Condenas por delitos sexuales aumentaron 154% en Argentina

06 de enero de 2018 - 00:00
Mujeres en peligro relata los casos más crudos de la violencia machista en Argentina y cuestiona el modo en que las autoridades locales la afrontan.
Foto: EFE

Rolando Barbano retrata en su último libro Mujeres en peligro la violencia que sufre el colectivo. El fenómeno -dice- tiene raíces sociales y culturales. Y muestra problemas en la justicia.

El periodista Rolando Barbano retrata en su libro, Mujeres en peligro, algunos de los casos más crudos de la violencia machista en Argentina y cuestiona el modo en que las autoridades locales afrontan un drama que “se reproduce” sin sanción ni prevención adecuadas.

“Mi idea fue contar las historias que hay detrás de las estadísticas, que son crecientes, porque cada vez hay mayores índices de violencia de género en Argentina”.

La obra arranca con un repaso escueto de los números: “154% aumentaron las condenas por delitos sexuales en su país entre 2002 y 2015”, “los femicidios se incrementaron 12% en dos años” -prosigue- y en la provincia de Buenos Aires, donde se registra la mitad, las denuncias por abuso sexual pasaron a  12% en 2016.

En las siguientes 240 páginas, el escritor muestra los múltiples ‘matices’ y ‘caras’ de las historias que hay detrás de esas cifras.

De la crudeza de los expedientes judiciales, Barbano extrajo la esencia de cada caso para narrar de forma novelada y en detalle violaciones, crímenes machistas, pederastia, maltrato, trata, complicidad judicial o policial y negligencias estatales que a menudo se pierden en la vorágine informativa.

“Los expedientes permiten llegar lo más cercano a la verdad, pero también mostrar cómo actuaron los jueces o fiscales ante los casos que les tocó tratar”, opina el autor después de largas investigaciones y entrevistas con fuentes que, en estos asuntos, ‘nunca son amigables’.

Barbano sostiene que la lacra de la violencia contra las mujeres “se reproduce” porque no tiene ni la sanción ni la prevención adecuada, por lo que ve necesario “un cambio de consciencia fundamental en la Justicia y en la Policía” para tratarla.

Dos “organismos conservadores” que son los primeros en tener contacto con las víctimas de violencia y que se encuentran con el “machismo” de quienes las atienden y no les creen, ni dan solución y las envían a sus casas sin eliminar el peligro.

Y aporta ejemplos contundentes: la puesta en libertad de condenados por delitos sexuales sin certezas de que no reincidan, la victimización del asesino y criminalización de aspectos de la vida de la agraviada u otorgar beneficios penitenciarios a agresores sin tener en cuenta que el daño causado es irreparable para las personas que atacó.

Barbano, a sus 42 años, ha pasado 20 en la sección de policiales de una de las cabeceras de la prensa argentina, Clarín y desde esa posición, relatando a diario los crímenes más espantosos, el periodista está convencido de que “hay una violencia creciente en la sociedad argentina”.

“La violencia de género tiene raíces sociales y culturales, no es un tema meramente criminalístico o policial, es sobre cómo los hombres nos paramos frente a las mujeres y  tiene un carga de violencia que en muchos casos se termina expresando con un delito sexual o con un delito de sangre”.

Por este motivo, ve imprescindible contar esos hechos “en detalle” para evidenciar “dónde estuvo el primer escalón de la violencia” y que esto sirva a quienes la padecen para identificarlo y actuar en consecuencia.

Para él “hay  consignas alrededor de la violencia de género” que “opacan el fenómeno real”. Una problemática en la que Argentina no está a la cabeza, pero sí es uno de los países donde los femicidios siguen creciendo. (I)  

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