En el barrio Nueva Esperanza, de San Lorenzo, Esmeraldas, las cuatro personas que conforman el Proyecto Ecológico San Lorenzo, con el auspicio de la embajada de Alemania, trabajan en una casa construida con caña y sin paredes “para que la gente del barrio que pasa por aquí pueda involucrarse”, detalla Pablo Hermida, coordinador del proyecto que funciona hace 15 años en Esmeraldas, pero que antes no tenía una sede física.
Los jóvenes trabajan con 45 niños y niñas de bajos recursos económicos, que viven en este barrio que el antropólogo describe como conflictivo.
Después de clases, los menores llegan hasta el centro, que obtiene el agua que allí se utiliza gracias a un sistema instalado en el techo, que recoge la lluvia y la lleva hasta la cisterna.“Queremos que el barrio se integre”, dice.
Este proyecto ganó un fondo concursable de la embajada de Alemania y comprende la realización de talleres artísticos y de cuidados del medio ambiente. Trabajan en él cuatro personas, Pablo desde Quito y dos líderes que se encuentran en San Lorenzo.
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