Chang Fulian: “Los que saben español tienen buenos trabajos”

- 20 de junio de 2018 - 00:00
Fotos: Jimmy Tapia / EL TELÉGRAFO

Las empresas chinas y entidades estatales demandan de profesionales que sepan castellano por los nexos políticos y económicos con América Latina.

¿Por qué los chinos ahora estudian español en su país?

Los que saben español encuentran y tienen buenos trabajos en las empresas asiáticas que operan en América Latina, principalmente como traductores. Ahora las compañías de importación y exportación necesitan comunicarse con esa región.

¿Hay otra área laboral?

También lo requieren las embajadas de mi país en Latinoamérica.

¿Empresarios asisten a clases?

Ellos, en su mayoría, prefieren contratar a los traductores.

¿Hay chinos que prefieren aprender el idioma en países hispanohablantes?

Algunos, aunque muchos lo consideren que está un poco distante geográficamente. Los que se van optan por Argentina y México, sin embargo, gran parte se concentra en España.

Esto se debe a que las universidades españolas realizan mucha propaganda acá para captar alumnos y de América Latina casi no sobre su enseñanza.

Acá también funciona el Instituto Cervantes, que trabaja para la difusión del español. Ellos toman el examen DELE, que mide la suficiencia. Llama la atención de los alumnos porque da una certificación.

¿Qué sugiere a los alumnos universitarios?

Que presten más atención a América Latina porque cada año China hace más negocios con esas naciones; con España es menos en cantidad. Cada año hay más jóvenes interesados en el idioma y en el área de estudios latinoamericanos. Los empujo hacia allá.

En cambio, ¿por qué es importante para un latinoamericano asimilar el mandarín oficial?

Porque las relaciones entre ambos se han estrechado más. El inglés acá tampoco es muy generalizado. Necesitamos una lengua para comunicarnos y esa es el español.

¿Cuándo empezó el interés?

Después de la refundación de China, en 1949, empezaron las relaciones políticas, pero toma fuerza en 1952. Los vínculos económicos, en el siglo XXI, le han dado mayor interés al aprendizaje. Incluso hay naciones de lengua española  con las que ya somos el primer socio económico.

Justamente, ante la demanda de intérpretes, en esta universidad se crea la Facultad de Español.

¿Ve más interés en los latinos por el mandarín?

Hay interés pero se ve que existen más chinos estudiando el español.

¿Qué le cuesta más a sus compatriotas para aprenderlo?

Nuestro idioma no tiene artículos ni conjugaciones (tiempo y modo) y eso es difícil comprenderlo.

¿Y a un hispanohablante qué le resulta complicado?

Los tonos (una misma palabra cambia de significado por la entonación) y las palabras clasificadoras a las que yo llamo unificadoras. Por ejemplo, ustedes dicen: “una mesa”, pero nosotros colocamos  entre “una” y “mesa”  otra palabra que representa la unidad, es decir, para cada objeto tenemos una palabra unificadora.

¿Cuál es el mejor método para aprender mandarín?

Creo que es importante empezar por la escritura y luego a pronunciar. Pero primero hay que saber ponerlo en el papel. La lectura es un método fundamental en la asimilación del idioma. Después ya podrá escribir los caracteres chinos.

Definitivamente leyendo se progresa más significativamente.

¿Cuántos años toma conocer el mandarín?

Depende de la dedicación. Si cada día dedicas una hora avanzas y si lo haces cuatro progresas más.

La televisión y las radios ayudan mucho.

Incluso si un ingeniero sabe chino podría laborar en una empresa de acá.

Para aprender mandarín se requiere tener la paciencia de un niño. Yo acompañaba a un  hispanohablante al supermercado e incluso hasta la iglesia para conocer más el idioma. (I)  

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