Hoy se celebra el día universal del líquido vital

Demanda mundial de agua aumentará 55% en 2050

Hoy se celebra el día universal del líquido vital
22 de marzo de 2014 00:00

El agua, una de las necesidades prioritarias para el ser humano, tiene incidencia en varios aspectos como  la agricultura, la educación, la energía, la salud y los medios de sustento. La gestión de este recurso está detrás de los retos más básicos del desarrollo.    

El líquido vital experimenta una presión sin precedentes debido al crecimiento demográfico y económico que genera cada vez mayor demanda. Según el informe emitido por el Banco Mundial (BM), en abril de 2013, las aguas subterráneas se agotan más rápido de lo que se reponen y  el empeoramiento en la calidad degrada el medio ambiente y hace subir los costos.

El documento también señala que el saneamiento sigue estando fuera del alcance de 2.500 millones de personas, mientras que el agua segura no llega a 780 millones de habitantes. Esta situación se cobra miles de vidas al día y provoca pérdidas económicas de miles de millones de dólares al año que en algunos países pueden alcanzar hasta el 7% del PIB.

De acuerdo con un estudio desarrollado por la  Organización de las Naciones Unidas para la  Alimentación y la Agricultura (FAO) existen zonas a nivel mundial con escasez física alta de recursos hídricos que a su vez comprometen la generación de productividad agraria. Entre estos sectores se encuentra una parte del suroeste de los Estados Unidos, así como algunas costas del continente asiático (Ver infografía).

Para el 2080 se estima que el 50% de la población mundial vivirá en países con escasez de agua.La producción de alimentos es la principal actividad que requiere uso de agua, ya que representa casi el 70% de la extracción a nivel mundial, el 90% del uso consuntivo en el mundo y hasta el 95% de la extracción en los países en desarrollo. En 2050, alimentar a un planeta de 9.000 millones de personas requerirá doblar la disponibilidad de agua para la agricultura.

En los próximos 20 años, de acuerdo al informe del BM, las ciudades de las naciones en desarrollo se duplicarán, al igual que su demanda de energía intensiva en uso de agua, como es el caso de aquella utilizada para la extracción de combustibles, la refrigeración y la generación de energía hidroeléctrica.

En las últimas tres décadas, las pérdidas económicas generadas por desastres naturales prácticamente se triplicaron. En los países de ingreso bajo y mediano hubo 2,3 millones de víctimas fatales y daños por 1,2 billones de dólares.

Los fenómenos extremos debido al cambio climático empeorarán la situación y, por consiguiente, el estrés hídrico. Los expertos calculan que en 2080, entre 43% y 50% de la población mundial vivirá en países con escasez de agua, en comparación con el 28% actual.

Un nuevo informe del Banco Mundial sugiere que un aumento  de 4°C de la temperatura del planeta hará que la presión por la escasez de agua aumente en todas las zonas del mundo. Los 1.000 millones de personas que viven en las cuencas monzónicas y los 500 millones de habitantes de los deltas serán especialmente vulnerables.

Al menos 2.500 millones y 780 millones de personas siguen sin acceso a saneamiento y agua segura, respectivamente. Estas estadísticas podrían agravarse dada las proyecciones de posibles bajas en la disponibilidad de este recurso.

Ayer, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y la Cultura (Unesco) emitió un informe sobre el desarrollo de los recursos hídricos en el mundo  con un eje que apunta al uso del agua como fuente de energía.

“El agua y la energía están estrechamente vinculadas y son altamente interdependientes. Las decisiones tomadas en un sector tienen consecuencias directas e indirectas para el otro, positivas o negativas. La cantidad de agua necesaria para la producción depende de la forma de energía que se desea producir.  Al mismo tiempo, la disponibilidad y localización de los recursos de agua dulce determinan la cantidad de agua que puede ser asignada para la producción de energía”, según el nuevo documento.

Según la Unesco, el desafío actual del mundo es extender los servicios de agua a todos los habitantes a nivel mundial, puesto que el agua dulce y la energía son cruciales para el bienestar humano y el desarrollo socioeconómico sostenible.

Hoy en día se reconoce ampliamente su importancia para progresar en todas las categorías de los objetivos de desarrollo. Las crisis regionales y mundiales (climáticas, de pobreza, hambre, salud y finanzas) amenazan el sustento de muchos, especialmente de los 3 mil millones de personas que viven con menos de 2,50 dólares al día.

Actualmente países como Canadá, Arabia Saudita, entre otros, tienen el más alto consumo de energía per cápita por año. Para el 2035 se prevé que la demanda mundial de energía aumente en más de un tercio, principalmente en China, la India y los países del Medio Oriente. La demanda de electricidad aumentará en un 70%.    

La demanda mundial de agua (en términos de extracción de agua) aumentará cerca de un 55% para el año 2050, principalmente debido a la creciente demanda de la producción 400%, generación de energía térmica 140% y consumo doméstico 130%. Como resultado, la disponibilidad de agua dulce estará bajo mayor presión.

Las previsiones apuntan a que más de un 40% de la población mundial vivirá en zonas con severos problemas hídricos, ya que las reservas de agua subterránea están disminuyendo y un 20% de los acuíferos del mundo están sobreexplotados.

Además, el deterioro mundial de los humedales está reduciendo la capacidad de los ecosistemas de purificar el agua.

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