Diez lideresas se empoderan de un proyecto de siembra sustentable y sostenible

La iniciativa ZIEMBRA surge en medio de la pandemia, como una forma de que las familias de zonas urbano-marginales de Guayaquil obtengan ingresos.
27 de octubre 09:17

El confinamiento ha sido la oportunidad para que muchos ecuatorianos se reinventen, innoven y creen una forma de vida sustentable. Es así como en Monte Sinaí, Guayaquil, se ejecuta una iniciativa que involucra a familias del sector y aliados estratégicos.

Para darnos detalle de este proyecto, este Diario entrevistó a Romina Zeballos Avellán, directora de la Unidad de Proyectos ZUMAR (Zonas Urbano Marginales).

¿Desde cuándo se gesta el proyecto ZIEMBRA?

Este proyecto se inicia de una idea que tuvimos durante el estado de excepción y el periodo de confinamiento que vivimos los guayaquileños, cuando vimos la necesidad de que la familia pueda distraerse y hacer algo productivo mientras duraba la cuarentena. Gracias al apoyo de varios líderes de opinión, grabamos videos tutoriales para que las familias en casa pudieran crear sus propios huertos urbanos.

Tuvimos una respuesta muy positiva y eso nos motivó a activar los huertos en las zonas urbano marginales de la ciudad, una de estas, Monte Sinaí, donde llegamos cuando la alcaldesa Cynthia Viteri entregó casas a tres familias que habían perdido sus viviendas tras un incendio. Nosotros como Unidad de Proyectos Zonas Urbano Marginales (ZUMAR) capacitamos a las familias e implementamos sus propios huertos.

Las lideresas de esta comunidad nos contactaron para implementar huertos en la capilla del padre Juan María, con quien logramos un verdadero trabajo en equipo. Viendo el gran potencial de las lideresas que han cuidado y procurado el desarrollo del huerto, diseñamos el proyecto Ziembra, para que no solo sea el cultivo del huerto como tal, sino que, además, se convierta en un negocio sostenible y sustentable del cual ellas puedan obtener un beneficio económico y que se conviertan en microproductoras de alimentos agroecológicos.

¿A quiénes involucra?

Actualmente, como ZUMAR lideramos el proyecto, pero esto es un trabajo en equipo. El padre Juan María, quien nos permite sembrar en los predios de la arquidiócesis, y las lideresas trabajan a diario para cuidar los huertos y la producción.

Junto a la Empresa Pública Municipal para la Gestión de la Innovación y Competitividad de Guayaquil (ÉPICO), se están programando las capacitaciones necesarias a nivel de emprendimiento, innovación y desarrollo del modelo de negocio.

Además, ÉPICO se encargará de la comercialización de las cajas que contendrán los productos agroecológicos y que se venderán desde $ 8. También contamos con el apoyo de GREEN GAP, quienes han brindado la asesoría técnica necesaria, han entregado semillas y supervisan la producción.

¿En qué espacio se desarrolla?

En Monte Sinaí, Cooperativa Voluntad de Dios, específicamente en la capilla “La Buena Noticia”, en la parroquia La Transfiguración del Señor.

¿Cuál es el objetivo de ZIEMBRA?

Busca brindar bienestar a las familias que han sido parte activa de la creación de los huertos urbanos en la parroquia, dándoles la oportunidad de convertirse en microproductores respaldados con un asesoría técnica y especializada, no solo para los cultivos, sino para la proyección del negocio.

Queremos que ZIEMBRA sea un proyecto sustentable y sostenible que le permita a las lideresas obtener réditos económicos de la comercialización de los productos agroecológicos que producen los huertos.

¿Cuántas personas trabajan en él?

En estos momentos participan 10 mujeres, pero se están sumando más a medida que los huertos crecen y se desarrollan. Ellas son la parte activa del proyecto, pero también se cuenta con los capacitadores técnicos y de emprendimiento, personal de ZUMAR que supervisa los cultivos.

¿Con cuántos huertos familiares se iniciaron?

Actualmente contamos con seis “camas” creadas con tierra y abono para iniciar el proceso de cultivo. Tenemos cerca de 13 productos como albahaca, cilantro, tomate, pepino, nabo, rábano, entre otros vegetales.

¿Cuántos huertos comunitarios hay ahora y dónde están localizados?

Actualmente estamos desarrollando el plan piloto con Monte Sinaí, pero hemos trabajado ya con otros sectores como la Cooperativa Sergio Toral y hemos tenido acercamientos con sectores del sur de la ciudad. La idea es replicar el proyecto en varias zonas urbano marginales de Guayaquil.

¿Con quién mantienen alianzas estratégicas?

Además de ÉPICO y GREEN GAP, estamos en conversaciones para ampliar las alianzas con varios sectores, por ejemplo, con algunas aplicaciones de deliveries para que se sumen al proyecto, siendo parte de la distribución de las cajas que comercializaremos. Hemos tenido una respuesta favorable y mucho interés en el proyecto.

¿Cuál es la proyección a corto y mediano plazo?

Este es un plan piloto. A corto plazo queremos lograr la venta de 200 cajas de vegetales que serán comercializadas en tres presentaciones: ZIEMBRA restaurantes, que es una caja con 13 productos agrícolas, un semillero con tres plantas de 40 cm de largo, con un peso aproximado de 26.45 libras (12 mil gramos de productos), un adhesivo y productos como acelga, albahaca, apio, col coliflor, espinaca, lechuga verde, nabo, perejil, rábano, rúcula, tomate, zanahoria.

Está ZIEMBRA Navidad, que es una caja con 13 productos agroecológicos de 3.600 gramos, un semillero con tres plantas, con un peso aproximado de 7,9 libras.

Y ZIEMBRA Solidaridad, que es una caja con 13 productos agroecológicos de 3.600 gramos, cuatro variedades de semillas.
Los costos se están analizando, pero irán desde los $ 8 aproximadamente.

A mediano plazo, consolidaremos el proyecto y daremos todas las capacitaciones necesarias para que las lideresas lo asuman solas y sean generadoras de ingresos para reinvertir en el huerto, que puedan crear su propia marca y convertirse en proveedores de cadenas alimenticias, supermercados y más. Esta iniciativa busca replicarse en distintos sectores de la ciudad.

¿A más de producir la tierra, qué se ha logrado con este proyecto familiar y comunitario?

Hemos logrado empoderar a 10 mujeres de esta zona urbano marginal, capacitándolas y dándoles todas las herramientas necesarias para que puedan llevar adelante un proyecto ambicioso y que podrá generar réditos económicos para ellas y su comunidad, la participación de la familia en este proyecto, el apoyo de hijos, hijas, esposos ha fortalecido su relación familiar y la solidaridad con su comunidad. (I)