Sombreros que requieren de esfuerzo
Por Nicole Ruiz Banchón
Se trata de un tejido complejo y la paja debe someterse a cambios físicos.
En Portoviejo, provincia de Manabí, exclusivamente en el sitio El Corozo, ingresando por el Parque Forestal, frente a la escuela Eloy Alfaro, las mujeres de la familia Catagua: Joseline, Betty, Estrella y Nancy, confeccionan sombreros de paja toquilla. Ellas viven de lo que tejen.
Su labor empieza cerca de las 06:00. Las cuatro compran el racimo de paja, a $ 2. Ya en casa de cada una empieza el verdadero trabajo, que pocos conocen y valoran.
Lo primero es tener la paja en remojo por 15 minutos, a menos que decidan ponerle color. Para este proceso se necesita mantener la paja en agua por un día con limón y anilina vegetal.
Antes de tejer elaboran la horma del sombrero con moldes, de 9 a 16 hebras de paja, según necesiten. Les lleva un día y medio la culminación del tejido.
Al final lo comercializan entre $ 20 y $ 30. (I)
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