El derrame petrolífero que tuvo lugar en el Golfo de México en 2010 tras explotar una plataforma operada por la británica BP provocó daños en los atunes de la zona, que pueden conducir a paros cardíacos y muertes súbitas, según un nuevo informe publicado este viernes.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Stanford y la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de Estados Unidos (NOAA), salió publicado en la revista Science.
Los investigadores descubrieron que los restos de crudo interfieren con las células cardíacas de los peces y llevan a un menor ritmo cardíaco y pulsaciones irregulares que pueden conducir a paros cardíacos y la muerte repentina de los animales.
Aunque se sabía que el petróleo es tóxico para los peces en desarrollo, no se conocían con claridad los mecanismos fisiológicos subyacentes que conllevan a efectos negativos.
Los científicos de la universidad californiana de Stanford y la NOAA descubrieron que los residuos de crudo interrumpen la capacidad de las células cardíacas de los peces de latir de forma efectiva.
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