La fiesta del solsticio es una algarabía en la parroquia Angochagua
Por las entrañas del monte Imbabura parecen emerger los danzantes. Cada junio, como hace cientos de años, hombres y mujeres agradecen a la Madre Tierra por los favores recibidos, en este caso por el maíz.
Es la fiesta del solsticio que también recibe otros nombres: San Juanes, Inti Raymi y uno más original, Hatun Puncha, el Día Grande. Es esencialmente lo mismo, como en todo el mundo, una celebración a la vida y al cambio de estaciones.
En este caso, con una vinculación estrecha con la geografía, de allí la presencia del Taita Imbabura. Son los descendientes de los caranquis, señorío étnico que floreció del 1.250 al 1.550, aproximadamente, y que ahora habitan en Imbabura.
En la parroquia Angochagua, donde los caranquis levantaron 147 tolas –consideradas por algunos estudios como su capital- estas fiestas traen lo que somos: memoria del pasado y remembranzas de la época colonial. (I)
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