Colegios del Ecuador acogen a 34.089 chicos foráneos

- 23 de mayo de 2019 - 00:00
Las colombianas Sharon Bejarano y Laura Varela y los venezolanos Isabela Martínez y José Ramírez estudian en la U.del Milenio Ileana Espinel.
Foto: José Morán / EL TELÉGRAFO

Estudiantes provenientes de Colombia y Perú predominan entre los extranjeros que se insertaron en los establecimientos públicos y privados.

Sharon Bejarano y Laura Varela, ambas de 17 años, extrañan a sus amigos y las costumbres de su país.

Hace cinco años dejaron  Colombia y arribaron a Guayaquil. El factor económico y asuntos personales impulsaron a sus padres para emigrar a Ecuador.

Adaptarse no les resultó fácil, pero aprendieron a entablar nuevas amistades.

Este año Sharon ingresó a la Unidad del Milenio Ileana Espinel, al norte de Guayaquil. Allí cursa el segundo año de bachillerato.

“No he sido víctima de bullying  y me llevo con todos. Soy muy social”, asegura. Cuando termine el colegio seguirá la carrera de ingeniería química en alguna universidad pública.

Mientras que  Laura, quien ya lleva un año en el centro, asegura que en el curso son  unidos. “Me siento incluida cuando se realizan proyectos, ya no estoy tan sola”.

Para la joven, que está en tercer año de bachillerato, el docente juega un papel importante para la integración y evitar el rechazo.

Ellas son parte del universo  de estudiantes extranjeros inscritos en los planteles públicos y privados. De acuerdo con Ministerio de Educación (MinEduc), entre 2017 y 2018 se matricularon 34.089 chicos foráneos.

Aquella cifra es mayor en relación con los años anteriores: entre 2015 y 2016 hubo 33.948 y entre 2016 y 2017, el número fue 32.367.

La Cartera de Estado explicó que el mecanismo de asignación, en los planteles públicos, aplica para todos los aspirantes y es sustentado bajo el criterio de cercanía de la residencia actual.

Los representantes o padres de familia al ingresar a la plataforma informática proporcionan la información del domicilio mediante el código de la planilla eléctrica.

Nuevos estudiantes
Yasmín Terán, de 11 años, alistó su lonchera para salir al patio de la institución a jugar con sus nuevas compañeras de salón. En el recreo conversó con ellas, mientras comía una arepa (alimento típico de su país).

La niña, que nació en Caracas (Venezuela), emigró a Ecuador hace tres meses  junto con su familia.

A su llegada fue inscrita en el sistema educativo fiscal. Su representante presentó sus documentos y rindió una prueba de ubicación.

Yasmín cursa el sexto año de básica en la Unidad Educativa República de Chile, en el centro de Guayaquil.

En otro de los salones del plantel estudia Kevin, de 10 años. Él también proviene del país bolivariano. Solo en ese plantel hay 25 niños extranjeros: el 90% de Venezuela.

Sin embargo, según el MinEduc, la mayoría de los chicos extranjeros en los establecimientos son de otras nacionalidades: 7.922 son colombianos, 1.144 peruanos y 13.104 provienen del resto de América. 

Kevin recordó que desde el primer día de clases los docentes y los niños de su edad lo hicieron sentir bien. “Me trataron como uno más de salón y me invitaron a jugar.  Yo acepté”.

Una de las clases que más llamó su atención fue la de inglés. Esto porque en su país lo aprenden recién en bachillerato. “Se me hace difícil,  pero me gusta”.

Sus padres, los venezolanos Nibia Torrealba y Wulfredi Márquez, aseguraron que encontraron facilidades en la inscripción de su hijo Kevin, quien hoy cursa el sexto año de básica.

“Cuando tomamos la decisión de dejar mi país temíamos que no lo aceptaran, pero él desde el primer día de clase empezó a tener amigos”.

La tendencia
Según la cartera de Estado,  desde tercero a octavo año de  básica se concentra el mayor número de menores de otras nacionalidades.

La inversión anual por alumno, de cualquier nación, varía por el nivel académico en el sistema público. El costo en inicial asciende a $ 979,12; en básica, a $ 847,77 y en bachillerato a $ 836,82.

Isabela Martínez y José  Ramírez no gastan en uniformes desde que ingresaron al colegio.

Ellos también llegaron desde Venezuela ante la falta de empleo de sus padres.

Isabela, quien es la presidenta de salón de clases, pasó este año a segundo de bachillerato. “He recibido apoyo de mis compañeros y cuando puedo los ayudo en lo que me pidan”.

A José, que cursa tercero, le tomó por sorpresa el examen Ser Bachiller que deberá rendir para graduarse. “En mi país no existe este tipo de pruebas para entrar a la universidad, pero ya me empecé a preparar. Quiero estudiar para ser docente”.

Según el vicerrector de la institución porteña, Richard  Astudillo, los citados jóvenes aportan con su comportamiento y conocimientos. Poco a poco se han reintegrado  al grupo. El año pasado 10% de los 1.500 estudiantes que tuvo el plantel eran extranjeros. (I)   

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