The Save Movement llega con mensaje animalista

- 07 de mayo de 2018 - 00:00
La activista Anita Krajnc creó el movimiento en Canadá, allí fue juzgada por darles agua a unos cerdos que iban al matadero en un camión. Finalmente fue absuelta.
Foto: Juan Carlos Holguín / SD

El movimiento nacido en canadá denuncia el infierno que viven los animales en los mataderos y lucha por sus derechos. Dos Representantes del grupo están en guayaquil, donde dieron charlas sobre su actividad.

En junio de 2015 Anita Krajnc enfrentó un proceso judicial que pudo terminar con una condena de al menos 6 años de prisión. Su delito: darle agua a unos cerdos que iban hacinados en un camión de caja metálica, bajo una temperatura superior a los 35 grados centígrados, hacia el matadero en la ciudad de Toronto (Canadá).

El juicio duró 2 años y fue difundido por medios de comunicación de diferentes países. Grupos animalistas se preguntaban si la compasión era un crimen.

Finalmente, en 2017, un juez de Ontario falló a favor de Anita, quien declaró tras conocer el dictamen: “Se me ha llevado a juicio por ofrecer agua a cerdos sedientos. Si hubiesen sido perros, sería considerada una heroína”.

La mujer es la fundadora de la organización Toronto Pig Save y en 2010 inició la agrupación The Save Movement, que se ha expandido a varios países y expone el maltrato y la tensión que viven los animales considerados ‘de consumo’ en granjas, al ser llevados a los mataderos y al ser sacrificados. Por eso promueven la alimentación vegana y efectúan vigilias pacíficas frente a los camales. Cuando es posible, rescatan algún animal y lo llevan a santuarios.

El movimiento tiene más de 300 grupos a escala mundial. En toda América y en Europa está creciendo rápidamente; está además en Japón, Corea, India, Sudáfrica, Sri Lanka y Australia, entre otros países.

El pasado jueves llegaron a Guayaquil Karol Morocho y Taty Melo, de The Save Movement–Español, quienes realizan una gira por Latinoamérica. Partieron desde Toronto (Canadá) y han estado en México, Brasil, Uruguay, Paraguay, Centroamérica, para crear nuevos grupos.

En el puerto principal realizaron charlas con jóvenes universitarios, con miembros de la comunidad y el viernes tenían planificado efectuar una vigilia frente al camal municipal, en el barrio Cuba, sur de la urbe.

En diálogo con EL TELÉGRAFO, Karol Morocho señaló que The Save Movement es una organización ‘grassroots’ (formada por la propia sociedad y a la que se unen personas de forma espontánea) que se inició cuando Anita sacaba a caminar a su perro que recién había adoptado. “Ella se topó con un camión de cerdos que iban al matadero. Ella vio los ojos de esos animales, los de su perro y se dio cuenta de que no hay diferencia entre una mascota y un animal a punto de morir para convertirse en comida”.

En ese momento ella hizo una promesa a los animales:  sería testigo de su jornada y habría vigilias para ellos. “Esa fue la idea que inició a finales de 2010. Oficialmente las vigilias comenzaron en invierno de 2011 y ya tenemos realizados más de mil eventos, solamente en Toronto”.

La gira en Latinoamérica ha consistido en visitar diferentes ciudades donde existen activistas y poder empezar un grupo de vigilias. “El hecho de que nosotras hablemos con los activistas ayuda a motivarles, para que puedan entender. Mucha gente tiene dudas y miedo de por qué tienen que ir a las puertas del matadero, y creo que nosotras, en representación del movimiento en Canadá, donde se fundó, con nuestra experiencia tras asistir a muchísimas vigilias, podemos contestar a sus dudas, explicarles con más detalles y animarles a que vengan”, manifestó Karol.

Sobre los rescates de animales, Taty Melo explicó que el grupo humano que realiza las vigilias tiene comunicación con los santuarios. “En Buenos Aires se rescató a un ternero recién nacido, hemos salvado muchas gallinas. El grupo de Barcelona rescata casi siempre gallinas, en Cancún también. Ahora, cuando hacemos los tours, hemos intentado salvar a la mayor cantidad de animales posible”.

