Francia rescata técnica ancestral para salvar a las abejas negras

- 07 de julio de 2018 - 00:00
Las abejas negras que se caracterizan por miel en gran cantidad están expuestas a pesticidas, virus y parásitos lo que amenaza su supervivencia.
Fotos: cortesía

Las colmenas en troncos de árboles y el cultivo de campos de sarraceno son algunas de las prácticas ancestrales rescatadas por una asociación en el sur de Francia  para salvar a las abejas negras, en peligro de desaparición.

“Nuestros ancestros tenían una sensibilidad hacia la naturaleza que es muy importante transmitir, para volver a una apicultura y agricultura sostenibles”, explica Yves-Elie Laurent, quien lanzó en 2008 la asociación El árbol de abejas y el proyecto agrocultural “Valle de la abeja negra”.

La especie, que produce miel de gran calidad, es víctima de varios factores que amenazan su supervivencia, como la importación masiva de otras subespecies, pesticidas, virus y parásitos.

Para evitar que desaparezca, Laurent intenta “reconstruir un ambiente favorable para los hombres y los polinizadores” en la localidad de Saint-Maurice de Ventalon, en el departamento de Lozera, en el sur del país.

Fue un apicultor de 99 años, Paul Chapelle, quien le hizo descubrir las colmenas en troncos de árboles, un modelo multisectorial de apicultura sostenible, inspirado del proceso de anidación de abejas en la naturaleza en troncos de árboles huecos.

“Esta colmena tiene tres siglos”, explicó Yves-Elie Laurent y señaló unos veinte troncos huecos de castaños cubiertos de tejas.

La mayoría están vacías pero al interior de dos de ellos docenas de abejas fabrican espléndidos alvéolos.

“Hace miles de años, nuestros ancestros entendieron que esto era bueno para las abejas, sobre todo porque esta técnica las protege del viento y la humedad, algo que odian”, señaló Laurent.

Como parte de la transmisión de los conocimientos técnicos, que forman parte de sus misiones, la asociación construye una nueva colmena-tronco de dos pisos y 10 colmenas en las orillas del río Tarn. También plantó sarraceno durante dos años cerca de las colmenas.

“Esta planta abandonada durante un buen tiempo ofrece un gran recurso para los polinizadores, con un florecimiento de un mes y medio en julio/agosto, cuando otras fuentes se han secado”, explicó Yves-Elie Laurent. (I) 

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