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Tocofobia, el miedo irracional al embarazo y al parto

Las mujeres que lo padecen usan varios métodos anticonceptivos a la vez, e incluso mienten a su pareja asegurando que son infértiles.
29 de octubre de 2017 00:00

En la actualidad es común que las jóvenes no tengan entre sus planes tener hijos, ya sea porque desean estudiar, porque no tienen una pareja o porque simplemente no les interesa.

“No tengo instinto de madre” o “tengo sobrinos, con ellos es suficiente” son algunas de las respuestas que dan las mujeres que no desean descendencia. Pero en algunas de ellas no se trata tan solo de una falta de deseo, sino que le tienen miedo al embarazo o al parto.

Aquello se conoce como tocofobia y afectaría a alrededor del 3% de las mujeres en el mundo.

Según Norma Palacios, médica psiquiatra, la tocofobia no está descrita como una fobia ni en la clasificación internacional de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud ni en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales de la Academia Americana de Psiquiatría. Sin embargo, sí hay un acápite de este último que habla de otros tipos de fobias en el que podría considerarse esta condición.

Tampoco no existe nada completamente estudiado y descrito desde una visión fisiopatológica. Para la especialista, es más correcto hablar de situaciones que ponen en mayor vulnerabilidad a las mujeres para que surjan estos miedos.

Es así que se ha visto que la tocofobia es más frecuente en mujeres muy jóvenes, con baja autoestima, con problemas psicológicos, cuando han experimentado situaciones traumáticas, como abusos sexuales o experiencias traumáticas obstétricas o ginecológicas, como abortos, pérdidas fetales o partos dolorosos con muchas complicaciones.

Asimismo, tienen más predisposición a estos temores irracionales aquellas mujeres que ya tienen previamente trastornos mentales, como depresión y ansiedad.

El embarazo y el parto son momentos muy importantes y especiales en la vida de las mujeres desde el punto de vista físico, psicológico y social. Sin embargo, cuando este temor y ansiedad, que se presentan de forma natural en esos momentos, son excesivos, alcanzan niveles patológicos y afectan la vida cotidiana de la mujer, se puede decir que se está frente a una tocofobia.

En el portal web Psyciencia, dedicado a tratar enfermedades mentales, se explica que la tocofobia puede ser primaria o secundaria. La primera se presenta en mujeres que nunca han tenido hijos y sienten temor al sufrimiento del parto, a los cambios del embarazo, a la responsabilidad de ser madre o que el hijo tenga alguna enfermedad o problemas. Esto las frena.

Mientras que la secundaria suele presentarse en mujeres que ya han tenido una experiencia traumática anterior, ya sea en un embarazo o en un parto, y sienten miedo de volver a pasar por la misma situación.

Pero además es importante no patologizar a todas las jóvenes que tomaron la decisión de postergar la maternidad o de no embarazarse. “La mujer que padece de tocofobia no necesariamente no quiere tener hijos o no quiere ser madre, lo que ella presenta es un temor a las circunstancias relacionadas con el embarazo y con el parto”, comenta Palacios.

Foto: Internet

Y justamente, los problemas aparecen en mayor medida cuando la joven que tiene tocofobia desea ser madre. Esta mezcla de sentimientos puede afectar su autoestima y dañar su calidad de vida. Pero además, si pese a su miedo la mujer queda encinta, la situación podría empeorar aún más, ya que, como madre, podría rechazar a su bebé.  

Cabe mencionar que el embarazo y el posparto son momentos de especial vulnerabilidad para la madre, tanto en lo físico como en lo psicológico. Las mujeres sanas corren el riesgo de presentar trastornos mentales durante el puerperio -tiempo en el que se recupera el aparato reproductor después del parto-, como depresión posparto, estrés postraumático, rechazo al recién nacido y psicosis.      

En una mujer con tocofobia el riesgo de padecer estos trastornos se incrementa mucho más. Incluso, aumenta significativamente el riesgo de terminar el embarazo por cesárea. Existen casos en los que las jóvenes que están encinta y que padecen de esta fobia interrumpen el embarazo o solicitan la esterilización después del parto.

Las estadísticas sobre cuán frecuente es la tocofobia no son exactas. Cierta literatura indica que afecta del 11% al 15% de las mujeres en el mundo.

Palacios explica que un estudio realizado en la India concluyó que el 50% de cesáreas se realizó por el temor de las mujeres al parto vaginal. Además, en un artículo de diario El País de España se asegura que, según una publicación en la Industrial Psychiatry Journal, hasta el 80% de las mujeres embarazadas alberga temores relacionados con el embarazo y con el parto; y el 13% de las mujeres no embarazadas siente un miedo tan visceral que retrasan y evitan ese momento, aunque lo deseen.

Ese miedo, además de dañar la calidad de vida de la joven, también afecta la relación de pareja por el desacuerdo sobre tener o no hijos. Asimismo, perjudica la calidad de las relaciones sexuales porque muchas evitan la intimidad con su pareja, precisamente por el temor intenso a quedar embarazadas.   

Su miedo puede llegar a ser tan fuerte, que algunas deciden mentir diciendo que son infértiles u optan por usar varios métodos anticonceptivos al mismo tiempo.

Existen varias formas de abordar este miedo. En primer lugar, es fundamental el apoyo familiar y de la pareja. Pero además es importante la ayuda profesional de un experto en salud mental. El tratamiento debe ir de la mano con obstetras y ginecólogos.      

En cuanto a la recuperación de la salud mental, la mujer puede recurrir a una psicoterapia. Palacios recomienda una terapia de corte cognitivo conductual, la cual se centra en el síntoma y es de corta duración. Entre algunas de las técnicas que el especialista utilizaría, consta la desensibilización sistemática, que consiste en una exposición gradual al estímulo temido, dándole recursos y herramientas para que la persona aprenda a enfrentar ese miedo. Poco a poco, a medida que la mujer aprende a controlar el temor, se le presentan estímulos más fuertes que le induzcan mayor ansiedad.  

Por ejemplo, se puede empezar mostrándole fotografías de mujeres embarazadas y de bebés. Un estimulo más fuerte consistiría en observar el video de un parto natural. El objetivo es que la joven reconozca estos miedos, darle información adecuada y buscar la base de estos temores para poder tratarlos. Así podrá liberar sus sentimientos y emociones.

“Muchas jóvenes se dejan influenciar por los relatos o por las historias de otras mujeres que han vivido situaciones traumáticas. Sin embargo, debemos recordar que la maternidad es una experiencia única y especial para cada mujer y que cada una la vive de forma completamente diferente”, comenta Palacios. Agrega que el hecho de que le haya pasado a otra mujer no significa que también le va a pasar a ella.

Los especialistas recomiendan hablar con la pareja, la familia o un profesional, cuando se observe que este miedo interfiere en los objetivos de vida, para así tomar medidas lo más pronto posible. También es muy útil aprender técnicas que ayuden a disminuir los dolores durante el parto, como la sofrología. Asimismo, ayuda utilizar técnicas de relajación con música a lo largo de la gestación y durante el parto. (I)

Con la ayuda de un profesional, se puede evitar que la tocofobia termine con el sueño de una mujer de ser madre o que acabe con la relación de pareja. Foto: Tomada de internet

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