Según la activista, además de proteger la vida animal, lo que ellos hacen es visibilizar y documentar. “Creo que de esa manera se puede concientizar a la gente para que deje a los animales de lado al momento de comer”.

Tanto Karol como Taty han estado dentro de mataderos al momento en que se realiza el sacrificio de los animales. Para ellas, ha sido una experiencia dura. “Para mí, ha sido muy fuerte, el ver cómo los animales esperan en fila su turno, percibir la desesperación en sus ojos y cómo pelean para no ser asesinados; cuando están esperando en los corrales y sienten, ya saben que les toca; mirarles a los ojos y ver que ya no tienen esperanza, eso ha sido personalmente lo más duro”, relata Karol.

Los activistas de The Save Movement entraron a un camal en Trujillo (Perú), donde constataron todo lo que ocurre en el lugar. Fue una experiencia dura para ellos. Foto: Cortesía

Cambio de mentalidad
Según las activistas, poco a poco se está creando una conciencia en la sociedad sobre la explotación de los animales en la industria cárnica. Ellas han podido captar imágenes que impactan al difundirlas por las redes sociales. “Cuando las publicamos, hemos recibido miles de mensajes de usuarios que dicen que esas imágenes les duelen, que no sabían que era así, que están pensando en dejar de comer carne o que ya la han dejado”. Las redes del movimiento son: @thesavemovement (Twitter), @savemovement y @tsmespanol (Facebook); thesavemovement y thesavemovementespanol (Instagram).

Aunque el objetivo de las vigilias no es entrar a los mataderos, en varios países han podido hacerlo y es así como documentan lo que ocurre detrás de esas paredes. “Estas imágenes llegan a concientizar a muchísima gente. Como activistas en general, creemos que The Save Movement es un pilar muy fuerte para ayudar a las personas a crear conciencia y a adoptar un estilo de vida vegana”.

Las activistas afirman que la cultura vegetariana y vegana está creciendo. Ya se ven restaurantes especializados en este tipo de alimentación y surgen grupos que la promueven. Sobre la afirmación de que una dieta vegana priva al organismo de nutrientes esenciales que solo se consiguen con la ingesta de animales, ellas la desmienten. “Hace unos días salió el documental ‘The Game Changers’, de James Cameron, en el que muestra que atletas de alto rendimiento, fisicoculturistas, gente que corre maratones, lleva una dieta vegana. Ahora hay una generación de niños que nacen veganos y que en un futuro, cuando crezcan, serán los que van a decir que no han probado nunca un producto de origen animal y están 100% sanos”, indicó Karol.

Con ellas coincide Emmeline Manzur, miembro de la Red Vegana de Guayaquil, de Montreal Animal Save y de Guayaquil Animal Save. Ella lleva más de 11 años como vegana y afirma que “el ser humano es omnívoro, eso significa que podemos comer de todo y no que ‘debamos’ comer de todo. Entonces, la cuestión de comer animales queda relegada al tema ético, si sabemos que es innecesario consumirlos para nuestra óptima salud”.

La activista afirma que lo que existe actualmente es un carnismo, “una ideología que hace que veamos a unos animales como compañía y a otros como comida, de manera discriminatoria. La elección de comerlos viene influida por un sistema, por tradiciones familiares, por costumbres que se han heredado de generación en generación”.

Según ella, en 2003 las asociaciones de Nutricionistas y Dietistas de Estados Unidos y Canadá realizaron una declaración conjunta en la que afirmaban que las dietas vegetarianas y veganas, correctamente equilibradas, son adecuadas y óptimas para todas las etapas de la vida. “Sin embargo, hay muchos intereses de por medio”.  (I)

Karol Morocho (derecha) y Taty Melo (centro) dieron una conferencia en la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) acerca de la actividad del grupo. Foto: Cortesía

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