Especial

La diversidad sexual en las aulas genera debate

- 02 de abril de 2017 - 00:00
En algunos espacios educativos se acepta e incluso se considera normal censurar la homosexualidad y combatirla. El tema todavía no se debate abiertamente.
Foto: Internet

El tema en Ecuador continúa siendo un tabú y, en consecuencia, es invisibilizado. Sin embargo, hay establecimientos educativos en el país que impulsan charlas para abordarlo con la participación de los propios alumnos y profesores. En Madrid ya se obliga, a partir de este año, a brindar orientación sobre esta temática.

No hizo falta que Santiago M. les contara a sus amigas más cercanas su orientación sexual. Ellas, como él dice, ya lo intuían; lo sospechaban desde hace tiempo, porque su comportamiento, de alguna manera, lo delataba.

Aunque Santiago, estudiante de un colegio del norte de la capital, asegura que hay muchos estereotipos en relación a los gays, él nunca se ha esforzado por ocultar lo que denomina ‘gestos delatores’.

Quizás por ello, muchos compañeros del establecimiento educativo donde estudia se alejaron de él e incluso dejaron de hablarle. Según cuenta, en muchas ocasiones se ha sentido excluido de las actividades que organizan los chicos, pero no ha dejado que eso lo afecte.

Dice que siempre ha tenido más amigas que amigos y son las mujeres quienes lo acogen y lo toleran más que los hombres. “Es superdifícil estar en la misma aula con tus compañeros que piensan que uno vale menos, porque tiene una orientación sexual diferente. Al principio me sentí un chance mal, pero ya no me molesta”.

Los padres de Santiago han aceptado su orientación sexual, aunque —según asegura— les costó tiempo. “Si mis papis me apoyan, lo que opinen los demás me vale”.

Aunque las instituciones educativas deben velar por la integridad de los alumnos y no pueden vulnerar, mediante la imposición de castigos, el derecho a la sexualidad, todavía existe tabú para tratar el tema.

Hay colegios donde el asunto ni siquiera se trata; está totalmente vetado, como lo advierte Mariana C., alumna de un establecimiento educativo religioso. “Estos temas solo los hablamos entre amigas, nunca con las ‘profes’. ¡Se imagina si ellas supieran lo que sentimos!”.

Aún hay directivas y docentes que prefieren no incluir en sus programas temas concernientes a orientaciones sexuales e identidades de género, ya que consideran que eso es “fomentar diferentes orientaciones sexuales”, porque se cree que la única manera correcta de existir es la heterosexualidad.

Para la profesora Gladys Herrera, ya jubilada, en muchas instituciones educativas hay cierta resistencia a tratar el tema. Es así que los discursos de las autoridades frente a los alumnos, en muchas ocasiones, están llenos de prejuicios, intolerancia y discriminación.

Esta exdocente considera que todos los colegios deberían respetar la orientación sexual o identidad de género, y a desarrollarse en un ambiente educativo tolerante e inclusivo, además de reconocer explícitamente este derecho.

“Sabemos que la inclusión de los alumnos en su entorno educativo, impacta, de manera positiva, en su mayor bienestar emocional y psicológico, lo que, a su vez, potencia el normal desenvolvimiento a que toda persona tiene derecho en su ámbito escolar”.

Foto: Internet

Hace más de un año, en Colombia, el joven Sergio Urrego se suicidó tras ser víctima de discriminación en una institución educativa por ser gay. Además, como lo señala un artículo del diario colombiano El Espectador, hay colegios, como el Guillermo Carey, en Barranquilla, que discrimina a los homosexuales en su manual de convivencia.

Según ese documento, “el comportamiento homosexual (varones y mujeres) dentro y fuera de la institución educativa es una falta grave”, una situación de “tipo tres”, lo que quiere decir que es “una agresión escolar que podría constituir un delito contra la libertad, integridad y formación sexual”. Frente a estos casos, Herrera dice que en Ecuador es importante tener una ley en materia de equidad de género, igualdades en materia de identidades sexuales que tengan cabida en nuestra sociedad.

