En la capital tungurahuense, en pujilí, guano, baños de agua santa y otros cantones de la región se organizaron desfiles. Uno de los más grandes fue el de la confraternidad, evento que congregó en esta primera ciudad a por lo menos 30 mil visitantes

Las calles se llenaron de bailes, alegría y flores

- 09 de febrero de 2016 - 00:00
La Alegoría fue uno de los lugares más visitados y fotografiados durante la fiesta mayor de Ambato. La Diócesis habilitó una tarima frente al enorme arreglo floral, que este año se elaboró bajo el lema ‘Misericordiosos como el Padre’, a fin de facilitar la toma de gráficas.
Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Ambato es uno de los principales destinos turísticos durante el feriado de carnaval. Allí se celebra desde el pasado jueves la 65 edición de la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF). El atrio de la Catedral, el museo Casa del Portal, el mercado Central, galería Edmundo Martínez, entre otros sitios, exhiben llamativos y enormes arreglos, haciendo honor al concepto de ‘tierra de flores’. Los festejos finalizan hoy.

En cantones de Tungurahua, Cotopaxi y Chimborazo, los festejos por el carnaval llenaron las calles de danzas, música, color, entusiasmados turistas y mucha alegría.

Desde el pasado jueves la programación festiva en Ambato, Riobamba, Latacunga, Baños de Agua Santa, Guano y otras ciudades, fue muy variada y atrajo a miles de visitantes de diversos puntos del país.

Como cada año la Fiesta de la Fruta y de las Flores (FFF), celebración mayor de los ambateños, es la festividad más multitudinaria en la región. Pese a que es difícil precisar el número exacto de personas que llegaron para disfrutar de los festejos, se estima que este año más de 600 mil visitantes estuvieron presentes entre el jueves pasado y ayer.

Los principales eventos fueron  las ferias agroturísticas, exposiciones florales, la bendición de flores, frutas y pan, desfile de la confraternidad, la ronda nocturna y espectáculos musicales, realizados el jueves, viernes, sábado, domingo y lunes, en ese orden.

La Casa del Portal, el museo Edmundo Martínez, el parque Montalvo, las fachadas de instituciones públicas y los mercados, fueron decorados con hermosos arreglos florales que hacen honor al concepto de ‘tierra de flores y frutas’.

Los platos típicos de la capital tungurahuense, como llapingachos, hornado, mote, colada morada, morocho y zumos frutales los degustaron miles de visitantes en los patios de comidas de la extensa red de  plazas y mercados de la urbe.

Uno de ellos es el mercado Central, lugar que durante el fin de semana estuvo repleto. “Los turistas no solo vienen por la comida, sino también por los fascinantes arreglos florales que engalanan cada local, los cuales son usados como fondos para fotografías. Los zumos de tomate, aguacate,  granadilla, fresa y otras frutas que se cultivan en la zona, son el complemento perfecto de nuestra gastronomía”, dijo Jazmina Villegas, expendedora de estas bebidas.

El ambiente fue similar en el mercado Modelo, Urbina y Colón. En este último ayer temprano hubo la venta de frutas más grande y económica del año.

Por motivo de la 65 edición de la FFF, las asociaciones de vendedores de manzanas, claudias, moras, chirimoyas, duraznos y otros productos agrícolas  de la zona, decidimos expender a los turistas estas frutas a precios módicos y de excelente calidad, a fin de aprovechar su presencia en la ciudad y promover el consumo de frutas.

En el lugar además hubo serenatas y presentaciones musicales en vivo. Melodías como ‘Ambato, tierra de flores’, ‘Ambateño altivo’, ‘Tungurahua, tierra de oportunidades’, deleitaron a los comensales y compradores.

Desde el jueves las calles Sucre, Bolívar, Castillo, Montalvo y otras cercanas a la Catedral se convirtieron en una pinacoteca a cielo abierto. Pinturas, óleos, dibujos y demás expresiones de arte plástico, fueron expuestas al público.

“Esta muestra se ha convertido en una verdadera tradición durante los cuatro días de la fiesta. Hábiles y jóvenes pintores y caricaturistas, locales y extranjeros, demuestran su talento en las calles con el objetivo de promover una fiesta cultural y demostrar que es posible disfrutar sin alcohol ni drogas”, dijo Lorenzo Farfán, pintor ambateño.

