Despegar desde una montaña, sentir la adrenalina, el aire golpeando en el rostro, es algo inevitable, dice el turista guayaquileño Héctor Rodríguez, de 36 años.
El parapente es un planeador ultraligero flexible que puede ser utilizado hasta por dos personas. La actividad es considerada un deporte extremo. “Es la forma de volar más liviana y barata que existe, dice Jorge Mora, piloto profesional de parapentes. Mora, de 34 años de edad, es quien oferta paseos desde el cerro de Playa Bruja, en el pueblo de Libertador Bolívar, en Santa Elena.
Este lugar se encuentra a dos horas de Guayaquil. Para subir al cerro se coge un desvío que está aproximadamente a un kilómetro del ingreso al pueblo. Los visitantes llegan al lugar y esperan su turno para volar. Ya en el aire ellos pueden apreciar desde la lobería de Salinas, hasta Montañita.
Los paseos duran de 15 a 20 minutos. El costo del servicio varía según el tipo de parapente: si es libre $35 y si es con motor $50 por persona (incluye 1 foto).
Los vuelos en parapente son estilo tándem (dos personas); el turista viaja con uno de los instructores. Existen 7 profesionales disponibles desde las 10:00 hasta las 17:00. (I)
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