Según las autoridades del colegio William Shakespeare, que funciona en Quito, en esta entidad hay un absoluto respeto a la diversidad. “Como colegio trabajamos en un área de educación para la ciudadanía, como parte de la filosofía del establecimiento. A esto se añade el tema de la inclusión”. Agregan que cumplen con lo señalado por la Ley de Educación y la Constitución y tienen apertura a todas las orientaciones. De hecho, esta ley establece la obligación de las instituciones educativas a la inclusión y a la diversidad.

Jürgen Haist, rector del Colegio Alemán, considera que es un tema del cual se puede discutir abiertamente y con total transparencia allí, porque existe una filosofía de tolerancia.

María Isabel Hayek, rectora nacional del mismo colegio, señala que la posición del establecimiento ha sido siempre de absoluto respeto. “Aunque en nuestro medio aún no existe la apertura del caso, nosotros somos una institución educativa que fomenta la tolerancia, el respeto y el trato igualitario y democrático. Buscamos garantizar todo el respeto hacia quienes manifiestan una inclinación sexual diferente a la heterosexual”.

Hayek advierte que allí se han presentado varios casos de jóvenes con inclinaciones sexuales diferentes y, como autoridades, han tenido que luchar para resguardar los derechos de aquellos estudiantes que necesitan apoyo.

Jürgen Haist indica, además, que al interior de las familias, es necesario hablar francamente  para dar confianza a los hijos. “Puedo decir que en este colegio tenemos una gran sensibilidad para apoyarlos, incluso cuando la comunidad escolar no entiende qué pasa con el chico o la chica”.

Según Hayek, hay estudiantes que crecen en un ambiente de apertura y tienen la oportunidad de ventilar su opción sexual con sus padres sin que  eso represente un tabú o una barrera, porque simplemente lo ven como otra alternativa sexual, pero hay otros hogares donde aquello sería un escándalo.

“Sí nos ha pasado que no existe la apertura y tenemos que fungir como puente o protección debido al  miedo de los hijos para acceder a un trato abierto con sus padres. No han sido muchos, pero se han presentado casos”.

En algunos colegios se propician charlas para conversar sobre el tema de una manera más abierta. Foto: AFP

En el caso del Colegio Alemán, existe el Departamento de Consejería Estudiantil, cuya función es brindar apoyo y orientar a los alumnos. En muchos casos, como señala Hayek, son los padres quienes necesitan más apoyo para aceptar la inclinación sexual de sus hijos e hijas.

En esta institución educativa son los propios estudiantes los que escogen a los denominados profesores de confianza para canalizar sus inquietudes en cualquier tema. “Esto no puede ser continuar siendo un tabú, porque incluso la Ley de Educación lo dispone”.

Según el Colegio Alemán, las autoridades evaluaron la necesidad de atender las inquietudes de los jóvenes en relación a la sexualidad, un tema que abordan expertos externos, a través de talleres.

Es en estos espacios donde se resuelven las inquietudes de los jóvenes. La ecuatoriana Verónica Espinosa, neuropsicóloga, indica que tanto maestros como directivos deben propiciar un ambiente inclusivo y  no discriminatorio.

“Si existiese acoso por la orientación sexual que tenga un chico, el departamento de psicología deberá intervenir; sin embargo, la mejor opción posiblemente sea que él o ella reciba apoyo psicológico fuera de la institución para que pueda defender su orientación sexual”.

Para la especialista, las políticas de un colegio con respecto al bullying deben ser muy claras. “Los colegios, además de enfocarse en el rendimiento académico y el logro de objetivos, deben destinar tiempo para ofrecer a sus estudiantes charlas sobre este tipo de temas”.   

Espinosa es partidaria de que la institución educativa sea la que oriente a los jóvenes para que puedan conversar más abiertamente sobre su orientación sexual con sus padres.

