Los servicios financieros, el motor de Panamá

- 17 de abril de 2016 - 00:00

Este rubro representa el 7,7% del PIB. El país tiene fama mundial de ser ‘amigable’ a capitales foráneos.

Con apenas 4 millones de habitantes, Panamá tiene una de las economías más estables de América. La pesca, la agricultura, la minería y las inmobiliarias aportan al crecimiento del país. Pero lo que realmente genera su desarrollo sostenido es la prestación de servicios financieros, turísticos y logísticos. Éstos últimos usan el Canal de Panamá y la zonas francas, la más popular es la Ciudad Colón.

El sector financiero panameño fue noticia el pasado 3 de abril cuando el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) accedió a 11,5 millones de documentos que develan la creación de sociedades offshore (traslado de un recurso o proceso productivo a otro país), a través de la firma panameña de abogados Mossack Fonseca.

Las filtraciones implicarían a jefes de Estado y de gobierno, líderes de la política mundial,  personalidades de las finanzas, negocios, deportes y arte.

El cronista panameño Enrique Andrés Pretel describe que desde entonces la palabra “injusticia” se escucha sin cesar en las calles de su país. En bares, mercados y oficinas no se habla de otra cosa.     

Por primera vez, gremios, partidos y ciudadanos de todo estrato social coinciden en su malestar con la prensa internacional por bautizar a la mayor filtración periodística de la historia con el nombre de su país: ‘Papeles de Panamá’.

El Canal: 5% del PIB

Enrique Andrés Pretel destaca que el mercado interno es mínimo, y que la economía se ha volcado hacia el exterior. Cerca de 14.000 barcos pasan anualmente a través del Canal de Panamá, la única vía de navegación interoceánica entre el mar Caribe y el océano Pacífico.

Álvaro Vázquez de León, cónsul de Panamá en Guayaquil,   explica que también se debe terminar con el mito sobre los ingresos que implica poseer el Canal de Panamá, ya que como actividad per se solo representa el 5% del Producto Interno Bruto (PIB).

El PIB del país asciende a $ 46 mil millones, según el Banco Mundial.

“Cada barco transporta como mínimo $1.000 millones en mercadería dentro de cerca de 200 contenedores de distintas empresas. Cada contenedor debe ser asegurado. Es decir, ahí entra el sistema de prestación de servicios y logística. En otras palabras, la actividad indirecta ayuda a nuestra economía”.

En la última década, el país centroamericano creció a una tasa promedio superior al 8%, pese a la desaceleración de los dos últimos ejercicios por los vaivenes de la economía global, de la que Panamá depende en gran medida.  El periodista, Pretel esclarece que el istmo todavía se expande casi al 6% interanual. Se registró el 5,8% de crecimiento en 2015.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó las proyecciones de crecimiento y ubican a Panamá con una tasa superior al 6%. El economista costarricense, Thelmo Vargas, explicó al portal Mercado y Tendencias que el dinamismo panameño se debe en parte a la inversión privada y la pública, como la ampliación del Canal, además de la activación del turismo.

Un país dolarizado desde 1904

En el país centroamericano existen 150 bancos. La intermediación financiera supone un 7,7% del PIB, menos que en Ecuador (+10% del PIB), ya que la banca se desarrolla con volumen de bancarización (mercado interno) y no solo por transacciones internacionales.  

El cronista explica que a principios del siglo XX, Panamá floreció como centro comercial internacional gracias al célebre canal (1924), su temprana dolarización (1904) y la flexibilidad para fletar barcos con bandera panameña, lo que inevitablemente atrajo la atracción de capitales de todo el mundo.    

Para completar el auge, en 1927 se aprobó una ley de sociedades anónimas “calcada” –dicen economistas- de la creada en Delaware, en EE.UU.

Esta norma no solo facilita la creación de empresas sino que permite ocultar a los propietarios finales de las sociedades.

La llegada de la globalización encontró a un Panamá recuperando su Canal de Estados Unidos (1999) y en pleno despegue democrático tras la dictadura de Manuel Noriega (1983-1989) y la invasión estadounidense (de hecho, una mujer estaba en la presidencia, Mireya Moscoso), y así fue ganando fama de país estable y amigable a capitales foráneos.

Pretel destaca que el sector financiero tiene un efecto multiplicador en otras industrias, como telecomunicaciones, transporte, hotelería, industria legal y construcción.

Según el cónsul panameño en Guayaquil, todas estas entidades financieras se someten a políticas de regulación con estándares internacionales, motivo por el que su país posee más acuerdos bilaterales (14) que otros en Centroamérica.

“El objetivo de estos acuerdos es mantener informados a estos gobiernos sobre las actividades comerciales de los clientes financieros. Los datos tienen el fin de aportar al sistema legal, mas no son de uso político”.    

Panamá promueve la instalación de bancos y entidades financieras para motivar y dar seguridad a las empresas extranjeras. “Eso sí, nosotros no nos encargamos del manejo de los capitales”, agrega el jurista panameño.

Reguladores financieros

En el marco de la ley 23 de 2015 (contra el lavado de capitales y activos) se implementó una Superintendencia de Supervisión de Sujetos no Financieros, que tenía entre todas sus misiones   regular sectores como el de los abogados, que no comercializan con dinero, pero generan vehículos de inversión.

En ese contexto Pretel analiza que Panamá tomó en la última década varias medidas para dejar de ser tildada como paraíso bancario y fiscal –hay otras jurisdicciones offshore en EE.UU. y Europa-, “pero la verdad es que ni la más estricta de las regulaciones podrá impedir que el negocio siga adelante”.

Aunque las publicaciones de ‘papeles de Panamá’ generan un escándalo mediático, que parece no terminar, el Cónsul confía en que la gente seguirá invirtiendo en este país. “Convertiremos esta situación adversa en fortaleza y demostraremos que estamos haciendo las cosas bien y la gente seguirá confiando en Panamá por su solidez, estabilidad política y sistema que respeta a los inversionistas”.

Pretel detalla que aunque  esta nación sufrirá las consecuencias de las revelaciones, como la decisión de Francia de incluirla en la lista de jurisdicciones que no colaboran con el intercambio de información fiscal, pronto retomará las proyecciones internacionales.

Mientras que Augusto de la Torre, economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, considera que si bien el caso ha impactado negativamente, “no será tan potente”. (I)  

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