En los mercados Central, Modelo, Urbina y otros, los turistas pudieron degustar de llapingachos y zumos frutales, entre bailes tradicionales y música. Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

Una fiesta cultural

La Municipalidad y el Comité Permanente de Fiesta emprendieron una fuerte campaña contra la venta ilegal de licor y espumante.

Este esfuerzo está encaminado a fomentar una fiesta más cultural, respetuosa y sin abusos en el consumo del alcohol, así como remembrar los orígenes de la festividad. “Si bien cada año coincide la fecha de celebración del carnaval con la FFF, es importante tener en cuenta que en febrero los ambateños celebramos el renacer de nuestra ciudad luego del terremoto de 1949, más no el carnaval. Por tal motivo en la ciudad hemos desterrado la costumbre de jugar con agua, y lo mismo esperamos que ocurra con el uso del espumante”, dijo María Cecilia Cuesta, directora del Comité Permanente de Fiesta.

Personal de la Policía Nacional, agentes de seguridad municipal e Intendencia de Tungurahua, patrullaron durante el fin de semana para evitar el uso de este producto, logrando reducir de manera considerable su presencia en las calles.

“Es importante que la gente entienda que nuestra fiesta es cultural. Muchas veces se han generado conflictos porque se lanza espumante a la cara de las personas, causando daños en la vista, manchas en la ropa y malestar. Esa forma de jugar debe terminar e impulsar el respeto”, dijo Nikolay Pangol, director del departamento de cultura de la Prefectura de Tungurahua.

El museo de esta institución, la Casa del Portal, entre el jueves pasado y ayer recibió cerca de 60 mil visitantes. Como cada año, allí tuvo lugar la exposición de arreglos florales y efigies gigantes adornadas con rosas más grande de la región.

Orquídeas, margaritas, cartuchos y otras especies vegetales, adornaron una serie de enormes figuras y paisajes, entre ellos un fascinante pegaso en posición de galope, tres ‘hambatug’, especie de rana que habitaba hace 2 siglos en la ribera del río Ambato y que dio nombre a la urbe, un hada, árboles de algodón y un bosque de pino.

El atrio de la Catedral fue otro de los sitios muy visitados en la urbe. Allí permanece desde el sábado la Alegoría, representación gigante de escenas bíblicas que cada año tiene una temática y es adornada con productos cultivados y elaborados en la ciudad, como manzana, capulí, mandarina, tomate, durazno, claudia pera, pan, ají, etc.

Sobre esta imagen la Diócesis de Ambato realiza desde 1968 la bendición de las flores, frutos y pan, con el fin de demostrar a los visitantes y recordar a los más jóvenes, que la fiesta es un acto de gratitud al Creador por haber podido levantarse después del fatídico terremoto que ocurrió en la urbe el 5 de agosto de 1949, en el que murieron más de 5.000 personas.

La alegoría de este año tiene 14 metros cuadrados y muestra una enorme puerta con cuatro escenas bíblicas alusivas a la misericordia.

Seguridad vial

Por su parte los agentes de tránsito de Ambato brindaron seguridad en las principales vías de la ciudad.

En Izamba, entrada norte, Huachi Grande, salida sur, y avenidas Cevallos, 12 de Noviembre, Bolivariana, Atahualpa, Manuelita Sáenz y otras, los uniformados montaron operativos de alcoholemia, uso de cinturón de seguridad y control de velocidad.

“Hasta el momento los índices de accidentabilidad durante la fiesta son alentadores. Los vigilantes estuvieron presentes en todos los escenarios artísticos, como en la explanada del nuevo edificio municipal, donde en los conciertos musicales hubieron al menos 5 mil personas por día”, dijo Edward Gaibor, principal de la Dirección Municipal de Tránsito. (I)

DATOS

‘Ambato siente’, fue el lema de la 65 edición de la Fiesta de la Fruta y de las Flores. La Alegoría fue elaborada bajo el eslogan ‘Misericordiosos como el Padre’.

Este mensaje fue tomado del sermón que el papa Francisco dio el 1 de enero. En el arreglo se aprecian imágenes de El Hijo Pródigo, La Oveja Perdida, El Buen Samaritano y La Moneda Perdida.