De acuerdo con un estudio de la Universidad Cantabria, en España, los colegios crean un contexto social y cultural, con una serie de valores y conductas, en el que los alumnos se sumergen impregnando, en muchos casos, su personalidad de estereotipos y actitudes discriminatorias hacia todo tipo de diversidad sexual.

Según los investigadores de esa universidad, las entidades educativas son, en la actualidad, uno de los grandes lugares de construcción y descubrimiento de la identidad personal y, por lo tanto, de su identidad sexual.

Escasez de literatura sobre la diversidad sexual

Hoy en día, no son muchos los libros de texto, dirigidos a niños y niñas, que aborden el tema de la diversidad sexual, lo cual conlleva a su ocultamiento e invisibilización.

Es así que la literatura disponible o escogida en las instituciones educativas puede causar grandes beneficios, como también considerables prejuicios en la construcción de estereotipos o prejuicios sociales en función del tema y calidad de los textos ilustrados.  

El estudio de la Universidad de Cantabria advierte que muchos libros de carácter normativo, por ejemplo, siguen consolidando la perpetuación de roles y conductas discriminatorias ante todas aquellas personas que no actúen conforme a estos modelos estereotipados.

Por esta razón, resulta fundamental que exista una buena selección de los libros para ayudar a los estudiantes a incorporar conocimientos y valores que fomenten su crecimiento en la tolerancia, respeto y valor hacia la diversidad.

Los investigadores sugieren que, una vez leídos los libros, los maestros pueden propiciar un debate en el aula para conocer el nivel del comprensión del tema y profundizar en valores de respeto y tolerancia.

Sobre este tema, hay cada vez más autores que rompen los esquemas e indagan en la problemática, como, por ejemplo, la escritora estadounidense Lesléa Newman, quien publicó el libro Paula tiene dos mamás, en el cual se describe que todas las personas son iguales y a la vez muy diferentes.

A las familias les ocurre algo parecido, hay unas con una mamá y un papá, otras solo con un papá o con una mamá.

Este libro cuenta la historia de Paula, que tiene dos mamás y en la que aprende que lo único verdaderamente importante es el cariño. Además, es  una manera de enseñar a los niños a ser tolerantes y a comprender que en el mundo hay muchos tipos de familias.

También está el libro Oliver Button es una nena, del autor Alfredo Gómez Cerda, en el cual describe a Oliver, un muchacho al que le llamaban nena, porque no le gustaba hacer las cosas que hacían los demás chicos. A él le atraía pintar, pasear por el bosque, disfrazarse y, sobre todo, bailar. Comenzó a ir a clases de danza. Y el día que actuó en el concurso de talentos con sus brillantes zapatos de claqué, dejó asombrados a sus compañeros. Desde entonces, Oliver Button dejó de ser una nena para convertirse en una estrella.

Una de las características de estos libros es que abordan los roles y la identidad de género en la infancia y se plantea la naturalidad de diferentes actitudes, asociadas socialmente a uno u otro sexo. Es así que los libros se convierten en una importante herramienta para deshacer prejuicios. Aunque cada vez hay una mayor apertura para debatir sobre este asunto, el investigador e historiador Ramiro Andrade dice que hay mucho camino por recorrer.

Sostiene que, en muchas ocasiones, cuando los jóvenes tienen un comportamiento especial o una relación afectiva diferente, empiezan a ser perseguidos, incluso, por los mismos maestros. “Nuestra sociedad ya no puede dejar de debatir sobre estos temas”. (I)

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Madrid obliga a educar sobre diversidad sexual en los colegios

Los cuatro grupos representados en la Asamblea de Madrid -PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos- aprobaron por unanimidad una ley contra la LGTBIfobia que, entre otros aspectos, contempla la obligación de educar sobre la diversidad sexual en los colegios públicos y concertados.

Según el periódico español El Diario. es, la norma, cuya aprobación en el pleno de la Asamblea ha sido recibida con aplausos generales en la bancada del PSOE, ha sido impulsada por el Gobierno regional del PP y ha recibido 138 enmiendas de los grupos de la oposición.

