Cesio radiactivo liberado por la central nuclear de Chernóbil sigue presente
Cesio radiactivo liberado por la central nuclear ucraniana de Chernóbil hace un cuarto de siglo sigue presente en Austria, donde muestras de carne de jabalí revelaron un nivel de concentración de ese isótopo superior al normal.
Así lo denunció este viernes en Viena la organización ecologista Global 2000 en una rueda de prensa para presentar los resultados de varias pruebas efectuadas en carne de jabalí comprada en mercados de venta al consumidor en la república alpina.
"No lo esperábamos, nos ha sorprendido. Ya la primera prueba que tomamos tenía una dosis fuerte (de radiactividad)", dijo Reinhard Uhrig, experto nuclear de la organización.
Los análisis efectuados por el laboratorio de Seibersdorf, en las afueras de Viena, revelaron una concentración de 1.060 becquerel por kilogramo (Bq/kg), cuando el límite máximo es normalmente de 600 Bq/kg.
"Esta carne debería destruirse inmediatamente y jamás debería haber llegado al mercado", sentenció Uhrig, tras criticar a las autoridades sanitarias de Austria de minimizar los efectos que pueda tener el consumo de carne de jabalí en la salud.
El experto puso como ejemplo a las autoridades sanitarias de la vecina Alemania, como las de Baviera y Baden-Württemberg, donde es obligatorio que "todos los jabalíes cazados sean sometidos a una prueba de radiactividad, pues sigue habiendo casos en los que se superan los límites".
Los jabalíes salvajes se alimentan en invierno de criadillas de ciervo (elaphomyces granulatus), un hongo que crece a un nivel relativamente profundo del suelo, y donde desde el accidente de Chernóbil, el 26 de abril de 1986, se han depositado importantes cantidades de cesio radiactivo de la planta siniestrada, transportado por los vientos y lluvias.
Según Global 2000, en otros animales de Europa, como los renos de Escandinavia, las ovejas en el Reino Unido y algunos peces también se halla hoy un nivel de radiactividad superior al normal.
La Agencia para la Salud y Seguridad Alimenticia (AGES) de Austria reconoce en su página web que isótopos radiactivos de cesio-137 se han detectado en la superficie del suelo de la república alpina, y en algunas zonas, principalmente en los bosques, también a varios centímetros de profundidad.
Allí es absorbido por diversas plantas y hongos, y los animales que se alimentan de esos vegetales, como los jabalíes, suelen acumular el cesio radiactivo en sus músculos.
Pero asegura que "una persona debería comer 12 raciones" de jabalí altamente contaminado en un año para ingerir la misma dosis anual de radiactividad que recibe normalmente a través de isótopos naturales, una argumentación que los ecologistas rechazan al estimar que "cada vez son más" las fuentes de radiactividad a las que se exponen las personas.
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