34.000 mujeres fallecen cada año en el mundo por cáncer de cérvix

- 05 de febrero de 2019 - 00:00

La Organización Panamericana de la Salud pide a los Gobiernos que trabajen más en salud preventiva para reducir los índices. 50 colectivos en el país exhortan a los asambleístas la aprobación de normas que beneficien a pacientes.

El primer papanicolau que Verónica Chávez se realizó fue a los 37 años de edad. El resultado fue normal. Pero un año después, en otro, le detectaron el virus del papiloma humano (VPH).

La mujer capitalina temía  por el desarrollo de cepas cancerígenas, pero con el tratamiento pudo desaparecer el virus. “El chequeo preventivo me ayudó a detectar a tiempo el problema”.

Precisamente, el control permanente es la herramienta que la Organización Panamericana de la Salud (OPS) promueve como una manera de detección oportuna de cáncer, sobre todo del cervicouterino que en América Latina y El Caribe constituye el tercero más frecuente entre las mujeres.

Según la OPS, cada año se diagnostican 72.000 nuevos casos de esta patología y 34.000 mujeres mueren por la enfermedad en ese lapso.

La región presenta la mayor tasa de incidencia. Por ello, la OPS pidió a los gobiernos que en este año centren sus esfuerzos en la vacunación de las mujeres antes del inicio de su vida sexual.

Para la oncóloga clínica Carol Moreno, lo que más se requiere es que ellas acudan a las consultas ginecológicas una vez al año.  En la consulta se les practica el papanicolau, una prueba menos invasiva para determinar la existencia o no del VPH y la aplicación inmediata del tratamiento.

En ese mismo test se puede determinar la existencia de células oncogénicas, que tardan en desarrollarse entre 10 y 15 años. “La mayoría de tipos de cáncer son asintomáticos. En el caso de la oncología de cérvix la revisión periódica es fundamental, porque así se lo puede detectar a tiempo. Una cirugía permitiría resolver por completo la enfermedad”.

La falta de prevención en salud es uno de los puntos débiles. A esto -según el oncólogo clínico Luis Unda- se suma que la capacitación de los galenos está enfocada en los tratamientos.

De los tipos de cáncer más frecuentes en el país  (mama, cérvix y próstata) hay un crecimiento. “Pero no sabemos qué hacer para disminuirlos”.

Por ello es necesario -recomienda- que los médicos generales, quienes atienden en los servicios de salud, adquieran los conocimientos para advertir de una posible enfermedad oncológica.

“Ellos pueden ir a la comunidad para atender, con controles rutinarios, a la población de riesgo. En una etapa inicial es factible, incluso, la curación y se evitaría, como hoy, recibir tratamientos paliativos”.

La educación de las familias es uno de los trabajos indispensables. El especialista considera que es necesario  un tamizaje hereditario y así determinar la incidencia oncológica en determinadas poblaciones.

“Cuando existe más de un miembro de una familia con cierto cáncer debo analizar ese núcleo y debo  educar a los que no tienen aún la patología”.

Los médicos concuerdan en que un buen porcentaje se puede prevenir, si la población modifica su alimentación y se aleja de una vida sedentaria. “Solo el 5% es genético.”, afirma Moreno.

Los problemas
Wilson Merino, representante de Acuerdo contra el cáncer, lamenta que uno de los inconvenientes es la lejanía que existe entre las viviendas de los pacientes y los establecimientos de salud donde deben internarse.

Esto -dice- representa mayores egresos monetarios para la familia, ya golpeadas económicamente.

En Ecuador -precisa- el 68% de las familias gana menos de $ 400 por mes. El 25% completó la primaria.

Según el informe “Control de cáncer en el Ecuador”, elaborado en 2017 por The Economist; en el país hay una moderada disponibilidad de radioterapia para el tema oncológico lo que dificulta el   tratamiento.

Asimismo, los costos son elevados para quienes no cuentan con seguridad social. El gasto en salud por cuenta propia de los pacientes representa el 48,4% del gasto total en salud, según la Organización Mundial de Salud.

Asamblea se pronuncia
La Asamblea Nacional reconoció la labor de la Red Nacional Acuerdo Contra el Cáncer, organizaciones sociales, líderes y voluntarios por su aporte a la construcción del Código Orgánico de Salud (COS) en beneficio de miles de pacientes oncológicos y de sus familiares.

El Legislativo entregó un reconocimiento a 50 colectivos que motivaron la inclusión de un capítulo.

El asambleísta Ángel Sinmaleza sostuvo que la Comisión de Derecho a la Salud recibió iniciativas que ya constan en el informe para segundo debate del COS. Él indicó que es imprescindible unir fuerzas.

Al respecto, Wilson Merino, coordinador de la citada Red, hizo un llamado a los legisladores para que aprueben este cuerpo normativo. “Esta enfermedad se convirtió en una amenaza que afecta a todos: no distingue nivel, etnia, educación ni religión”. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: