Las barreras físicas siguen siendo un obstáculo para las personas con discapacidad

Dos testimonios evidencian que aún hay discrimen para este grupo de atención prioritaria.
03 de diciembre de 2020 20:21

Yuly Bastidas lleva diez años utilizando silla de ruedas. Cuando tenía 18 años, un carro la atropelló -pese a que estaba en la vereda-y la arrastró dos cuadras. El resultado médico fue fatal para ella: ya no podía caminar. El accidente sucedió en el suburbio de Guayaquil.

La joven cuenta que después de esa experiencia se aisló, cayó en depresión, tanto así que su madre la tenía que llevar al psicólogo. “No quería saber nada de la silla de ruedas, pasé cuatro años encerrada en mi casa, deprimida, porque era una chica sin discapacidad”, revela.

Con el paso del tiempo fue poco a poco saliendo de su casa y relacionándose con otras personas con discapacidad, “socializaba con ellas, pero eta dependiente, todo me lo hacían mi madre y mi hermano”.

“Aprendí a valerme por mí mismo y ahora soy una mujer independiente, ya no tengo vergüenza, me gusta salir y demuestro -como debe ser- que la discapacidad no es una enfermedad, que a cualquiera le puede pasar y ahora pienso en salir adelante”, destaca.

Ella se desempeña actualmente como secretaria de un comité de niños con discapacidad del sector donde vive. También ayuda a niños de educación básica con clases y ayudándoles a hacer sus deberes.
Además, es parte de un proyecto de sensibilización a conductores “para que tomen conciencia y no haya más accidentes de tránsito y personas con discapacidad pro esta causa”.

Las principales barreras que ha encontrado desde que sufrió el accidente son las físicas, arquitectónicas, como no tener fácil acceso a baños de establecimientos, la falta de rampas en la ciudad.

Ella dice que las principales barreras físicas que ha detectado son las barreras arquitectónicas que son la accesibilidad al baño, las rampas, sensibilidad en los lugares, principalmente yo que cuando voy a algún lugar siempre ando pendiente de un baño y esa es la dificultad que se me presenta, porque a la mayoría de lugares que voy no hay un baño accesible, siempre son baños pequeños para las personas que no tienen discapacidad.

Pese a ello, no le teme a salir sola, siempre y cuando sean sitios cercanos.

Recuerda con tristeza que también ha sido víctima de bullying, de discriminación, de indiferencia, pero esto le dio fuerzas para seguir adelante, tanto así que decidió estudiar inglés vía on line.

Víctima de la poliomielitis

Rodolfo Enríquez Maldonado, de 54 años, coincide con Bastidas en que ha sido víctima de toda clase de calificativos denigrantes por su discapacidad.

Él es parapléjico producto de la poliomielitis que le dio al año dos meses de edad. Dice que para tramos cortos usa muletas y, para largos, silla de ruedas. “Esas son las dos herramientas técnicas que utilizo para mi movilización”.

“En 54 años de vida he pasado por todas las situaciones adversas que uno puede imaginarse como personas con discapacidad, partiendo de la discriminación, del lenguaje negativo, que te digan cojo, lisiado, patuleco, inválido, minusválido y todos esos adjetivos”, señala.

Al igual que Bastidas, él afirma que las sus peores barreras son las físicas. “Hay cuadras o lugares donde hay rampas, que por cierto la mayoría tiene una falla técnica, pues el filo que lleva a la calle es de dos o tres centímetros. No entiendo por qué no lo dejaron al ras (…) me parece algo sin sentido y antitécnico”.

Detalla que hay veredas que con 25 o 30 centímetros de alto a las que no puede acceder ni con muletas peor en silla de ruedas.

“No hay la asistencia técnica; los vehículos de transportación pública, muchos tienen ahora elevadores electrohidráulicos para que pueda movilizarse la silla de ruedas, pero la transportación intercantonal, interprovincial, allí he tenido accidentes, porque esos buses los limpian con unos líquidos que son resbalosos”.

Menciona que está pendiente el tema de movilidad, pero también la mentalidad de la gente qur todavía -afirma- los sigue viendo con lástima “en lugar de buscar ayuda o formas de cooperar con nosotros”.
Lo que necesitamos -destaca- es una atención positiva, fuentes de trabajo que no hay para las personas con discapacidad.

“A mi me despidieron en febrero de 2020, aún no me pagan mi liquidación y desde ahí no he conseguido trabajo y si se consigue, las remuneraciones son muy bajas que no van acorde a la preparación de uno. Todavía hay mucho discrimen e inobservancia a los que establece la Constitución, a leyes que se aprobaron en el 2012 y se reformaron en 2017 en el Conadis”, señala.

Betsabeth Pilaloa, presidenta de la Asociación de Hemipléjicos, Parapléjicos y Cuadripléjicos del Guayas (Asopléjica), indica que para las personas con discapacidad ha sido difícil atravesar por una pandemia, pues por ser vulnerables, se han tenido que encerrar para no contagiarse.

“Hacemos todo lo que nos han pedido en cuanto a las medidas de bioseguridad, pero también hay muchas personas que aún no trabajan, y otros quienes cobran ahora menos de la mitad de su sueldo”, refiere Pilaloa, quien califica como terrible la situación de ellso en medio de la pandemia.

Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de mil millones de personas viven en todo el mundo con alguna forma de discapacidad; de ellas, casi 200 millones experimentan dificultades considerables en su funcionamiento.

En Ecuador existen 476.360 personas con discapacidad, de acuerdo al Registro Nacional de Discapacidades.

El titular del Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades, Xavier Torres, menciona que no es lo mismo tener una discapacidad en una ciudad donde hay más servicios, mayor rehabilitación, más escuelas, mayor inclusión, que en la parte rural, “porque es otro tipo de connotación”.

En referencia a la parte laboral y que en medio de la pandemia las empresas privadas y públicas hicieron desvinculaciones, Torres dice que se mantuvo el hecho de que “no se podía despedir a personas con discapacidad, no se podía reducir las horas laborales y los salarios, eso se respetó podríamos decir en el 98%”.

Atribuye este hecho a los acuerdos a los que llegó el Conadis con el Ministerio de Trabajo.

Sin embargo, menciona que en el ámbito laboral privado hubo diferentes variantes, “hemos tenidos despidos en ciertos casos y el Conadis ha hecho la revisión directamente con el Ministerio de Trabajo para realizar las inspecciones donde se incumplieron ciertas modalidades, directamente hacia el despido de personas con discapacidad en el tiempo de pandemia (…).

Torres explica que al reducir las plazas laborales generales también se reduce el porcentaje (4%) de personas con discapacidad por cada 25 empleados.

Ciudades poco amigables

En cuanto a las barreras físicas y arquitectónicas, Torres dice que los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) son quienes crean y recogen todas las normas, como las del INEN “que hay cerca de 34 en el ámbito de discapacidad”, y ordenanzas que permitan a las personas con discapacidad tener accesibilidad al transporte, a la información, comunicación y al medio físico.

“Dentro de sus competencias deben irse trabajando en la incorporación de los procesos arquitectónicos o de diseño universal. El Conadis, por ejemplo, creó un modelo de ordenanza que se está difundiendo en todas las provincias para que los alcaldes y los concejales puedan aprobarla”, menciona.

Proyectos

Torres menciona que por resolución de la Corte Constitucional (CC) se dispuso al Conadis preparar una plataforma virtual, que brinde capacitación a todos los jefes de los departamentos de recursos humanos de instituciones estatales para que se capaciten en políticas públicas, en discapacidad y empleo.

Además, existe la Red de Empresas Solidarias, que congrega a 28 empresas que se han unido con el Conadis y la Federación de Personas con Discapacidad Física del Ecuador, en un proyecto de cooperación internacional.

“Lo importante es que aquí vamos a reconocer a las 28 empresas con Ecuador Incluye 2020 , que es un sello donde se cumple la cuota laboral”, dice.

También como parte de la socialización y sensibilización, el Conadis presentó la campaña “Teo, Bujía y Flora”, que son dibujos animados de tres niños con discapacidad que luchan contra el covid-19, y que tienen como mascota a un cuy. “Queremos llegar a los niños también”.

Otro de los trabajos que realiza la institución es trabajar en el liderazgo de mujeres.

Caso carnés de discapacidad

Sobre la entrega fraudulenta de carnés de discapacidad, el funcionario sostuvo que el Conadis tiene que entregar toda la información que requiera la Fiscalía.

“El Conadis ya no hacía ninguna calificación; el Ministerio de Salud Pública es el que tiene las competencias (calificar discapacidades)…”. (I)

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