmente se registran 3.508 decesos probables por la misma causa.

Según el registro de defunciones que consta en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), solo en el mes de julio, 9.593 ecuatorianos murieron a escala nacional; mientras que de enero hasta junio, un total de 57.368.

Producto de la pandemia del covid-19 se ha registrado un incremento de decesos en relación a años anteriores.

A este escenario fúnebre, donde el miedo al contagio es inmimente, se suma que por el confinamiento, las personas han presentado cuadros de depresión en mayor o menor intensidad, lo que se acrecienta con el dolor por la pérdida de un ser querido, que falleció víctima del virus del covid-19 o por alguna otra causa.

La plataforma itaepsicologia.com detalla que el duelo durante el confinamiento es un golpe a la estabilidad emocional y en el día a día, "pero cuando dicha pérdida se produce en el momento en el que nos encontramos de confinamiento, donde no hay posibilidad ni de acompañar ni de despedirnos, la gestión de la pérdida se complica".

En dicho portal se indica que el sentimiento de soledad, la frustración, el dolor intenso, la tristeza, la rabia, la impotencia, la sensación de injusticia, la ansiedad, así como el sentimiento de culpa por no haber podido acompañar a nuestro ser querido en los últimos momentos de la vida son emociones vinculadas a la pérdida y aunque todas ellas normales, ante la situación de confinamiento pueden exacerbarse. Por ello, es importante buscar la forma de canalizarlas adecuadamente para que el duelo, de por sí ya complicado, no acabe convirtiéndose en un duelo patológico".

"El contacto familiar y social, a pesar de que tenga que ser a través de una llamada o una videollamada, nos ayuda a sentir este apoyo que tanto se necesita en estos momentos. Saber que contamos con personas cercanas con quien poder expresar como nos sentimos, qué nos preocupa y saber que nos escuchan, facilitará el duelo ante esta situación tan compleja", resalta este página.

Entonces, ¿cómo puede hacer una persona para sobrellevar el luto y la depresión del encierro al mismo tiempo?

Para el psicólogo Javier Gutiérrez, director ejecutivo de Misión Alianza, lo que está sucediendo hay que verlo desde la perspectiva social.

"El dolor lo estamos atravesando en el marco del tema principal que se plantea, que es el dolor por el luto o el fallecimiento de algún ser querido, pero en el marco de una serie de dolores que nos atraviesan a las familias. Por un lado está el hecho del distanciamiento social, el cual dificulta algunos aspectos que nos ayudan a enfrentar, a resolver o aliviar ese dolor: estar con nuestros seres allegados, sentir a nuestros seres queridos, sobrinos, hermanos, nietos, novia, novio. Entonces todos aquellos cercanos que nos brindan afecto y que son el apoyo fundamental, en el momento de dolor no están y eso agrava la situación".

Otro aspecto que agrava la situación, dice Gutiérrez, es que muchas personas se quedaron sin su ingreso (económico), sin su empleo, el cual a más de generar un ingreso "ofrece la sensación de que estamos jugando un rol porque efectivamente es así; todos jugamos un rol en la sociedad y como seres sociales buscamos cumplirlo. Een medio de una situación de crisis, de pandemia, de dolor, encima nos quedamos sin empleo, sin un rol, sin un sentido en la sociedad".

En este punto cita como ejemplo a Japón, país asiático que cuando tiene una alta tasa del crecimiento de desempleo se disparan de suicidios, "porque para Japón la pertenencia a una sociedad es a través del trabajo principalmente".

El profesional destaca que estos momentos difíciles debemos enfrentarnos a la vida. "Nadie está libre de enfrentarse a momentos de dolor y dificultades". Por eso recomienda acudir a un profesional de confianza, un psicólogo, y "recurrir a nuestras redes familiares o de amistad que para eso están, para eso somos seres sociales".



Estas redes -explica Gutiérrez- son de ayuda y diálogo, y "nos hacen sentir escuchados, expresar nuestro dolor, llorar, decir lo que sentimos; no podemos callar, ese es el aspecto que dificulta a las personas salir adelante, hay que confiarles lo que sentimos. Hay que sacar lo que tenemos dentro".

Pero el escenario actual es que las redes familiares y de amistad están en confinamiento, entonces queda la atención del profesional.

No murió solo

En una nota de la agencia Europa Press, psicólogos de ifeel también recomienda la atención de un profesional vía on line. Sin embargo, señala que la persona que está de luto debe pensar que su ser querido no murió solo, pues estuvo rodeado de profesionales que lo cuidaron y protegieron hasta el final.

"Si tu ser querido estaba recibiendo cuidados intensivos probablemente estaba sedado y, en ese caso, es muy poco probable que muriera sufriendo, sino que lo hizo de una manera más apacible".

Para la terapeuta en temas de sanación de calidad de vida, Liliana Vásquez, es importante que el ser humano tenga en cuenta que la mente es espacio, es esa energía interna donde se generan los pensamientos y con base en estos "nosotros le demos fuerza o vida y vamos a determinar cómo vivimos y cómo nos vamos  a sentir".

Además, comenta, hay que tener en cuenta que los pensamientos que alimentemos son los que nos van a hacer sentir bien o mal.

"Alimentamos pensamientos negativos que se vuelven agresivos, que van a ir creciendo y me van a atacar, entonces en toda la situación que vemos, que estamos viviendo, hay una parte de nosotros que es cómo ver el lado del amor, la bondad, el lado positivo en medio de lo que está pasando, porque la vida sigue, entonces es aprender varias cosas. Nosotros somos los que alimentamos esos pensamientos que nos atacan o nos cuidan, estos últimos se llaman pensamientos positivos".

Y ese pensamiento positivo -recalca Vásquez- es el que nos lleva a no quejarnos por lo que perdimos sino más bien a agradecer los momentos compartidos con esa persona, "incluso agradecer por los momentos difíciles".

A esta opinión se suma la del sofrólogo Javier Gómez, quien destaca que para sobrellevar un duelo, para estar bien a pesar de las circunstancias, es necesario, en primer lugar, comprender, darse cuenta que las cosas pasan, tienen algún significado y hay que darse cuenta de ello.

"Y como la misma palabra dice, pasan, no puedo cambiarlo, pueden venir para enseñarme algo; debo abrir mi mente y comprender, y esa actitud de apertura, de entendimiento, me va a facilitar aceptar que es así; puedo observar el dolor que a veces es inevitable, el problema en sí, pero el sufrimiento es una opción".

Comenta que el ser humano se condiciona o identifica con el dolor y "eso nos lleva al sufrimiento, puede ser un dolor moral, miedo, angustia, ira o depresión, la puedo observar y darme cuenta que yo no soy eso".

Añade que lo más importante en esta situación es aprender a relajarse, a soltar no solamente el cuerpo, sino aquello que aprisiona, cualquier apego, recuerdo, idea, imaginación sobre el pasado o el futuro, eso nos esclaviza, nos atrapa, nos limita; entonces debo soltar y es un paso importante para la meditación, que es el proceso de sanar". (I)

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