Ecuador / Martes, 17 Marzo 2026

La sexualidad en el mundo de las discapacidades

Las diferentes dimensiones de la sexualidad humana —biológica, psicoafectiva, cultural, psicosocial— la complejizan a tal punto que para aproximarse a ella es vital analizarla de una manera integral. Aunque reconocemos su importancia, pocas veces sabemos qué lugar ocupa la sexualidad en nuestras vidas.

En ese sentido, la sexualidad como lenguaje, como signo de expresión de la propia persona, es vital en la vida de todo ser humano. Si coincidimos con esta visión, ¿por qué se cree que quienes sufren de algún tipo de discapacidad, tanto física como intelectual, no tienen derecho a vivirla?

Es evidente que estas personas integran una minoría a la que se le ha negado, de forma permanente, cualquier posibilidad de resolver sus necesidades afectivas y sexuales. Quienes han seguido de cerca su realidad, saben que muchas personas con discapacidad todavía viven segregadas a un entorno familiar que no deja espacio para que puedan conocer y relacionarse con otras personas.

Según el tipo de discapacidad, su vida transcurre entre la casa y el centro de rehabilitación y viceversa. Cuando hablamos integración, esta no solo abarca el campo escolar y laboral. Las sociedades también deben ser capaces de admitir que las personas con discapacidad tienen también deseos sexuales y la necesidad de dar y recibir placer.

Todos somos seres sexuales y lo somos desde el día en que nacemos y hasta que morimos. Nuestra sexualidad influye en nuestra personalidad y en la forma en que nos expresamos como seres sexuales. (O)

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