El comercio sustentable de anfibios aumenta

- 31 de marzo de 2019 - 00:00
Una de las especies que Ecuador exporta es la conocida como diablito (Dendrobates sylvaticus). En Canadá y Alemania son mascotas.
Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Hasta $ 600 puede costar un ejemplar de las 12 especies de ranas que Ecuador exporta desde 2010, según el Centro Jambatu, ubicado en el Valle de los Chillos, en las afueras de Quito.   

Además, los tipos de ranas que se venden no son especies que estén amenazadas. Incluso se realizaron estudios que determinan que su población es estable.

María Dolores Guarderas, gerenta de la empresa Wikiri, que trabaja con Jambatu en el comercio sustentable de anfibios, informa que desde 2010 se realizaron 40 exportaciones que generaron $ 500.000 aproximadamente.

Las especies que se exportan son las ranas mono (Agalychnis spurrelli), diablito (Dendrobates sylvaticus), chachi (Hypsiboas picturatus) y marsupial (Gastrotheca riobambae). También la rana pac-man (Ceratophrys stolzmanni), que es una especie rara y relacionada con los bosques de la Costa ecuatoriana.

La primera exportación de Wikiri fue a Canadá y Alemania. Se enviaron 750, que significaron $ 20.000 en 2010.

En las habitaciones aclimatadas está el biólogo Luis Coloma, quien dirige el centro. Él explica que la rana diablito es venenosa y proviene de los bosques tropicales de Esmeraldas, es la más cotizada por los coleccionistas a nivel mundial. Este tipo de especie es demandada por sus rasgos físicos (la piel tiene distintas  coloraciones).

Hasta el momento Wikiri las vende a Canadá, Alemania, Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Japón. El último mercado que se abrió fue Holanda; el primer pedido fue de 78 ranas diablito por alrededor de $ 30.000.

Guarderas aclara que las ranas que se exportan no son capturadas y sacadas de los bosques. “Son ranas de tercera generación, es decir, criamos dos generaciones de ranas para vender la tercera, que es la que comercializamos. “Además, en Ecuador vendemos grillos como alimento de anfibios”.

Para exportar los anfibios son puestos en gavetas individuales, que están en un contenedor grande, que incluye un sustrato que mantiene la humedad de la caja de espuma flex de 58 cm x 60 cm y 40 cm.

Las personas que se dedican a este tipo de negocio sostienen que el proyecto de venta de fauna apoya la conservación porque la exportación genera recursos para proteger a estos animales.

El científico Santiago Ron sostiene que el comercio de estos animales representa una amenaza. Se conoce que las ranas pueden portar un tipo de hongo y que al ser desplazadas a diversos países, lo transmiten a otros ejemplares. Los hongos podrían terminar con poblaciones enteras de este grupo de animales.

Paúl Aulustria, especialista de Vida Silvestre del MAE, informó que esa Cartera de Estado realiza controles frecuentes a la empresa exportadora.

El objetivo es salvaguardar las especies y controlar que no se comercialicen tipos de ranas que estén catalogadas con algún tipo de amenaza. Además, las especies con densidades poblacionales bajas no son aptas para la venta.

El especialista agregó que los centros que se dedican al negocio de anfibios deben tener un permiso del Ministerio para funcionar. (I)

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