En el pleno de la Asamblea, los grupos defendieron la aprobación de la ‘Ley de protección integral contra la discriminación por diversidad sexual y de género de la Comunidad de Madrid’, que combatirá las agresiones físicas y las discriminaciones a personas del colectivo de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI).

El debate ha tenido momentos de tensión cuando los diputados de Podemos y del PSOE han reprochado al PP, como proponente inicial de la ley, querer asumir la autoría de la norma cuando al final ha sufrido numerosas modificaciones. El consejero de Asuntos Sociales, Carlos Izquierdo, ha dicho que su grupo ha defendido esta ley “por convicción” desde el principio de la legislatura con la idea de “defender los derechos y libertades” del colectivo LGTBI. (I)

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Armando Camino
Médico psiquiatra ecuatoriano

En los colegios es donde más se percibe el acoso

Hasta hoy, la sociedad ecuatoriana no ha aprendido a tolerar muy bien a quienes tienen una orientación sexual distinta. Una de las razones es que todavía se continúan manejando ciertos modelos de comportamiento en los que están inmersa la mayor parte de la población. Me parece que en las instituciones educativas es donde más se percibe el bullying hacia este grupo social que, por lo general, es estigmatizado.

Es importante educar a los maestros para que conozcan más sobre el tema y, por supuesto, también a las familias. Una vez que hay un mayor conocimiento, será posible diseñar estrategias para apoyar a los jóvenes que hoy se sienten discriminados en su ambiente estudiantil. Hay estudiantes que para evitar se excluidos hacen esfuerzos por mostrar una conducta distinta que puede provocar, a largo plazo, cuadros de ansiedad y depresión.

Podríamos decir también que hay ocasiones en que se presentan conductas suicidas en  los alumnos acosados o discriminados por este tema. Además, es necesario abarcar este asunto con todos los actores involucrados, porque, muchas veces,  se tiende a creer que los programas de educación sexual deben estar dirigidos exclusivamente a los estudiantes. Sin embargo, ellos no son los únicos que forman parte de la comunidad educativa.

De ahí la importancia de establecer programas para directivos, docentes y padres de familia. Finalmente, sus prejuicios y desconocimiento sobre diversidad sexual y género son los que impiden que los estudiantes aprendan al respecto. En ocasiones también dicen que respetan a lesbianas, gays, bisexuales y trans, pero acompañan esta frase con un: “no comparto su vida ni que la pongan en evidencia”. (O)

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Lucía Noboa
Psicóloga ecuatoriana

Los psicólogos de un colegio pueden tener prejuicios

Primero hay que educar a los profesores porque al interior del plantel educativo se excluye a los alumnos gays. Es necesario entender qué significa ser gay. Hace poco se publicó un estudio en el cual se revela que los cerebros de los gays comparten características con los de personas hetero del sexo opuesto.

Investigadores han hallado similitudes en la estructura física y tamaño del cerebro, así como en la fortaleza de las conexiones neuronales, entre personas gays y personas heteros de sexo opuesto.

En algunos aspectos, los cerebros de hombres heteros y lesbianas son similares en lo referente a la longitud de las ondas, sugiere la investigación. Si se busca garantizar el bienestar de los chicos y chicas, los colegios deberían organizar talleres para explicar a todas las personas que forman parte de su entorno académico. Me parece que es sumamente importante que los alumnos sean conscientes del respeto que merecen sus compañeros.

Para evitar la discriminación que todavía sufren muchos estudiantes no solo en Ecuador, sino en otros países, hay que brindar información, y mientras más, mejor. Este tema no debe ser invisibilizado solo porque pueda resultar incómodo de abordar. No se trata de hablar sobre este asunto desde ópticas religiosas, porque no es el tratamiento que debe tener.

Si los alumnos no encuentran la suficiente comprensión en los psicólogos o psicólogas del plantel, hay que buscar ayuda en especialistas externos. Puede ocurrir que los colegas que laboran en los establecimientos educativos tengan sesgos y prejuicios. La decisión siempre la tendrá el muchacho o la muchacha. Y eso hay que respetarlo. (O)

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