Como cada año, el Desfile de la Confraternidad congregó a por lo menos 30 mil personas, quienes estuvieron durante 2 horas en los costados de la avenida Cevallos, escenario de la alegre parada.

Personal de la Policía Nacional, agentes de tránsito, Policía Municipal, personal de la Intendencia de Tungurahua, entre otros, realizaron patrullajes para garantizar el orden y control en los escenarios artísticos, evitar la venta de espumante y excesos en el consumo de licor. (I)

Los arreglos florales también estuvieron presentes en las plazas. En varias de ellas hubo venta y degustación de pan y frutas, como tomate de árbol y aguacate.
Foto: Roberto Chávez / El Telégrafo

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En Guano las orquestas populares hicieron bailar a los visitantes

Los alfareros de La Victoria ofertaron sus artesanías durante los festejos

Para los alfareros de la parroquia La Victoria, perteneciente al cantón Pujilí (Cotopaxi), el carnaval siempre es una oportunidad para promocionar sus artesanías. Este año se impulsó la Feria de la Cerámica, que estuvo acompañada de comparsas en donde destacan los danzantes autóctonos de la zona.

Hugo Vaca, presidente de la Asociación de Artesanos de La Victoria, manifestó que el 90% de los pobladores se dedican a la elaboración de figuras y artículos de barro.

Este arte, enfatizó, lo aprendieron de sus padres o abuelos, y lo trasmiten a sus hijos. Explicó que los turistas no solo van por los desfiles, sino también para adquirir sus obras. Por ello, aseguró, acordaron con los alfareros la designación de espacios alrededor del parque central para promocionar los productos. “También llegamos a entendimientos con el fin de dar promociones de temporada a los interesados”, acotó.

Una de las artesanas que se sumó a esta iniciativa es Gloria Torres. Ella ofreció rebajas en los cuadritos de barro pintados para la pared. Los ofertó desde $ 2, pese a que -según explicó- se demora 15 días en elaborarlos.

Recordó que aprendió la técnica gracias a las enseñanzas de su maestro Miguel Sevilla Olmos, quien dictaba cursos para mejorar la técnica en los acabados, como pintura, moldeado y demás.

La artesana ha expuesto sus trabajos en varias ferias realizadas en Latacunga, Quito, Ambato. Dice que a los compradores les gusta mucho enterarse de cómo se elaboran las piezas.

Sin dudar, Gloria les explica todo el proceso, es decir desde la extracción de barro en las minas de la parroquia del subtrópico (El Tingo – Pujilí).

Posterior a eso, cuenta cómo la ciernen, la mezclan con agua pisándola, la colocan en moldes, cocinan el barro, lo pintan y le dan los acabados. “Al contar sobre nuestro trabajo, muchos se sorprenden, pues no imaginaban lo complicado que es”, mencionó Torres con una sensación de satisfacción.  La feria y las promociones en los locales duran hasta hoy.

La Victoria está ubicada a 10 km al occidente de Latacunga y a 3 km al sur de Pujilí. Desde la capital cotopaxense se puede llegar tomando un bus con destino a Pujilí hasta la entrada a La Victoria. El viaje no demora más de 10 minutos y cuesta 45 centavos de dólar.

Desde la entrada hay que tomar una camioneta hasta el centro de la parroquia; la carrera individual cuesta $ 3 y si es con pasajeros $ 0,50 por cada uno. Este año estaba previsto el arribo de unos 2.000 turistas.

Mientras tanto, en la vecina provincia de Chimborazo, el cantón Guano recibió a centenares de foráneos.

En este poblado, situado a 15 minutos de Riobamba, el domingo se cumplió el tradicional albazo, que no es otra cosa que música popular de la Sierra acompañada por guitarristas y requintistas. Los encargados de la promoción de este género fueron las bandas de pueblo y los discomóviles (carros con altoparlantes).

Los ciudadanos nacionales y extranjeros se deleitaron con esta forma particular de celebrar el carnaval. Adicionalmente hubo desfiles con la participación de 25 carros alegóricos y bailarines que lucieron llamativos trajes autóctonos. (I)

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